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  • Adrián Jeta Ghiglia: De modelar arcilla al costado de la vía a construir las carrozas de Marí Marí

    Gualeguaychu » El Dia

    Fecha: 14/02/2026 20:08

    Su historia no empieza en los galpones del Corsódromo ni entre estructuras de hierro y telgopor, sino mucho antes, cuando era chico, en un barrio atravesado por las vías del tren, donde la imaginación fue su principal motor creativo. Después de una extensa trayectoria, desembarcó en la comparsa del Club Central Entrerriano y logró sacar expresiones de admiración de parte de los espectadores con la monumental carroza del elefante. Frente a la casa de Adrián Jeta Ghiglia pasaban los trenes y, cuando la máquina dejaba restos de arcilla, él los juntaba para modelar. Aquel juego temprano ya insinuaba lo que años después se transformaría en su oficio. También cuenta que su vocación por el arte, la marcó un vecino que, cada Día del Niño, llevaba papeles desde su trabajo en Telecom para que los chicos del barrio dibujaran y expusieran sus producciones. Tenía mucha imaginación, reconoció en retrospectiva. El arte era un lenguaje que compartía con sus hermanos, y de hecho, con uno de ellos trabaja en la actualidad en los galpones de Marí Marí. Las más leídas Sin embargo, mucho tiempo antes, Jeta encontró en el Desfile de Carrozas Estudiantiles, el espacio que necesitaba para comenzar a incursionar en el tallado en telgopor. Recorría los Galpones del Puerto en la época del año que se hacían las carrozas de los estudiantes, y ayudaba, relató en conversación con Ahora Cero Radio. Su entrada formal al Carnaval fue con Ará Yeví, de la mano de su hermano. Me dijo que había laburo estaba chocho, recuerda. Empezó con pequeños tallados por los que recibió su primer pago. Poco después, mientras trabajaba en los Galpones del Puerto, apareció una oportunidad mayor. Iván Ferrari lo vio tallando piezas chicas y le preguntó si se animaba a más. Aquel desafío lo llevó a su primera gran tarea: tallar los signos del zodíaco que iban a ir montados en una carroza. Ahí aprendió el oficio en escala real, junto a otros referentes como Leo Rosbiar. Para Ghiglia, los galpones estudiantiles siguen siendo semilleros creativos. Cree que el telgopor debería estar siempre al alcance de los jóvenes y que los talleres de tallado necesitan continuidad. Hay que darle la oportunidad de que los chicos aprendan, insistió. Su talento lo llevó más allá de Gualeguaychú: trabajó en Fray Bentos, Montevideo, Corrientes, Chaco y otros carnavales. Incluso participó en Misiones del montaje de un reality estadounidense. No obstante, este año, el desafío creativo llegó de la mano de la comparsa Marí Marí. Sobre el proceso de creación de las carrozas, Jeta contó que el director Gregorio Farina llegó con la idea inicial y luego el equipo trasladó el concepto a una maqueta. La elaboración de la maqueta de la imponente carroza del Elefante, que es la segunda que tiene en el desplazamiento la comparsa, demandó un mes entero. La construcción íntegra de esa carroza llevó ocho meses de trabajo intenso. La carroza de apertura, contó, fue especialmente compleja: tuvo tres diseños hasta llegar a la versión final. Eso fue apenas dos meses y medio antes del espectáculo. Ya no sabíamos qué cambiarle salió lo que salió, pero salió buena, es una carroza limpia. Estar tantos años en el Carnaval te permite saber cómo va a quedar más o menos, explicó. La carroza que no pide permiso Si hay una carroza que marca esta temporada es la del elefante de Marí Marí, y Ghiglia reconoce que es la que más conversación genera en el público. La pieza implicó un enorme trabajo: El movimiento de la trompa del elefante no sabe nadie cómo lo hicimos, solamente nosotros. Además, el desafío era que no se viera como un robot. Jeta reconoció que las carrozas, junto al vestuario, son los elementos más costosos que tiene una comparsa. Sin embargo, en su opinión, son las carrozas las que marcar el diferencial que tiene Gualeguaychú con respecto a otros carnavales. Adermás, develó cómo fue el proceso de iluminación de la carroza y por qué lleva reflectores que apuntan a la soberana Mery Ann Morrison: Las luces que van iluminando a la reina fueron un acierto. Eso se puso para reforzar la estructura en donde van las personas arriba de la carroza. Entonces, se nos ocurrió ponerle luces barridas a esa estructura, y quedó espectacular. Hace que el traje de la reina se luzca mucho más y que destaque. También admitió que el destaque de la apertura de la comparsa lo confeccionó en una noche para que nadie viera el proceso. Y luego fue Lucas García, encargado de la puesta en escena, quien lo transformó con la decoración. Trabajar para Marí Marí Ghiglia aseguró que trabajar en Marí Marí es sinónimo de lujo y que hay una expectativa latente de los fanáticos por querer ganar: Este año es muy grande el nivel de trabajo que hay. Es una comparsa compacta, con lujo, con buena música, vestuario y buen desplazamiento. Ojalá que gane, y si no, quiero ganar en Carrozas. Fuera de temporada, la realidad cambia. Si el equipo no comienza a trabajar temprano, debe viajar a pintar murales publicitarios: La vida del artista es un misterio y es complicado no tener permanencia. Ahora quieren reunirse para mantener el equipo y dar continuidad, eso me da cierto alivio. Este año, muy posiblemente pueda dedicarme sólo al Carnaval. Por último, si bien admitió que entre todos los carroceros mantienen una linda relación de compañerismo, también existe la competencia entre ellos: Si no tengo eso, no tiene sentido. Es lo que te lleva a superarte cada año.

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