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  • Golden Touch: un comandante israelí reveló cómo fue la sofisticada operación para liberar a dos rehenes de Hamas en 2024

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 14/02/2026 10:24

    Hace dos años, en una operación militar ejecutada en la madrugada del 11 de febrero de 2024, fuerzas del Ejército de Israel lograron liberar a Fernando Simon y Luis Har, dos ciudadanos argentinos que permanecían secuestrados por los terroristas de Hamas en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza. El operativo, que combinó inteligencia, maniobras terrestres y una coordinación milimétrica entre distintas unidades, culminó con la evacuación aérea de los rehenes hacia un hospital en Israel. Al frente de una de las unidades clave estuvo el mayor S., comandante de una compañía de tanques del Batallón 82. Con raíces argentinas y 29 años, S. lideró la fase de aseguramiento del terreno que permitió a las fuerzas especiales avanzar hasta el lugar donde estaban cautivos los rehenes. Nuestra misión inicial fue liberar la zona de amenazas y permitir que los comandos de elite avanzaran hacia el objetivo, explicó el oficial en una entrevista por Zoom con Infobae. La operación, conocida internamente como Golden Touch, no comenzó el día del rescate, sino varios días antes, cuando las tropas israelíes iniciaron combates en el sur de Khan Younis para debilitar la infraestructura de Hamas y garantizar un corredor seguro. Una operación específica, en un terreno hostil Desde el ataque del 7 de octubre, Hamas dispersó a los secuestrados en distintos puntos de Gaza, una estrategia destinada a impedir rescates masivos. Según detalló el mayor S. en la entrevista con Infobae, Fernando y Luis estaban retenidos en un área donde la presencia de infraestructura utilizada por la organización terrorista era significativa, incluso en entornos civiles. Hamás distribuyó a todos los rehenes por toda Gaza... en diferentes lugares, sin ninguna proximidad entre ellos. Así que fue una operación con el único objetivo de liberar a Fernando y Luis, afirmó el mayor. El desafío no era menor. Las fuerzas israelíes debían enfrentar resistencia armada, limpiar zonas con presencia de terroristas palestinos y asegurar rutas de ingreso y egreso. La resistencia enemiga allí fue muy alta. Perdimos a mucha gente valiosa, pero sabíamos que lo hacíamos por un objetivo mayor, sostuvo S.. La información sobre la ubicación exacta de los rehenes se mantuvo restringida, incluso dentro de la propia cadena de mando, para minimizar filtraciones y riesgos operativos. Solo los elementos directamente implicados en la extracción conocieron con precisión el punto de cautiverio. No todos lo saben todo. Solo quienes necesitan realizar la operación específica conocen la ubicación, explicó el oficial, al subrayar la importancia del compartimentado de datos para evitar filtraciones. El momento del rescate Aunque la fase final de irrupción duró poco tiempo, la preparación llevó más de una semana. En la madrugada según relataron luego los propios liberados escucharon ruidos y, en un primer momento, temieron que se tratara de sus captores. Eran, en cambio, los efectivos que habían llegado para sacarlos de Gaza. Tras la extracción, los rehenes fueron trasladados en vehículos blindados a través de parte del enclave hasta un punto seguro previamente asegurado por las fuerzas de Boker. Desde allí, helicópteros los evacuaron hacia territorio israelí. Los vi en los vehículos blindados Les di un fuerte abrazo y se fueron al helicóptero y regresaron a Israel, recordó el mayor sobre el instante en que pudo saludarlos antes del despegue. Para el oficial, el momento tuvo una carga personal adicional. Fue una gran sensación liberarlos, abrazarlos, fue una sensación de logro y de devolver el honor tanto a Israel como al mundo libre, expresó. Un rol clave: asegurar y proteger El papel del mayor S. estuvo dividido en dos etapas. Primero, limpiar y asegurar el área días antes del asalto final. Luego, durante la operación en sí, garantizar que las fuerzas especiales pudieran retirarse con los rehenes sin ser atacadas. Mi función era asegurar a las fuerzas especiales y garantizar que pudieran llegar de forma segura al lugar del rescate y más tarde a donde se produjo la evacuación con los helicópteros, detalló. En otras palabras, su unidad actuó como escudo y corredor de seguridad en uno de los momentos más críticos. Tras la liberación, no hubo tiempo para celebraciones prolongadas. Aunque queríamos saber sobre su proceso de recuperación, no pudimos contactarlos. Simplemente seguimos avanzando por toda Gaza para encontrar al resto de los rehenes, explicó. La prioridad inmediata fue continuar las operaciones para ubicar a otros secuestrados que permanecen en cautiverio. Guerra, heridas y regreso al frente La historia personal de S. también atraviesa el relato del rescate. El 7 de octubre lo encontró en su casa, de vacaciones con su esposa. Aunque no estaba obligado a presentarse, decidió dirigirse al sur apenas conoció la magnitud del ataque. Un mes después, fue herido en una emboscada realizada por los terroristas y evacuado en helicóptero. Mientras estaba en la cama del hospital, bajo analgésicos, decidí volver y luchar de nuevo, contó. Cinco días después de recibir el alta, regresó al frente. Desde el inicio del conflicto, participó en al menos tres operaciones de liberación de rehenes. A sus 29 años, reconoce que las experiencias vividas son cosas que un joven no debería ver, pero destaca que el ejército cuenta con un sistema de apoyo psicológico. Hablan con nosotros, hacen las preguntas correctas y sentimos el calor a nuestro alrededor, señaló.

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