Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Florencia, lashista: "Con este trabajo pude comprarme mi vehículo, mudarme y estoy edificando mi casa"

    » TN

    Fecha: 14/02/2026 06:02

    Los cambios de paradigmas, el aumento de las plataformas digitales y la flexibilidad laboral se convirtieron en los últimos años en temas clave a la hora de la inserción laboral de los más jóvenes. El mercado formal los excluye, el informal los precariza y la inmediatez los llama a generar dinero a corto plazo. En este contexto, los oficios volvieron a aflorar, pero esta vez son distintos a los ya tradicionales: los chicos optan por realizar cursos de manicuría, barbería, extensiones de pestañas y hasta peinados con trenzas. Actividades que se aprenden rápido, se empiezan con poca inversión y les permiten una salida laboral independiente y que con el tiempo proyectan mayores ingresos. Leé también: No tenía trabajo, empezó a vender sahumerios y su vida cambió: No puedo creer lo que me pasó Es fundamental entender el contexto, el cambio de paradigma al que asistimos en la actualidad. Las generaciones que nacimos en el siglo XX vivimos un mundo que ya no existe y en este momentos los jóvenes se encuentran en un nuevo mundo. Pasamos de uno fijo, localizable, tangible, a otro fluido donde ya no hay la misma estabilidad que antes, explicó a TN el reconocido consultor especializado en estudios de opinión pública, estrategia y comunicación política, Hernán Reyes. La consultora Reyes & Filadoro realizó un informe titulado Jóvenes y trabajo: realidad, expectativas y desafíos en un contexto de incertidumbre, donde en una encuesta nacional se entrevistó a 700 jóvenes (350 online y 350 casos presenciales) del 6 al 11 de octubre de 2025. De allí surgió un dato clave: ellos no esperan estabilidad sino que buscan reinventarse constantemente. Del total, un 37% describió su situación laboral como trabajo independiente; un 16% trabaja de manera formal en el sector privado; un 12% lo hace de manera informal; un 10% solo estudia; un 9% se ubica en el sector público; un 8% no tiene, pero está buscando trabajo; un 6% no estudia ni trabaja, y un 2% se ubica en el sector público de manera informal. El oficio de las pestañas Florencia tiene 25 años y desde hace cuatro es lashista, es decir, se dedica a realizar extensiones de pestañas (IG @florenciaacosta_lashes). En sus primeros años dentro del mercado laboral, Flor fue empleada y trabajó por comisión, una situación que no solo le generaba el estrés del trabajo, sino la incertidumbre de tener que hacer un esfuerzo extra para poder llegar a cobrar. Y a eso también se le agregaba que si no lograba sumar clientes, todo el trabajo habría sido en vano. La plata no me rendía y decidí agarrar este rubro porque veía que les iba bien a las chicas que lo hacían, que la disponibilidad horaria estaba buena. Yo trabajaba muchas horas y me di cuenta que ahí podía manejar mis horarios, contó la joven en diálogo con TN. Así empezó con un curso básico y luego continuó capacitándose. Entendí que eso me iba a servir más y empecé a crecer. En un primer momento me formé para hacer extensiones de pestañas y cuando crecí y me hice más conocida decidí capacitarme como Lash trainer internacional para enseñarles a otras chicas, aseguró. Como muchos emprendedores, ella también arrancó en la casa de su mamá, en Villa Fiorito. Le saqué un pequeño espacio del comedor y ahí fueron mis comienzos. Arranqué sin nada y empecé a tener mis clientas, a hacerme mi lugar en el rubro, detalló. Sin embargo, con el correr del tiempo tuvo que cambiar de locación: Me quedó chiquito el espacio y la ubicación no les quedaba cómoda a mis clientas. Me pasó mucho que cuando me contactaban y les enviaba la dirección me agradecían y no me respondían más. Ahí entendí que el lugar me estaba sacando trabajo y decidí mudarme a un espacio mucho más céntrico. Siempre quise crecer, se lo digo hoy a mis alumnas, es hasta donde vos quieras estar. Yo empecé con poquitas clientas, así me fui haciendo conocida, empecé a capacitarme, me di cuenta de que mis servicios valían mucho más de lo que cobraba y me sirvió para crecer mucho más, reconoció la lashista. Con respecto a lo material, aseguró que pudo concretar cosas que nunca imaginó. Al principio me pasaba que no me alcanzaba, no era conocida y no me sentía tan en confianza con mi trabajo. Cuando me vi más segura tuve la tranquilidad de aumentar mis precios. Pero yo me capacité, invertí en mi negocio. Actualmente vivo de esto, todo lo que tengo es gracias a las extensiones de pestañas. Antes no me alcanzaba para nada, lo veía muy lejano todo lo que conseguí ahora. aseguró. Pude crecer con esto, comprarme mi vehículo, mudarme, estoy edificando mi casa y la realidad es que todo me lo dio hacer pestañas. Yo siempre digo: voy por todo. Soy una persona que vino desde abajo y lo hablo mucho en mis cursos, el tema de la mentalidad. Tengo muy en claro dónde quiero estar, qué quiero hacer y hasta dónde quiero llegar. Siempre con esfuerzo y trabajo porque detrás de esto hay mucha inversión, aseguró. Y sobre emprender con pestañas, señaló: Hoy hay muchas chicas que se quieren hacer extensiones y esto te da disponibilidad horaria. No estás bajo un jefe. Yo trabajaba de 8 a 20 y no tenía vida así que lo elegí por ese lado también, tener esa libertad. Con respecto a lo económico, cuanto más le das al negocio más te da. Especialmente porque hay muchas lashistas ahora. Por eso siempre hablo sobre cómo destacarse. Yo lo conseguí y por eso hoy me va bien. Para el consultor, la situación del emprendedurismo con proyectos personales resulta más viable hoy que hace 10 años gracias a las herramientas digitales. No se observa que entre los jóvenes haya una conciencia, un deseo o una necesidad de regular este mundo desde el Estado, mucho menos de parte de los varones ya que las mujeres si consideran que es un lugar inseguro. La lógica algorítmica está exacerbando el proceso de individualización. Ahora se siente más latente, donde las causas colectivas pierden fuerza, no porque a las personas no les interese, sino porque están disociadas desde lo comunitario, resaltó. Ante este panorama, explicó que los chicos no se sienten vulnerables al gigante tecnológico que maneja todo, sino que están viendo un beneficio importante frente a un mercado laboral que no está generando otras alternativas. Lo ven como algo favorable, tienen su propia clientela y no dependen de nadie, es más valorado, destacó. La barbería, hoy Tobías tiene 18 años y su barbero le enseñó a cortar el pelo cuando, a los 15, se rompió los ligamentos jugando a la pelota. Como no tenía nada para hacer, con la poca plata que tenía me compré unas máquinas y empecé a cortar. Iba al colegio y, a la par, hacía el trabajo, recordó. Empecé a hacerlo en mi casa como un hobby para hacer unos pesos e iba a domicilio para gente grande que no se podía mover, como mi abuelo. Los primeros ingresos que tuve siempre los invertí: compraba luces, mejoraba máquinas, y mis primeros clientes siempre fueron mis amigos y mi familia, que confiaron en mí y hoy tienen sus cortes gratis, contó entre risas. Si bien antes de terminar el colegio ya había comenzado a trabajar en el buffet de un club, decidió dejarlo para enfocarse de lleno en esto. Me gustaba estar con mis amigos, hablar con la gente. Hoy en día veo muchos amigos míos que son barberos y quiero parecerme a ellos, aseguró. Actualmente, su vida se basa en entrenar y trabajar. Mis gastos son en mí, en ropa, en máquinas y en seguir invirtiendo. Vivo de esto, no hago otra cosa que no sea barbería, aclaró. Si bien comenzó haciendo cortes en su casa, hoy Tobi tiene su espacio en Barbería Titán de Gerli (IG @barberia_titan). Empecé acá porque me recomendó un amigo, Thiago, y no sé ahorrar plata entonces me sirve que se genere un plazo fijo de una semana y esa plata la voy guardando. Es un trabajo normal, nos llevamos bien con los chicos, hay buen ambiente laboral, siempre hay gente y mucho movimiento, especificó. De igual manera, Tobías sueña a futuro poder abrir su propio espacio. Hoy estoy levantando mi barbería en mi casa, pero el día de mañana me gustaría darle trabajo a otros chicos como yo o que están con un sueño grande de seguir siendo barberos, darle trabajo a la gente, abrir mis sucursales. Es un proyecto grande, sostuvo. Y sobre el oficio hoy, agregó:Hay mucha oferta hoy en día de barberos, hay barberías por todos lados, vas caminando por la calle y te cruzas tres en una cuadra, pero la diferencia está en el detalle de cada uno, la gente tiene su barbero fiel y siguen por ese camino. Emprender desde las trenzas Ibi tiene 22 años y lleva adelante su propio espacio de peinados: Ibi Trenzas (IG @ibi.trenzas). Arranqué haciéndole a familiares, amigos, compañeros de la secundaria; se convirtió en un hobby. Fue algo más autodidacta como me formé no había tantos cursos: veía videos en redes y fui aprendiendo, sumando. Después empezó a ser una responsabilidad y comencé a cobrar, muy poco, pero para cubrir los materiales, señaló. Cuando empecé a bailar hacíamos muchas competencias y nos ocupábamos con una amiga de peinar a 25 bailarines. Era todo un reto. Con esto empecé porque me gustaba lo que podía realizar en el pelo de otras personas y se transformó en un disfrute, aseguró. Después de que terminó el colegio, Ibi comenzó a trabajar en su casa. Empecé con mis materiales y algunas clientas hasta transformarlo en un hábito para aliviarle mis gastos a mi papá. Arranqué trabajando en el living de mi casa mientras pasaba mi familia, siempre se arranca así siendo emprendedor. Era súper incómodo. Por suerte después pude instalarme en la casa de una amiga que hacía uñas y era más cerrado, recordó. Finalmente, logró construir su propio local en la parte delantera de la casa de sus papás. Estoy más cómoda y actualmente vivo de esto, pero como todavía no me independicé, no es tanta la carga económica para solventarme, reconoció y contó que sus ingresos le permiten mantener sus estudios y gastos personales. La demanda, que se fracciona en temporadas, la llevó a rebuscárselas de otra manera. Es por eso que durante la época en la que más se trabaja realizando trenzas -de noviembre a febrero- se concentra en turnos que a veces llegan a durar hasta ocho horas, y el resto del año brinda cursos. Las redes me ayudan un montón, es muy atractivo a la vista, entonces saco fotos y gusta. La constancia de trabajar de esto es necesaria para tener un hilo conductor durante el año, cuando baja la temporada. Puedo equilibrar la falta de turnos con cursos porque hay muchas chicas que se quieren formar en esto, que es nuevo, pero también es algo que necesita constancia, paciencia y pasión. Te tiene que gustar porque hay chicas que quieren armar un peinado y ya cobrarlo, y a veces tenés que hacer muchos gratis hasta formar tu práctica, explicó. Siento que es un nuevo oficio, hay muchas emprendedoras trenzadoras. Recién hace un año empecé a conocer a muchas más trenzadoras como yo y hoy no puedo creer que haya en todos lados, en las provincias. Me veo a futuro haciéndolo, no sé si algo constante, pero que siga siendo un hobby a la par de mis estudios, es algo que puedo seguir manteniendo por mi propia cuenta, completó. Los motivos detrás del cambio de paradigma en el trabajo joven El consultor Hernán Reyes explicó que el mundo donde se anclaban las identidades antes las instituciones confiables, roles familiares, grupos de pertenencia sólidos dejó de ser un lugar donde los jóvenes habitan hoy. Señala que están inmersos en lógicas algorítmicas, hiperconectados, y que esto es fundamental porque incide muchísimo sobre cómo perciben el trabajo y este cambio de territorio. También son clave las diferencias generacionales, de género y socioeconómicas. Los cambios en los últimos años, además, provocaron otros intereses: En términos generacionales observamos que los jóvenes, en general, sienten que sus padres tuvieron menos oportunidades que ellos con respecto a las opciones, pero que podían no solo planificar más, sino, además, contar con mayores ingresos por el mismo trabajo o esfuerzo. Vieron que sus padres tenían una cultura del sacrificio para comprar una casa y ellos hoy no están pensando de ese modo porque ven que los ingresos no alcanzan para comprar una vivienda, no hay forma: ese sueño queda postergado para quién sabe cuándo. Algo parecido sucede con la familia. Nos encontramos con jóvenes de 25, 27 años que piensan que sus padres a esa edad estaban pensando en comprarse un terreno para construir y hoy ellos eso ni lo ven. Eso hace que sus expectativas en términos laborales sean muy distintas, detalló. Esa estabilidad que antes era garantía para sacar y pagar un crédito hoy está diluida. No esperan estabilidad, esperan cambiar de trabajo muchas veces, tener estructuras más horizontales, reinventarse varias veces en su vida. Es un término instalado entre ellos; las generaciones anteriores no tenían eso en su vocabulario. Los jóvenes ya han aceptado que deberán reinventarse para adaptarse al mundo que viene, que, suponen, va a ser muy cambiante, sostuvo. Sobre las redes y las nuevas tecnologías, Reyes explicó que las diferencias socioeconómicas inciden en este punto. La Inteligencia Artificial, la economía de plataforma y las redes sociales son tres elementos muy importantes que generan una revolución en términos de lo que es el trabajo. Ahí vemos diferencias muy importantes por el nivel socioeconómico: más del 80% de los jóvenes de clase media usan la IA, mientras que los de clase baja son solo el 15%. La brecha acá puede ser un factor importante, señaló. Dentro del análisis también se destacó que las revoluciones que marcaron el siglo pasado intentaban transformar la realidad de manera colectiva. Hoy la aspiración de transformación es individual. Los jóvenes hoy aspiran a formarse a sí mismos. La palabra adaptación los atraviesa continuamente: creen que el que mejor se adapte va a tener mejores oportunidades, apuntó el consultor. Es un mundo que les llega, no es que ellos lo crean. Observamos algo muy parecido también en otros estudios cuando les preguntás por distintos temas: si sabían que, por ejemplo, había elecciones, muchos estaban disociados de la realidad o respondían que les tendría que haber llegado la información. Hay una relación pasiva respecto de lo que está sucediendo en el mundo. Si la información no llega por la lógica algorítmica, no la salen a buscar, sumó. La precarización laboral y las plataformas digitales Para el consultor, en los jóvenes no hay preocupación por la precarización laboral o el impacto de las nuevas tecnologías que puedan tener en su trabajo. Las mujeres son más conscientes de los riesgos que tienen, en parte porque las experimentan en redes sociales: son las que más sufren bullying, acoso y esto hace que perciban el mundo digital como más inseguro que los varones, que no sienten riesgos, peligros en la privacidad de sus datos ni que la IA vaya a reemplazarlos en sus trabajos. En general se sienten muy confiados, resaltó. Con respecto a la educación, Reyes señala que pese al cambio de paradigma, los jóvenes confían mucho en la formación como motor de progreso: El 72% cree que la educación los preparó para el mundo laboral y hay diferencias importantes de género: el 48% son mujeres frente al 21% de los hombres, que tienden a apostar más por el emprendimiento personal. La educación cumple un rol y sigue teniendo una valoración muy positiva en tanto y en cuanto confían en que van a conseguir trabajo. El 70% consideró que podrían conseguir el trabajo que desean y es un porcentaje enorme, resaltó. Según el informe, las mujeres valoran más la educación comparado con los hombres. El 41% de las mujeres (versus el 28% de los hombres) cree que la educación es el factor más importante para progresar. Los varones, sin embargo, valoran más la autonomía. Para el 25%, tener un emprendimiento propio es el factor más importante para progresar mientras que sólo el 8% de las mujeres comparte esa opinión. El 21% de los jóvenes entre 18 y 24 años prefiere un trabajo informal. Sólo el 7% de los más jóvenes elige un trabajo registrado como ideal. En tanto que los jóvenes entre 25 y 35 años en cambio valoran más la estabilidad: el 50% prioriza tener un trabajo registrado y el 30% uno estable, con horarios fijos. Más de la mitad de los jóvenes nos respondió que alguna vez utilizó una plataforma digital para generar ingresos. De a poquito, a partir de la lógica algorítmica, las redes sociales dejaron de ser sociales y empezaron a ser redes de intercambio de bienes y servicios, donde ser influencer o utilizar estas plataformas para generar ingresos se convirtió también en un recurso importante de supervivencia. La pandemia marcó un hito en los más jóvenes, donde se prohibía trabajar de manera tradicional y todos nos volcamos hacia las redes, señaló el consultor. Hace 15 años, cuando se hablaba del emprendedurismo, se pensaba más en otro tipo de modelo. No era simplemente vender cosas por plataformas de manera individual, era la idea de un sueño hecho realidad. Hoy no es que busquen trabajo en relación de dependencia: son emprendedores. Van cambiando las ideas a derribar para llegar al mundo de hoy, destacó. Por eso, postergar el proyecto familiar también baja la presión en términos de ingresos, al no tener la expectativa de comprar una casa y asumir que van a tener que pagar un alquiler toda su vida. El futuro es mucho más incierto que antes, esto achica la capacidad de proyectarse enormemente porque no sabés cómo va a ser el mundo en cinco o diez años, explicó Reyes. Y también está cambiando la forma de prepararse para ese futuro: los varones asisten menos a la universidad y empiezan a trabajar más temprano, según aclaró el analista. Antes la ley lo impedía, pero hoy no puede porque lo hacen por medios digitales, lo que hace que entren al mercado laboral más tempranamente, agregó. Por último, se refirió al cambio en la formación: estudiar una carrera de seis años es un montón porque no se sabe cómo va a ser el mundo en seis años. Esa incertidumbre influye de manera determinante en cómo se proyectan y hace que vivan más en el presente que las generaciones anteriores. Hoy hacer una carrera de años en una empresa no aparece en el ideal. Créditos Fotos y video: Agustina Ribó Edición: Facundo Leguizamón Gráficos e infografías: Damián Mugnolo y Sebastián Neduchal - Videolab

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por