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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 14/02/2026 06:10
La infraestructura no se renovó al ritmo del crecimiento urbano: Oscar Pintos y el diagnóstico sobre los sistemas de agua potable de Paraná y Concordia Qué pasa en Concordia y Paraná, cómo incide la antigüedad de las redes, por qué las pérdidas de agua son un problema clave y como el rol de municipios y cooperativas en el mapa provincial forman parte de un análisis que pone el foco en los desafíos estructurales que enfrenta el abastecimiento ante el crecimiento urbano y el cambio climático. Así es como, desde una mirada técnica, nuestro medio, Despertar Entrerriano dialogó con Oscar Hugo Pintos, director general de Hidráulica y Obras Sanitarias de la provincia, para radiografiar cómo funciona hoy el sistema de agua potable en Entre Ríos. Un modelo descentralizado en el mapa nacional Para comprender el escenario actual del servicio de agua potable en Entre Ríos, Pintos propuso retroceder algunas décadas y observar cómo se fue configurando el sistema. Según explicó, durante gran parte del siglo XX la provisión estuvo en manos de Obras Sanitarias de la Nación, que impulsó y administró infraestructura en las principales ciudades del país, entre ellas Paraná y Concordia. Sin embargo, ese esquema cambió a partir de 1980, cuando se produjo la descentralización y los servicios pasaron a las provincias junto con la infraestructura y el personal. En el caso entrerriano, el proceso tuvo una particularidad: la provincia decidió transferir rápidamente la mayoría de los servicios a los municipios y comunas. Hoy en Entre Ríos no existe un servicio centralizado de agua y saneamiento; las competencias corresponden a los municipios y a las comunas, que son dueños de su servicio y de la prestación del mismo, señaló el funcionario, remarcando que esta autonomía distingue a la provincia de otras como Santa Fe, Córdoba o Mendoza, donde existen empresas provinciales que operan en grandes centros urbanos. En ese entramado también aparecen las cooperativas, especialmente en localidades más pequeñas, y en algunos casos incluso en ciudades grandes. Pintos destacó que se trata de una tradición histórica muy arraigada: Son organizaciones que existen desde antes de que muchos pueblos fueran ciudades, nacidas por iniciativa directa de los vecinos para garantizar el acceso al agua. En varias comunidades, detalló, el esquema sigue siendo relativamente simple pero eficaz, con extracción desde pozos, almacenamiento en tanques, cloración y distribución domiciliaria. Paraná y Concordia: cobertura alta, infraestructura envejecida Al llevar el análisis a las dos ciudades más pobladas de la provincia, Pintos sostuvo que ambas se encuentran bien posicionadas en términos de cobertura del servicio. Tanto Paraná como Concordia están en niveles iguales o incluso superiores a la media nacional en cuanto a áreas urbanas cubiertas, afirmó. No obstante, advirtió que comparten un problema estructural con muchas otras localidades del país: la antigüedad de la infraestructura. Según explicó, gran parte de las tomas de agua, bombas, redes y cañerías fueron instaladas hace décadas y no siempre se renovaron al ritmo que exige el crecimiento urbano. Eso hace que, en momentos de picos de consumo, el sistema no pueda responder de manera normal, indicó, señalando que la situación se vuelve más crítica durante los veranos, cuando la demanda aumenta y las condiciones climáticas extremas se intensifican. En ese punto, introdujo otro factor clave: el impacto del cambio climático. La obsolescencia de la infraestructura se combina con fenómenos cada vez más frecuentes de sequías e inundaciones, que son los que más afectan a los ciudadanos en las ciudades, sostuvo, al tiempo que subrayó que estos eventos obligan a repensar la planificación y el mantenimiento de los sistemas de abastecimiento. Consultado sobre el caso de Concordia, donde el organismo municipal opera con una planta potabilizadora antigua para una ciudad que supera los 200 mil habitantes y continúa expandiéndose, Pintos coincidió en que el crecimiento demográfico plantea una presión constante sobre el servicio. Sin embargo, añadió que no todo se reduce a producir más agua. Muchas veces el problema no está en aumentar la capacidad de producción, sino en reducir las pérdidas que se generan en las redes, afirmó. El dato que aportó es contundente: en el país, el porcentaje de agua no contabilizada la que se produce pero no llega al usuario por fugas ronda entre el 35 y el 40 por ciento. Es un número muy alto, y en Paraná puede estar en esos valores o incluso un poco más; Concordia probablemente tenga una situación similar, señaló. Renovar cañerías en zonas céntricas, aclaró, implica obras costosas, cortes de tránsito y afectaciones a la actividad económica, por lo que requieren una planificación minuciosa y de largo plazo. Crecimiento urbano, asentamientos y planificación Otro de los ejes que surgió durante la entrevista fue el vínculo entre la expansión de las ciudades y la prestación del servicio. Pintos explicó que en muchos casos el crecimiento no se produce de manera ordenada, con nuevos barrios que surgen en áreas sin infraestructura previa. La falta de planificación urbana conspira contra una prestación eficiente del agua y el saneamiento, advirtió, al describir situaciones en las que los municipios deben extender redes hacia asentamientos o zonas incorporadas de forma irregular. En esos contextos, los gobiernos locales se ven obligados a garantizar el acceso al agua por tratarse de un servicio esencial, aunque eso implique soluciones provisorias como tanques comunitarios u obras de emergencia. Es un desafío enorme para cada municipio, reconoció, al tiempo que remarcó que la presión sobre los sistemas existentes se incrementa año tras año. Para Pintos, uno de los grandes retos hacia adelante es coordinar esfuerzos y sostener inversiones constantes en un esquema donde cada comuna y municipio administra su propio servicio. En el cierre de la charla, volvió a poner en valor el rol de las cooperativas y de las comunidades en el interior entrerriano. El movimiento cooperativo, sobre todo en el sector del agua, presta una ayuda muy importante en la provincia, sostuvo, destacando que en muchos pueblos siguen siendo actores clave para garantizar el acceso a un recurso básico. Fuente: Despertar Entrerriano
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