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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 15/02/2026 13:41
El profesor Juan Antonio Vilar. Tirso Fiorotto Quiero valorar la obra de Juan. Nos conocemos desde hace 60 años. Hay otros historiadores de la Argentina que han producido varios volúmenes, pero lo han hecho contando con la infraestructura institucional, contando con diez, quince o veinte colaboradores; contando con donaciones de fundaciones que pagan hasta el trabajo de científicos en ciencias sociales, que reciben subsidios del Conicet y otras instituciones. La obra de Juan es ciclópea, para ser hecha por una sola persona, trabajando la mayor parte de tu vida en solitario, con esfuerzo propio, con financiamiento propio, eso merece un homenaje. Esta fue una apreciación del psicólogo Solidario Romero, durante una conversación de Juan Antonio Vilar con sus lectores, organizada por la editorial Eduner. El paranaense supo resumir así, en pocas palabras, la admiración de quienes conocen la docencia de Vilar y sus aportes históricos. El profesor Juan Antonio Vilar ha escrito en poco más de una década y en soledad una decena de tomos de historia argentina. El primero fue editado en 2014, y él piensa que en este semestre de 2026 completará el décimo. Claro: a lo largo de medio siglo fue redactando resúmenes, conocidos en las facultades como las fichas de Vilar, para colaborar con los estudiantes. Y desde ellos desplegó sus libros, después de jubilado. Hoy, con 90 años de edad y algunos achaques, cuenta que espera cerrar la saga el año próximo con el tomo once, que llegará hasta Néstor Kirchner. Tiempos radicales Esta semana le llegaron los ejemplares del libro octavo titulado Los gobiernos radicales (1916-1930) El Yrigoyenismo, de la editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos -Eduner-. Y ya entregó para su edición el noveno, sobre el tiempo posterior (la década llamada infame); de manera que ahora está abocado a concluir el décimo, referido al peronismo. Aquí algunas expresiones del historiador, en una charla que mantuvimos esta semana en su casa. Este nuevo libro trata sobre los gobiernos radicales. El primero de (Hipólito) Yrigoyen, el siguiente de (Marcelo T. de) Alvear, y la reelección de Yrigoyen, que no terminó su mandato. Lo hice en la misma forma que los anteriores, es decir: aspectos políticos, económicos, sociales, culturales; sobre las provincias, el estado del mundo y de Latinoamérica, el Abya yala; y he enfatizado en la política de los gobiernos radicales. Le preguntamos por el eje de este tomo. Un punto de partida puede ser este: el radicalismo desde (Leandro) Alem pretendía ser la oposición de la causa al régimen, y no hubo ninguna revolución radical. Cambios, sí, cambios de alguna importancia, pero no cambios de raíces, como indica el radicalismo. De todos modos, no fue una mera continuidad de los gobiernos conservadores. Hubo diferencias importantes. Se mantuvo el sistema económico social de la Argentina del modelo agroexportador. Pero Yrigoyen, no Alvear, pretendió realizar un nacionalismo económico que se manifestó a través fundamentalmente de la política petrolera. Quiso el monopolio argentino a través de YPF, y no se concretó por la oposición del Senado de la nación, que no votó leyes fundamentales, como otras. Para Vilar, el radicalismo triunfó en las primeras elecciones limpias que se hicieron en la Argentina con la Ley Sáenz Peña. Seguramente hubo irregularidades, pero no producto de un fraude masivo como hacían los conservadores. Se aplicó la ley y entonces, sin la presencia de la mujer que estaba excluida del voto; fue el primer gobierno democrático de la Argentina. Democrático con el respeto a las instituciones, cosa que hicieron Yrigoyen y Alvear, a pesar de que siempre hay defectos. La obra toca temas clave, que incidirían en la sociedad argentina hasta hoy, como la Reforma universitaria, o los intentos de condicionar a los trust frigoríficos; no elude conflictos graves como la trata de personas y la prostitución a escala, las persecuciones y los fusilamientos de obreros; y dedica un intenso capítulo a la situación internacional bajo el título Agresiones del imperialismo al Abya yala; con referencias a México, Cuba, Panamá, Haití, Honduras, Nicaragua, Dominicana, Brasil, Perú y Chile. Lo cual le da a la obra una actualidad notable. Antes, desarrolla la situación de todas las provincias argentinas, una por una. Esta cualidad de la saga permite realizar un seguimiento de las provincias a través de todo el siglo XIX y el XX, eslabonando los libros. Por YPF Yrigoyen confiaba en que, en las últimas elecciones ya para el año 29, iba a triunfar en dos provincias muy conflictivas, Mendoza y San Juan. Muy difícil que hubiera ganado, pero él confiaba que iban a tener la cantidad suficiente de congresales que votaran su ley de monopolio petrolero por YPF. Había una oposición muy fuerte, no solamente en el Senado (en el libro apunta a la Standard Oil). Se manifestaba allí, pero también en los sectores desplazados por la Ley Sáenz Peña y por el radicalismo. Para Vilar, las tentativas de derrocar a Yrigoyen por medios legales, para retomar el poder, no eran viables, de ahí que el régimen apeló a lo que fue el primer golpe militar que hubo en la Argentina en septiembre de 1930. Un golpe militar encabezado por el general (José Félix) Uriburu. Ahí concluyó la experiencia radical. Habrá que esperar muchos años para que recupere el poder. Claro, eran otros tiempos, otras inseguridades. Por ejemplo, me refiero al gobierno de (Arturo) Illia, que también fue interrumpido por otro golpe militar. Del roquismo a Perón El radicalismo siguió manteniendo su presencia política por mucho tiempo en la Argentina. En menor medida, los socialistas, y mucho menor medida también los comunistas, y ni qué hablar de los conservadores, con distintos nombres, explicó Vilar. Cuando hablamos de un movimiento político desde Alem en adelante, ¿en contra de quién, en nombres? El fundador de esa Argentina moderna agropecuaria dependiente, que fue Julio Argentino Roca. Cuando decimos régimen, decimos Roca. Sí, como fundador. Más que el mitrismo, el roquismo. Eso se mantuvo, claro, no siempre igual Durante la charla organizada por Eduner, Solidario Romero enumeró obras emprendidas en tiempos de Julio Argentin Roca, y leyó párrafos en los que Vilar se refiere a los genocidios en que se funda el estado-nación argentino. Entonces le pidió a Vilar que se explayara sobre este personaje. Roca fue el gran constructor, con todo su equipo de colaboradores, funcionarios, de la Argentina moderna. Ahora: muchas cosas que podemos valorar como altamente positivas para el país y los habitantes, pero junto con eso se producía el endeudamiento externo que tanto sigue pesando en el presente; se apostó al crecimiento en base a las inversiones extranjeras, que expoliaron a los argentinos, porque como bien lo señala Raúl Scalabrini Ortiz, los ferrocarriles ingleses se hicieron fundamentalmente con el aporte argentino. Me parece fundamental que se estudie de manera equilibrada -añadió-, encontrando en ese proceso histórico puntos altamente favorables, plausibles, junto con el lastre que conllevó. Entonces, el historiador volvió a la figura que considera sobresaliente en la historia regional. Se puede pensar y decir que el proyecto artiguista es un proyecto muy viejo, pero en el momento en que luchó Artigas lo hizo no como una mera diferencia, una mera escisión del proyecto de Buenos Aries, sino como un proyecto completamente diferente, y Artigas fue vencido. Este país entonces se constituyó sobre las bases que dejó la oligarquía porteña, desde Rivadavia, pasando por Rosas, siguiendo por Mitre, con la defección de Urquiza entre medio; por Roca y los presidentes y las autoridades que le sucedieron. El poder, desde entonces, ha estado en manos de esa oligarquía porteña que se fortaleció extraordinariamente con el roquismo, y que hoy sigue pesando, aunque no gobierne directamente. Para no dejar un panorama irreversible, agregó. Lo que nos queda es seguir bregando por una Argentina soberana y más justa. Usted está escribiendo períodos posteriores al radicalismo, la Concordancia y el Peronismo. Decía que prefiere no llamar revolución al radicalismo, pero ¿hubo alguna revolución? En mi concepto, no. Algunos sostienen que sí. Ahora, el peronismo fue el movimiento político que más se apartó del régimen constituido. Los cambios del peronismo fueron importantes, desde la política social especialmente, y me refiero a los primeros gobiernos peronistas del 46 al 55 (después vinieron otros peronismos muy distintos). Sobre todo en el aspecto económico social; ahí no solo se reivindicó a la clase trabajadora, se le dio derechos; los trabajadores pudieron vivir entonces con un salario digno, mucho mejor, y también hubo una nacionalización de los servicios públicos, muy importante. Algunos hablan de la línea Yrigoyen Perón, usted decía que Yrigoyen no logró ciertos cometidos porque no tenía un Congreso a favor. Pero ¿tiene lógica esa línea? Siempre se buscan líneas. Rosas-Yrigoyen-Perón, eso es arbitrario. Son muy distintos, de épocas muy distintas. No es válido. Próximos libros, y una revisión ¿Ya tiene avanzados los libros posteriores, sobre la Concordancia y sobre el peronismo? Sí, sí. El de la Concordancia lo tengo listo. ¿Por qué no le llama Década infame, como se acostumbra? Por una cuestión fundamental: el que inventó los términos década infame era un nacionalista que, por serlo, ubicaba la década infame desde 1932 hasta el 43, o sea, excluía el gobierno de Uriburu, que él había apoyado. Por eso le llamó década infame desde (Agustín Pedro) Justo hasta (Ramón) Castillo. ¿Y el libro del peronismo? Pienso que en dos meses a lo sumo lo termino. Usted comentó cierta vez que, con el paso de las décadas, había revisado su posición respecto de algunos aspectos del peronismo. Sí. Efectivamente, eso sucede. Estoy completamente en desacuerdo en que el peronismo sólo fue dictadura, como dicen los antiperonistas. Entiendo que tuvo aspectos muy positivos no sólo desde el punto de vista social sino en la nacionalización por ejemplo de los servicios públicos. Hay aspectos críticos que corresponde mencionar en mis escritos, pero esa política nacionalista, desde el punto de vista económico por ejemplo, benefició a los argentinos en general. La clase terrateniente no quedó beneficiada con la política peronista. Al contrario. Por ese aspecto, y el beneficio al obrero, usted señala que es un error circunscribir al peronismo a algún rasgo despótico. El peronismo se apoyó, entre otras cosas, en su política de industrialización. Liviana, pero industria. Eso ya venía desde la década anterior, pero con una diferencia: el peronismo fomentó la industria en la Argentina. Una vez concluidas las épocas de la Concordancia y de los primeros gobiernos peronistas, en los libros noveno y décimo, le quedaría el undécimo, ¿cuál será? Habría una especie de salto, que trataré de cubrir brevemente. A mí me interesa mucho tomar las últimas décadas de nuestro pasado, sobre todo teniendo en cuenta que cuando más cercano es el proceso más afecta a la realidad argentina actual. Entonces tengo escrita una ficha de cátedra bastante completa, fundamentada, que arranca desde el Proceso militar, en el año 76, hasta el primer gobierno de Kirchner. Quiero re-trabajar esas fichas para poder publicar, acercándome lo más posible. Creo que no podría hacer más, va a ser imposible para mí. Se me había ocurrido el título de un capítulo de ese libro: Un capítulo que merece ser un libro. Vamos a ver si ahí cubro la llamada Revolución libertadora, el frondizismo, el gobierno de Illia, la Revolución argentina, el retorno del peronismo en el 93, nada menos. Es mucho. El rol de Eduner Vilar resalta el acompañamiento que ha recibido de la editorial Eduner y sus esfuerzos para aportar ediciones que considera muy prolijas. Lo cierto es que la saga ha tenido gran repercusión entre los amantes de la historia en la región, y no tanto fuera de la provincia. Para Vilar, en parte se debe a cierto menosprecio por los autores del interior, y a su posición crítica sobre aportes de la historia más difundida y también sobre ciertos aportes revisionistas. Los ocho tomos de Vilar editados por Eduner son: 1-Otra interpretación de nuestro pasado. Los primeros pobladores. Invasión europea y coloniaje español, primero en el orden cronológico. 2-Revolución y lucha por la organización. Primera y segunda décadas de la revolución. 1810-1829. 3-La Confederación Argentina. Época de Rosas. 1829-1852. 4-Hacia la derrota Federal. La Confederación Argentina. 1852-1862. 5-El Estado Nacional Argentino. 1862-1880. 6-La Argentina moderna. El Roquismo. 1880-1904. 7-Hacia una democracia capitalista 1904-1916. 8-Los gobiernos radicales (1916-1930). El Yrigoyenismo. Juan Antonio Vilar está satisfecho con las atenciones, y durante la entrevista contó que prepara varios libros para continuar su donación de ejemplares a la biblioteca Juan Vilar del centro de Docentes Jubilados de Paraná que preside Lucrecia Brasseur; y que participará de un acto, el domingo 22 de febrero, para recordar la batalla del Espinillo, de resistencia artiguista, junto al arroyo. (*): publicada en Uno.
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