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  • "Existe una tendencia a operarse cada vez más rápido", admite un oftalmólogo: por qué no lo recomienda

    » Clarin

    Fecha: 16/02/2026 06:59

    La vista tiene fecha de vencimiento. La lente que tenemos en el ojo para enfocar y ver nítido, lo que en la jerga médica llaman cristalino, inevitablemente se atrofia con el tiempo. Lo advertimos porque se nos nubla la vista, la luz del día nos molesta o algo como una mosquita interfiere en nuestra visión. A veces no tenemos síntomas y la enfermedad aparece, súbitamente, cuando acudimos al consultorio de un profesional. Lo cierto es que todos, entre los 55 y los 75 años, vamos a tener cataratas. Como la población global es cada vez más longeva, cada vez hay más gente con cataratas, asegura Manuel Nicoli, oftalmólogo y presidente de la Sociedad Argentina de Oftalmología (SAO). Hoy, la cirugía de cataratas, en la que se reemplaza el cristalino y se pone una lente intraocular, es la más frecuente del mundo. Aunque si la catarata es leve, se puede solucionar con un anteojo. El secreto para detectarlo de manera temprana, y no convertirse en una de las veintiséis millones de personas que se operan de cataratas anualmente en el mundo, es algo sencillo pero que pocos tienen en cuenta: un control anual con un oftalmólogo. Nicoli sugiere hacerlo a partir de los 40 años, pero sobre todo desde los 60, cuando el ojo envejece y aparecen la mayoría de las patologías que, si se detectan a tiempo, no son necesariamente quirúrgicas. Existe una tendencia a operarse cada vez más rápido. Antes, la gente esperaba a tener cataratas, pero hoy la consulta es porque tienen cualquier dificultad para ver y quieren dejar de usar anteojos. Es cierto que la tecnología avanzó muchísimo, y mejoraron las lentes intraoculares bifocales, multifocales, que se pueden colocar para solucionar todas las instancias de visión. Pero operarse de joven no es algo que recomiende dice Nicoli-. A mis pacientes siempre les digo que como el ojo no hay. Las lentes simulan al original, pero no dejan de ser prótesis. Nicoli es cauteloso con las operaciones porque si bien son una solución a largo plazo, tienen ciertos riesgos, como cualquier intervención. En el ojo tenemos un gel llamado humor vítreo, que está adherido a la retina en ciertos puntos. Con la edad, esos puntos fisiológicamente se van cortando explica-. En las operaciones está el riesgo de que la retina se desgarre y se filtre ese líquido, lo que puede derivar en un desprendimiento de retina. Por eso el consejo es posponer las cirugías con lentes intraoculares para el momento en que esos puntos estén menos adheridos, es decir, al menos, los sesenta años. ¿En qué casos sí es recomendable operarse? Hay que evaluar a cada paciente. Ver la edad, las características del ojo, porque son todos distintos, hay ojos más grandes, más chicos. Hay que hacer muchos estudios previos, imágenes, mediciones, y también hablar con el paciente para ver a qué se dedica, si maneja de noche, si hace deporte, hobbies. Para pacientes más tranquilos se puede optar por los lentes, pero hay otros muy activos, que hacen de todo, manejan, juegan al golf, trabajan con la computadora, hacen muchas cosas de cerca y de lejos, y quieren tener cierta independencia de los anteojos. En esos casos se justifica la operación, aunque uno les explica que la independencia total es muy difícil de lograr; sí en la mayor parte del día, pero vamos a seguir necesitando la apoyatura del anteojo. ¿Qué anteojos son los mejores? Los anteojos sirven para todas las ametropías: miopía, hipermetropía o astigmatismo. Hoy están los monofocales, que ayudan para ver mejor de lejos o de cerca; los bifocales, para ver de lejos y de cerca, y los mutifocales, para pacientes que necesitan en un solo anteojo todas las distancias. La tecnología avanzó muchísimo y hay opciones para todos los gustos. También hay lentes de contacto multifocales, que permiten visión completa, o de monovisión, en los que en el ojo dominante va la corrección de lejos y en el otro la corrección de cerca. Los de monovisión son más económicos, y si bien permiten corregir la visión de manera completa, requieren una neuroadaptación porque se ven dos imágenes al mismo tiempo: una de lejos y una de cerca. Hay que probarlos. En la mayoría de los casos los pacientes lo toleran bien. ¿Y las gotas que salieron al mercado para corregir la presbicia? La presbicia, como las cataratas, es otra de las patologías que indefectiblemente vienen con la edad, a partir de los 40 generalmente, que es cuando empiezan las dificultades para enfocar de cerca. Llega un punto en que se necesita un anteojo, pero en el país ya hay tratamientos con gotas que permiten hacer ese foco cercano. No se las puede poner cualquiera. Hay que estudiar la retina para ver si el paciente es buen candidato. Las gotas cierran la pupila para producir el foco de cerca, y a veces eso te puede borrar la visión de lejos, sacar un poquito de campo visual, y traer problemas para manejar, por ejemplo. También hay que descartar que las gotas no deriven en un agujero en la retina. Se habla mucho sobre el uso de pantallas en los niños. ¿Tiene consecuencias en la visión cuando son adultos mayores? El riesgo de las pantallas es que el pestañeo sea menor. El pestañeo sirve para lubricar el ojo. Si uno pestañea menos, se pueden generar alteraciones o molestias como ojo seco, que es una afección muy común, que causa irritación, ardor, picazón, sensación de arenilla, visión borrosa. Generalmente, el ojo seco se puede tratar con gotas lubricantes. Además de la edad, ¿qué otros factores influyen en la visión? A veces la contaminación ambiental daña la superficie ocular y puede provocar alteraciones, molestias. Sobre todo durante los cambios de estación, cuando surgen alergias que pueden ser molestas. Tener antecedentes familiares directos con patologías aumenta el riesgo. La alimentación, o si se es fumador, también puede desarrollar patologías como el glaucoma, que es presión en el ojo. En el consultorio recetamos suplementos con vitaminas, minerales y Omega 3 que ayudan a mejorar el estado de la retina. Lo que personalmente no comprobé que funcione son los ejercicios para la vista. Se recomiendan a los que sufren presbicia para estimular el foco de cerca, pero después de los 40 el ojo está genéticamente seteado para perder la visión sí o sí. A los 50, por más ejercicios de ojos que se hagan, no vuelve eso que naturalmente se pierde. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com Sobre la firma Newsletter Clarín

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