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Fecha: 16/02/2026 08:35
Cada 16 de febrero se celebra el Día Mundial del Syrah, una de las variedades tintas más expresivas del mundo y que ofrece grandes vinos en la Argentina. Aunque durante años leyendas populares vincularon su origen a Persia, estudios genéticos revelaron en 1999 que es originaria del sureste de Francia, específicamente de las colinas del Valle del Ródano, y que es el resultado del cruce natural entre dos variedades locales: Dureza y Mondeuse Blanche. Una cepa que se adaptó a distintos terruños de la Argentina Los viticultores valoran la uva Syrah por su resistencia y su vigor en el viñedo. Sus racimos compactos y sus uvas de piel gruesa, de tamaño medio, dan lugar a vinos intensos en color y con buena estructura tánica. Actualmente, el Syrah ocupa alrededor de 10.400 hectáreas en la Argentina, lo que representa poco más del 5 % de la superficie total de vid, con Mendoza (73,9 %) y San Juan (18,5 %) como principales provincias productoras, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).Si bien la superficie plantada cayó más de un 15 % en la última década, la variedad conserva prestigio y valor enológico. Un perfil aromático que depende del clima y la cosecha El perfil aromático del Syrah depende mucho del punto de cosecha, explicó a TN Rodrigo Gasparoni, enólogo de Bodega Domiciano, ubicada en Maipú, Mendoza. En su caso, la búsqueda está puesta en uvas con buena madurez: Trabajamos con un Syrah bien maduro, así obtenemos un perfil con frutos rojos donde pueden aparecer notas de cuero. Cuando la cosecha se adelanta, el resultado es distinto. Si se lo cosecha más verde aparecen más las notas herbales de las piracinas, sostuvo el enólogo. Estas decisiones definen el estilo final del vino y la expresión de la cepa en cada región. Desde otra mirada, Matías Bauzá Moreno, Director de Marketing & PR Global de Bodegas Salentein & Pyros, destacó que el Syrah muestra perfiles muy distintos según el clima. En climas más frescos expresa zarzamora, violeta y pimienta negra, con acidez marcada y taninos firmes. En regiones más cálidas desarrolla mayor volumen, frutas negras maduras y notas de especias, tierra, cuero y regaliz, explicó. Juliana Del Aguila Eurnekian, presidenta de Bodega Del Fin Del Mundo en Neuquén y Karas Wines, en Armenia, consideró que es una variedad que, en cada lugar, encuentra su propia forma de mostrar el terroir. El Syrah es una cepa que permite interpretar cada origen con gran sensibilidad, pero además nos sorprendió por la manera en que se adaptó a ambas regiones, sostuvo. Altura, frescura y una identidad en construcción Para Gasparoni, la adaptación del Syrah al país es indiscutible: El Syrah se adaptó muy bien en la Argentina. Según el enólogo, los mejores resultados se dan en suelos profundos y con buena insolación, ya sean arenosos o de origen aluvional, ya que es una variedad que necesita muchas horas de sol. Bauzá Moreno coincidió en la buena adaptación, pero puso el foco en las zonas de altura. La combinación de radiación intensa, gran amplitud térmica y clima seco permite alcanzar madurez fenólica completa sin perder frescura natural, señaló. En el Valle de Uco, explicó, surgen expresiones equilibradas, con fruta precisa, especias nítidas y tensión. Un caso particular es el Valle de Pedernal, en San Juan, donde el Syrah está construyendo una identidad muy marcada. A 1.400 metros de altitud, con suelos calcáreos y clima extremo, el vino adquiere un perfil más filoso y mineral, con notas especiadas y mentoladas, detalló. Ese carácter, agregó, lo acerca más al estilo del norte del Valle del Ródano que al Syrah más opulento de climas cálidos. Una mirada similar aporta Santiago Achaval, winemaker de Alma Mater, al describir un Syrah de Los Chacayes. Aparecen notas de mora, cassis y ciruela negra, violetas muy marcadas por la altura y especias como pimienta negra o regaliz, detalló. En cuanto a la guarda, estimó un potencial de entre 8 y 15 años: La frescura natural permite que no pierda nervio y evolucione hacia notas de cuero fino, aceituna negra y trufa. ¿En qué se diferencia el Syrah argentino? Achaval destacó la versatilidad de la cepa: Tolera alta insolación, climas secos, baja humedad y suelos pobres, lo que ayuda a equilibrar madurez y acidez. En comparación con otros países, sostuvo que el Syrah argentino es más fresco y vertical, con taninos más filosos y minerales. En regiones clásicas como el Ródano, explicó, los vinos suelen ser más terrosos, mediterráneos y con alcohol algo más marcado. Desde San Juan, Bauzá Moreno sumó el caso del Valle de Pedernal, donde el Syrah adopta un perfil más mineral y estructural, con tensión y carácter especiado, reforzando la diversidad de estilos que hoy ofrece la cepa en el país. Consumo, presente y futuro El Syrah tuvo un auge fuerte a comienzos de los 2000, especialmente en zonas cálidas, con vinos frutados y amables. Luego perdió protagonismo frente al Malbec. Hoy no vemos que sea una variedad que vaya a explotar comercialmente, opinó Gasparoni, aunque destacó la calidad de los exponentes actuales. Desde otra perspectiva, Bauzá Moreno habló de una revalorización reciente: El consumidor busca diversidad y perfiles más específicos. No será una variedad masiva, pero sí con fuerte potencial cualitativo. Desde Alma Máter, Achaval coincidió y sumó que el futuro puede ser diverso: versiones de alta gama y altura, estilos más frescos y también su presencia en cortes como el GSM. Con qué maridar un Syrah argentino Por su estructura, intensidad aromática y notas especiadas, el Syrah es un vino gastronómico. Gasparoni lo recomienda con carnes rojas y platos de mucho sazón. Bauzá Moreno amplía el abanico a cordero, platos especiados, quesos semiduros o curados y pastas con salsas intensas. Achaval suma combinaciones más precisas: cordero patagónico a la parrilla, ojo de bife con pimienta, platos con comino, coriandro o romero, y quesos como pecorino o sardo estacionado. En el Día Mundial del Syrah, la invitación es a redescubrir una cepa que, sin buscar protagonismo, sigue demostrando su valor en la vitivinicultura argentina, con vinos que expresan territorio, clima y decisiones de estilo.
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