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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 15/02/2026 05:46
El Día de San Valentín no es una fecha más para Bad Bunny. Desde los inicios de su carrera, tomó la fecha para obsequiar a sus fanáticos homenajes a esos romances descorazonadores, a los noviazgos que no fueron y a los amantes. En 2026 esa carta de amor la escribió y la envió en su segunda noche en Buenos Aires en el Estadio Monumental. En el Día de los Enamorados las flechas de Cupido atravesaron más de 70 mil cuerpos en un bouquet de gran despliegue escénico, contoneo furioso y regocijo. Un Baile inolvidable. Desde hace una semana, justo después de su mediático show de medio tiempo en el Super Bowl de Estados Unidos, las calles porteñas empezaron a respirar su idilio por Benito Antonio Martínez Ocasio, el nombre completo del Conejo malo. En un parque de Caballito una mujer en sus cuarenta años pasea a un perro rechoncho mientras murmura de madrugada un debí darte más besos y abrazos las veces que pude. Un repartidor en bicicleta por Mataderos musicaliza su jornada con Chambea, uno de sus primeros éxitos, a todo volumen en un parlante. Y en Belgrano una clase de zumba esparce por toda la cuadra el hit Después de la playa como quien despliega una lona sobre arena tropical, pero a cuatro cuadras no hay mar, solo pasa el subte y el asfalto quema. Un día antes el artista se volvió a ver con ese público que lo abraza desde hace casi una década y, al igual que en su debut en el país con este Debí tirar más fotos World tour, demostró por qué su corazón lleva una bandera argentina clavada en su territorio. En esta segunda fecha la entrega fue total. La sorpresa fue el reencuentro con Cazzu, Duki y Khea sobre el escenario como en los viejos tiempos. La jefa tomó todo el escenario en solitario para sembrar cumbia con su exitosa Con otra. Y el cantante Mora llegó especialmente desde Puerto Rico para sumarse a Una vez, la canción que le regaló a este público y que no repetirá en ningún otro show del mundo. La tendencia entre los chicos es el sombrero pava, o sombrero jíbaro, lookeados como el artista que lo eligió en este último disco para rendirle tributo a su tierra, a sus pobladores y a los trabajadores agrícolas del café y la caña de azúcar. Lo compré recién en la entrada. Me salió 30 lucas. Saladito, comenta Lucho, risueño y de casi dos metros, junto a su novia, Emma, a Teleshow mientras se definen como súperfans. Laura y Romina, primas y oriundas de San Martín, se pusieron coronita de flores y glitter a tono con la moda imperante en el show entre las chicas. Después de dos semanas terribles de tanta exposición, como él mismo lo dijo, que dé un show acá nos hace muy afortunados, resume sus sentimientos Romina, que se enorgullece de haber sido testigo de aquel show en Pinar de Rocha, la famosa discoteca de Morón, donde Bad Bunny se subió a un escenario argentino por primera vez en 2017. En la espera del plato fuerte de la noche, la música varía entre el tono nostálgico, boleroso, con Sabor a mí, Mas que nada y los dramones de Mon Laferte a lo que podría sonar en una radio en el 2000 con Julieta Venegas y el Es por tí de Juanes. Y como quien busca en el dial, aparecen No voy en tren de Charly García y después, Los Ángeles Azules. Gloria Trevi y un nunca, pero nunca me abandones, cariñito. Entonces irrumpe Chuwi, un grupo musical que se hizo famoso durante las protestas independentistas en Puerto Rico y ahora, acompaña al artista urbano por todo el planeta. Hace un año yo estaba trabajando de camarera y hoy estoy acá, se sincera Loren Aldarondo, con los ojos vidriosos, mientras la multitud la aplaude. Por cuestiones climáticas, se esperaba una tormenta pasada la medianoche, se decidió adelantar el show y finalmente Benito, coreado por las miles de personas con su nombre de pila y no como Bad Bunny, hace su gran aparición. De traje crema, lentes y acompañado por Los Sobrinos, la banda que lo acompaña en el homenaje a su isla y sus ritmos, llega en modo frontman para abrir contando su historia con La mudanza, la canción donde cuenta cómo su padre y su madre se conocieron y por qué no piensa convertir Los Ángeles o Nueva York en su hogar. De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. Dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo, canta y es imposible no moverse. Cuando suena Turista, un bolero desgarrador donde exclama en mi vida fuiste turista, tú solo viste lo mejor de mí y no lo que yo sufría, el clima dulzón se vuelve perfecto. Feliz día de San Valentín, Argentina. Cualquier momento es perfecto para pegarte a tu pareja, pero este yo creo que es el más indicado. Si vienes con tu pareja, abrázala, abrázalo. Pégate más. Los que están solos, abrásense a ustedes mismos. Se tienen ustedes mismos, pide. Sobre el escenario principal y acompañado de su banda hará Callaíta, Baile inolvidable, Nuevayol y con Pitorro de coco se clavará dos shots en bloque nostálgico más pegado a la salsa y sus últimos éxitos más ATP. La casita, el segundo escenario que replica su hogar, tiene su propia impronta: ubicada en la zona general, alejada del VIP, acá Bad Bunny es más Bad Bunny que nunca. De gorra, con campera y short deportivo, abre el juego con Titi me preguntó, la hipersexual Diles y cuando llega Yo perreo sola, la platea femenina se vuelve protagonista absoluta. Le siguen Neverita y Safadera, odas al twerking, bellaqueo, guayeteo, o como guste llamarlo. Entre los invitados famosos a La casita del sábado aparecen Callejero Fino, Duki (que volvería después para cantar en el escenario principal en un power cuarteto) y Guillermo Novellis de La Mosca, siendo el intérprete de Muchachos uno de los pocos que consigue un abrazo del cantante, entre influencers, modelos y bailarinas expertas en perreo heavy. Otro momento inesperado de la noche: ¡El que no salta es un inglés!, comienza a gritar la multitud, haciendo que el artista se sume a un pogo futbolero-antimperialista. Argentina, gracias por haber estado en aquel momento y gracias por haber tenido la visión y por haber visto en mí lo que el mundo está viendo hoy, dice, en tono confesional, para que suene Mónaco. De ahí al escenario principal. Unos minutos después es la aparición de Khea, Duki y Cazzu. El delirio es absoluto. La gente se empuja para estar más cerca del escenario, mientras suena Loca remix y los cuatro, quienes lograron consolidarse como referentes del género urbano, vuelven a unir fuerzas como en 2017. Un año bisagra para Benito, quien cuando llega el final vuelve a agradecerles por ser parte de su historia. El falso cierre es con DTMF, en donde pide que la gente suelte el celular y viva esa comunión, con las manos levantadas al cielo, de ese instante único. Y la despedida definitiva llega con Eoo. Se disparan fuegos artificiales. Fin de fiesta. De Puerto Rico para Argentina, con amor. Crédito: Dale Play
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