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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 15/02/2026 07:04
¿Qué implica ser figura del Carnaval de Concordia más allá del traje y la sonrisa? Un trabajo anual que combina entrenamiento, equilibrio emocional e inversión económica Mientras el público aplaude desde la tribuna, detrás de cada figura del carnaval hay meses y hasta años de preparación física, mental y estética. Para indagar y conocer más allá de lo que vemos, nuestro medio, Despertar Entrerriano, se puso en contacto con dos figuras super reconocidas de nuestra ciudad, la actual reina de carnaval local y provincial Yane Aldecoa y la actual reina de batería de la multicolor Bella Samba, Day Varela. Durante la entrevista, ambas nos contaron sus vivencias, inicios y por supuesto: cómo se construye durante todo el año las figuras más esperadas del corsódromo, qué cuidados personales exige el rol de cada una, cuánto dinero implica sostenerlo y cómo se vive esa intensidad entre ensayos, familia y competencia. Si algo comparten Yane y Dey es que el carnaval no fue una elección pasajera: fue destino. Dey lleva años desfilando y todos en Bella Samba, desde sus inicios. Fue la primera reina de batería de la comparsa. Hoy, transita su tercer año como madrina de batería y, además, vive esta edición como una especie de cierre de etapa. Sin embargo, como buena carnavalera, deja la puerta entreabierta: Cuando uno es carnavalero nunca puede decir nunca más, porque es algo que se siente. Durante el año estás más tranquilo, pero cuando llega la época de carnaval las ganas siempre están. En competencia creo que ya está para mí, hice lo que quería y ahora quizás me toque vivirlo más tranquila, sin la presión de competir. Yane, en cambio, nació prácticamente dentro del carnaval. Creció en el barrio La Bianca escuchando la batería Nota Mil de Ráfaga. Desde los 16 años desfila ininterrumpidamente y hoy, con 24, no solo es reina de su ciudad sino también representante provincial. Me crié escuchando las canciones de Rafaga. Era un deseo entrar en ese mundo, cuenta y agrega: Lo que fue competir como reina requirió una preparación previa. Uno quiere dar un buen espectáculo, no solo para sentirse tranquilo con el trabajo, sino para brindarle un buen show a la gente. Agregó: Siempre me gustó ir a los ensayos de batería. Los tengo a dos cuadras y voy para generar resistencia y no sentirme pesada en la manga. Me gusta saber los cortes, estar preparada físicamente. Ninguna llegó por casualidad. Y ninguna improvisa. La preparación que nadie ve: cuerpo, mente y discurso Ser figura no es ponerse un traje y sonreír. Es un trabajo anual. Day entrena resistencia, toma clases de samba, teatro y sale a correr para trabajar la respiración. Lo explicó sin vueltas: El trabajo de una figura de carnaval implica mucha preparación en todo sentido: psicológica, física y estética. Cuando una persona es elegida se empieza a trabajar muchísimo tiempo antes, sobre todo en la preparación física, y en paralelo con diseñadores y el equipo de la comparsa se arma el traje según lo que te toque representar. En mi caso es el vino tinto, así que fuimos trabajando todo el año, para representar algo tan abstracto de la mejor manera posible. Yane, por su parte, atravesó una intensa preparación como reina. Durante meses trabajó con un coach específico, Andrés Barrientos Fue una preparación muy intensa. No estaba acostumbrada a ese nivel, pero disfruté mucho el proceso. Ensayó caminata, postura, expresión facial y, sobre todo, oratoria. La oratoria tiene un punto muy importante en la competencia. Podés ir muy bien en traje o carisma, pero si te va mal en oratoria, te baja mucho puntaje. Hoy considero muy importante que una reina sepa hablar frente a una cámara y visibilizar el carnaval, explica. Hablar frente a jurados, cámaras y medios no es espontáneo. Se entrena. Se corrige. Se repite frente al espejo. Se estudia. Y en ambos casos hay un punto clave: la salud mental. Las dos cuentan que hacen terapia. La exposición en redes, los comentarios sobre el cuerpo, las críticas estéticas y los juicios constantes forman parte del paquete. Yane simplifica: Fue mucho trabajo mental. Hay comentarios feos, estamos muy expuestas. Mostrar el cuerpo, mostrarnos libres, genera opiniones. No alcanza con estar fuerte físicamente; hay que estar sólida por dentro. La cabeza, juega su propio partido. La exposición pública y las redes sociales suman presión. Hoy se juzga todo: el baile, el cuerpo, la cara. Por eso tenés que tener mucha preparación mental explica Dey. También sabemos, que el carnaval expone el cuerpo. Y eso abre debate. Yane es clara al decir: Yo creo que es como se sienta cómoda cada una. A mí me gusta estar prolija. Pero he escuchado comentarios de que me falta más color en la piel, que debería hacer cabina solar. Y realmente es mi esencia ser blanca, me cuesta mucho agarrar color. No juzga a quienes eligen otros caminos. Creo que el carnaval es sentirse linda una. Representar algo que te haga sentir sexy, pero por una cuestión propia. Day coincide: el traje exige una imagen cuidada, pero el foco no debería estar solo ahí. La figura debe bailar, sostener un personaje, mantener energía durante casi una hora y conectar con la tribuna. La estética suma. Pero no reemplaza el trabajo. Ensayos eternos y sábados caóticos El público ve seis noches. Ellas viven un año. Las baterías ensayan tres veces por semana durante meses. Yane, aun cuando iba en carro, asistía para conocer los cortes y no sentirse fuera de ritmo. Day suma entrenamiento casi diario. Las semanas previas al carnaval son las más intensas. Espaldares que se terminan de madrugada, piedras que se pegan a último momento, detalles que no pueden fallar. Dormir tres horas antes de la primera noche no es una excepción: es regla. Y el día del desfile tiene ritual propio. Alimentación estratégica, hidratación constante, horarios cronometrados, maquillaje, acreditaciones, entrevistas. Nada queda librado al azar. Ambas eligen descansar, hidratarse y alimentarse de la mejor manera posible, por su parte yane nos compartió su cábala: siempre me hago mis fideos con huevo para salir con energía y mucha proteina Salir en el carnaval hoy es, literalmente, un lujo. Day cuenta que ha llegado a invertir hasta 10 millones de pesos en un año. Solo un traje puede arrancar en cinco millones dependiendo de plumas, estructuras y materiales. Se gasta muchísimo dinero en trajes. Cuando sumás todo decís: guau, es una locura. Las cifras se disparan entre plumas, piedras, botas y estructuras gigantes. Una pluma de faisán puede salir más de 30 mil pesos y un traje lleva 400 o 600 mínimo. Un traje básico puede arrancar en cinco millones, detalló, aunque aclaró que depende del sistema de trabajo de cada comparsa. Algunas entregan bases y estructuras para que la figura decore, mientras que otras empiezan desde cero con modistas y artesanos, lo que eleva todavía más los costos. Yane confirma que el gasto es enorme, especialmente en comparsas donde cada integrante confecciona su propio traje. Rifas, bonos contribución, ayuda familiar y canjes son herramientas para poder llegar. Este año, el título le abrió puertas. Gracias a haber sido reina del carnaval, se notó mucho más el tema de los canjes. Me ofrecieron maquillaje, me regalaron ropa. La gente confía en una y en el contenido que hace. Aun así, muchas decisiones siguen siendo estratégicas. Decidí no pagar maquilladora y comprarme una paleta que me quede para todo el año. Como me gusta maquillarme, lo hago yo. Reina de Concordia, reina provincial: otro nivel de exposición El reinado de Yane no quedó en la ciudad. Tras ganar en Concordia, fue convocada a competir en Victoria por el título provincial. No estaba en sus planes. Aún así, aceptó igual. Aceptó casi sin tiempo de preparación. No tuve tiempo de entrenar nada. Tenía que ir a la radio, buscar la ropa para las cuatro instancias. Fue un día como de Miss Universo. La experiencia la sorprendió. No esperaba para nada ir a competir. Mucho menos ganar. Pero se dio. Hoy sostiene dos títulos que marcaron su año. Y también enfrenta decisiones difíciles. La próxima elección provincial coincide con la última noche en Concordia. Es una lástima. Pero priorizo mi carnaval. La imagen pública deja de ser solo personal: pasa a representar a toda una ciudad. Competencia, compañerismo y lo que queda Ambas coinciden en algo: la competencia existe, pero el compañerismo también. Cada figura tiene su estilo. Algunas destacan en puesta en escena, otras en baile, otras en discurso. El jurado decide. Pero lo que queda es el proceso. Cuando Day habla de su despedida competitiva, lo hace sin nostalgia amarga: Cuando me paro en la manga, miro a la gente, a mi batería, escucho nuestros himnos y es muy emocionante. Ahí digo: todo esto es por esto. Me permite encontrarme conmigo y vivir como siento vivir. Cuando Yane recuerda su año doble de reinado, habla de emoción y aprendizaje. Detrás del brillo hay disciplina. Detrás de la sonrisa hay entrenamiento. Detrás de cada figura hay una estructura que se sostiene todo el año. Y quizás eso sea lo que el público no ve, pero debería saber: el carnaval no empieza cuando suena la batería. Empieza mucho antes. Y se construye con cuerpo, cabeza y una pasión que, incluso con millones en juego, sigue siendo el motor principal. Fuente: Despertar Entrerriano
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