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» Clarin
Fecha: 15/02/2026 19:04
Javier Milei rechaza cualquier cuestionamiento a los cambios que aceptó el Gobierno para avanzar con la reforma laboral en el Senado. Le hubiera gustado que el texto original no se tocara y ser más ambicioso con el avance sobre las cajas de los gremios, tal como salió el proyecto desde la Secretaría de Trabajo, pero entiende que fue la concesión que debió hacer para dividir a la oposición y aplacar el reclamo de la cúpula de la CGT en la manifestación del último miércoles. Algo similar habilitó el Presidente en torno al nuevo Régimen Penal Juvenil. La baja de la edad de imputabilidad a 13 años era su expectativa de máxima, pero la maniobra del oficialismo en la Cámara de Diputados de dejarla en 14 años fue fundamental para lograr una cómoda mayoría que posibilitó el apoyo de la oposición dialoguista y dejó incómodo a parte del peronismo. En la Casa Rosada explican que, lejos de tratarse un síntoma de debilidad, es la certeza de que el jefe de Estado no quiere demorarse en la hoja de ruta para concretar reformas estructurales que considera claves en la Argentina y que, acaso como nunca desde que irrumpió en la política, hoy tiene el apoyo mayoritario de la gente. Así lo advirtieron al menos dos sondeos que llegaron a Balcarce 50 en las últimas semanas y que explican el "momento de profundizar en las reformas", como lo definió ante este diario uno de los arietes políticos, en el que ingresó el oficialismo. Uno de los informes que más entusiasmó a Milei es de la consultora Opinaia, de Juan Mayol, que sostiene que el 76% de los encuestados está "de acuerdo" con una agenda de reformas estructurales. Con ese envión, Milei marcó como objetivo darle impulso a la reforma del Código Penal en el primer tramo del período ordinario, otra de las iniciativas que formaron parte de su plataforma de campaña presidencial y con la que busca reforzar su agenda dura contra la inseguridad. "Es una de las prioridades para el primer trimestre", dicen desde la mesa política del Gobierno, donde recuerdan que el propio mandatario lo anunció semanas antes de las elecciones legislativas en el marco de la presentación del Plan Nacional de Tolerancia Cero con el Crimen y que se llegó a analizar su inclusión en las sesiones extraordinarias. "No es otra cosa que cumplir con la palabra pero si eso sirve para dividir más a la oposición, mucho mejor", concedió una voz de confianza del Presidente al tanto de la movida. En efecto, la reforma del Código Penal es considerada necesaria por el 77% de los encuestados y cuenta sólo con el rechazo político a libro cerrado del sector más extremo del kirchnerismo, pero divide aguas en el peronismo: fue, al cabo, una de las propuestas de Sergio Massa cuando dio el salto al Frente Renovador, pero también tiene el aval de gobernadores no K. Como en el caso de la votación del artículo que baja la edad de imputabilidad, en Balcarce 50 se entusiasman con otra postal de manos levantadas en el bloque de Unión por la Patria. "Es el momento. Es imposible luchar seriamente contra el delito con una herramienta que tiene más de un siglo y que fue pensada para otro tipo de época y de jueces", remarcan. El proyecto, que pretende actualizar un código aprobado en 1921, endurece las penas para los delitos de homicidio, robo, narcotráfico, pornografía infantil y trata de personas; elimina la prescripción para el homicidio agravado ó el abuso sexual e incorpora la figura de "ecocidio" para atacar a quienes atenten contra el medio ambiente. En elaboración desde que asumió Milei, entre el Ministerio de Justicia, de Mariano Cúneo Libarona y Sebastián Amerio, y con Patricia Bullrich como cara visible durante su paso por Seguridad, el texto sufrió muchos retoques para evitar impugnaciones y adecuarse a lo que especialistas en Derecho Penal que consultó el Gobierno propusieron. En esa línea, hay un eje adicional que reforzará la "batalla cultural" que buscará dar la administración libertaria: el texto apuesta a acotar la discrecionalidad de los jueces, aplicando proporcionalidad en todas las penas pero haciendo que el 82% de los delitos contemplen penas de prisión efectiva. La estrategia es reavivar el contraste entre la "Doctrina Bullrich" de tolerancia cero ante el delito y el garantismo zaffaronista detrás del que se encolumnó Cristina Kirchner y La Cámpora. Los más animados en la Casa Rosada creen que, aunque todavía lejos de la carrera para 2027, es un debate que servirá para refrescar la incapacidad del kirchnerismo en el pasado para combatir al delito y al mismo tiempo subir al ring a Axel Kicillof, que en medio de los tironeos del cristinismo por su aspiración presidencial gestiona la provincia con mayor volumen de delitos. "Va a quedar claro quiénes se ponen del lado de las víctimas y quiénes eligen a los delincuentes, en esto no hay término medio", se le escuchó a Milei al hablar del debate que se viene. En marzo, luego de la apertura de sesiones, enviaría el proyecto al Congreso. Sobre la firma Newsletter Clarín
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