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Concordia » El Heraldo
Fecha: 14/02/2026 15:54
Pasión, resistencia y familia carnavalera: Daiana Varela vuelve a brillar al frente de la batería de Bella Samba Con 26 años de historia dentro del Carnaval de Concordia, Daiana Varela vuelve a ocupar uno de los lugares más deseados de la fiesta: el de reina de batería de Bella Samba. No es la primera vez, ni siquiera la segunda. Es la tercera ocasión en que la comparsa vuelve a elegirla para liderar a la batería Eterna Guerrera en la pasarela del Corsódromo, un rol que vive con orgullo, emoción y también con la conciencia del enorme esfuerzo que implica sostenerse en ese lugar. Esta temporada, además, tiene un sabor especial: podría ser su despedida del rol como competidora en esta categoría, aunque reconoce que el carnaval es difícil de abandonar. Un privilegio que vuelve después de años Daiana recuerda que ya había sido reina de batería en los primeros años de Bella Samba, hace casi dos décadas, y volver hoy a ocupar ese lugar la llena de orgullo. La verdad es que es un privilegio. Hace muchos años que estoy en el carnaval, fui reina de comparsa y pasé por muchas figuras, pero volver a ser reina de batería después de tanto tiempo es un orgullo enorme, cuenta. Para ella, representar a la batería Eterna Guerrera es también representar una historia compartida. Crecimos juntos. Somos prácticamente una hermandad, asegura. El trabajo que empieza mucho antes del desfile Ser reina de batería no se improvisa. El trabajo comienza meses antes y abarca mucho más que el entrenamiento físico. Daiana explica que la preparación incluye entrenamiento corporal, técnico y también un fuerte trabajo mental. La respiración consciente es fundamental. Podés entrenar todo el año, pero si no respirás bien, nada de eso se sostiene en la manga, señala. Durante el año toma clases de distintos estilos de danza y hasta participa en obras teatrales para enriquecer su puesta en escena y poder representar mejor el personaje que le toca interpretar cada temporada. Una familia detrás de cada reina Aunque el público ve una figura individual brillando frente a la batería, detrás hay un equipo enorme. No soy yo sola. Hay un equipo grande atrás trabajando: coordinadores, staff, la batería. Somos todos uno, explica. Su vínculo con los músicos es tan estrecho que ya se convirtió en familia. Comparten no solo el carnaval sino también la vida cotidiana. Tenemos que coordinar todo constantemente para que fluya. Sin ese vínculo sería imposible. La emoción de la cuenta regresiva El momento previo a salir a la pasarela es uno de los más intensos. Antes de ingresar al corsódromo, los integrantes realizan una cuenta regresiva y comienzan a cantar los himnos de la comparsa. Allí, dice Daiana, la emoción se vuelve inevitable. La adrenalina es impresionante. Cuando tenés corazón y camiseta por la institución, es imposible no emocionarse. Este año, además, vive cada noche con intensidad especial. Como puede ser mi último año compitiendo como reina de batería, estoy disfrutando todo a flor de piel. Ya ni siquiera son nervios, es emoción pura. ¿Última vez como figura? Aunque confirma que probablemente sea su última temporada compitiendo como reina de batería, no descarta seguir en el carnaval. Muchas veces dije que iba a dejar, pero cuando llegan estas fechas no hay forma. El carnaval es muy difícil de soltar, admite. Incluso confiesa que aún tiene un sueño pendiente: algún día portar la bandera de su comparsa. El esfuerzo que muchos no ven Uno de los puntos que más le preocupa es la falta de comprensión sobre el sacrificio que implica participar del carnaval y, sobre todo, la violencia que se vive en redes sociales. El carnavalero hoy está muy expuesto y recibe mucho hate. La gente comenta cosas muy feas sin entender el trabajo y el esfuerzo que hay detrás, sostiene. Según explica, las críticas afectan incluso cuando uno se siente seguro. Uno está preparado, pero igual desgasta. Por eso hoy se trabaja mucho lo mental, a veces más que lo físico. Cuenta además que durante el año lleva una vida completamente distinta y que el carnaval es su espacio de libertad. Cuando llega el carnaval me olvido de todo y quiero vivir ese momento como mujer, mostrando el arte que trabajé durante el año. Pero siempre aparecen comentarios que terminan afectando. Competir sin perder el disfrute A pesar de que el carnaval es competitivo, Daiana eligió cambiar la mirada para poder disfrutarlo. Cuando me puse la competencia en la cabeza no lo disfruté. Yo necesito vivirlo como alegría, como un cable a tierra. Incluso mantiene buena relación con las demás reinas de batería. Nos hablamos, nos apoyamos y sabemos el trabajo que hizo cada una. Después el resultado depende del jurado y es subjetivo. Bailar una idea abstracta Este año le toca representar al vino tinto dentro de la temática de Bella Samba, un desafío complejo por tratarse de un concepto abstracto. Tengo que estudiar el vino desde su origen y ver cómo llevarlo al cuerpo. Yo soy como el líquido, entonces el movimiento tiene que ser fluido, constante. Para lograrlo, mezcla técnicas de samba con movimientos suaves y expresivos, buscando transmitir esa sensación al público y a los jurados. Carnaval: alegría y pertenencia Cuando se le pregunta qué significa el carnaval en su vida, no duda. Para mí es unión, alegría. El carnaval me dio una familia. Y deja un mensaje final tanto para su comparsa como para quienes todavía dudan en participar. Agradezco siempre a Bella Samba por el lugar que me dieron y por hacerme sentir contenida. Y a la gente que tiene ganas pero no se anima, que lo haga: todo se aprende. Yo no sabía bailar y llegué a ser tres veces reina de batería. Con emoción y convicción, cierra con una definición que comparte gran parte de Concordia: El nuestro es el carnaval más pasional y uno de los más completos del país. Hay que vivirlo para entenderlo. Mientras tanto, ella sigue desfilando con la misma pasión que hace 26 años, sabiendo que cada noche puede ser irrepetible y que, en el carnaval, siempre queda un sueño más por cumplir.
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