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  • Milei gana en el Congreso, la sociedad espera mejoras y el PJ sigue desorientado

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 14/02/2026 04:18

    Mariano Pérez de Eulate mpeulate@eldia.com Javier Milei disfruta las mieles de una doble victoria política legislativa: por mayorías interesantes logró la media sanción en el Senado de la reforma laboral y en Diputados obtuvo lo mismo pero en lo referido a los cambios en materia penal, que incluyen la baja de la edad de imputabilidad. Éxitos cargados de simbolismo, cuyo impacto coyuntural logró ocultar otros rasgos que manchan el relato libertario, como las negociaciones (¿claudicaciones respecto a las ideas originales?) que aceptaron los operadores presidenciales con tal de poder mostrar efectividad. A eso se enfrentaba la Casa Rosada la semana que pasó luego de aquel primer test de fin del año pasado, con el esquema parlamentario que quedó configurado luego de las últimas elecciones legislativas nacionales que La Libertad Avanza ganó en todo el territorio, y que significó el Presupuesto 2026. Así, un mensaje inicial de la semana que pasó es que Milei, aún a costa de negociar con su defenestrada casta (sindicatos, partidos tradicionales, bancos), tiene un cierto manejo del Congreso. Y que, dentro de esa lógica, puede lograr el control del Senado haciendo política, una cámara tradicionalmente adversa, difícil para cualquier gobierno que no haya sido peronista desde el 83 a la fecha. Es lo que no había tenido el primer bienio de la gestión libertaria: la sensación de gobernabilidad real. Era un Milei atado a un Congreso que no dominaba y, por eso, cultor de una suerte de compulsión por los Decretos de Necesidad y Urgencia. Esto no implica valoraciones sobre el contenido de los dos proyectos votados con media sanción hace pocos días sino la evaluación de un dato objetivo que venía siendo reclamado por organismos internacionales para tomar más en serio a los violetas, por inversores que dicen tener ganas de venir pero nunca concretan nada y hasta por el gobierno de Estados Unidos, aliado y salvavidas financiero de la Casa Rosada. Lo dicho: Milei viene logrando reformas, aunque no sean tan estructurales como prometía antes. La modernización laboral es un botón de muestra. Sufrió cambios importantes para que pueda salir respecto a lo que había ideado el ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, quien quedó en vergonzoso off side por aquel pragmatismo negociador de la mesa política presidencial. Se verá si la gran promesa que el Gobierno ha presentado como razón de los retoques a la normativa laboral existente, y que los sindicatos sólo pudieron defender con una marcha de ocasión al Congreso el último miércoles, logra cumplirse: que generará más empleo genuino registrado, en especial privado, un ítem que en Argentina no muestra un aumento neto sostenido por lo menos desde 2011 o 2012. No hay que ser un brillante economista para saber que, aún con cambios legales supuestamente pro-empresarios, eso será imposible sin un crecimiento real de la economía, en especial la productiva. Sin un aumento del consumo, vía mejora del poder adquisitivo de salario. Sin la sostenibilidad en el tiempo de la baja de la inflación, acaso el gran activo de Milei con la sociedad en general, pero que viene de varios meses de alzas -es verdad, no vertiginosas como en la gestión anterior- luego de aquel mayo pasado en la que se celebró el bajo 1,5% mensual. Se trata, en definitiva, de demandas que parecen emanar de la sociedad y que reflejan las encuestas como preocupaciones centrales junto, claro, a la creciente inseguridad. Se supone que el proyecto del nuevo régimen penal juvenil apunta a que el Gobierno se muestre expeditivo en este punto, cuestionado por un espectro amplio de opositores y expertos en la materia que consideran que, por si sólo, no resuelve el problema de fondo, en definitiva atado a la degradación social, moral y económica de la Argentina en general y del Conurbano bonaerense en particular durante las últimas décadas. El otro dato político que dejó en evidencia la doble victoria libertaria de las últimas horas es la desorientación, la fragmentación, del peronismo legislativo. Por años, condicionador de todo lo que no pasara por su autoría. Es verdad que faltan las respectivas medias sanciones de la reforma laboral y del tema penal pero las extenuantes jornadas de estos días sólo fueron derrotas para el PJ. Se reitera: los libertarios, a costa de negociación y aportes aliados (incluidos de justicialistas notables, como varios gobernadores) obtuvieron amplias mayorías en las votaciones. Las tensiones que surcan a los peronistas por estos tiempos, que se potenciaron con la derrota de hace dos años que los desalojó del poder, condicionan su realidad política actual y de cierto modo resultan funcionales al mileísmo. La modernización laboral obtuvo 42 votos a favor y 30 en contra en un Senado cuyos tiempos y votaciones hasta hace nada podía controlar Cristina Kirchner gracias a su notable influencia y liderazgo sobre la mayoritarias bancadas pero/kirchneristas. Hoy un recuerdo de épocas mejoras para ella, detenida por corrupción en San José 1111. La reforma penal, logró 149 votos a favor y 100 en contra, todos éstos de las manos del kirchnerismo y aliados varios. Como la izquierda dura. Pero hubo peronistas, por supuesto no K puros, que acompañaron al gobierno. La votación en particular para bajar a 14 años la edad de imputabilidad arrojó el notable dato de que los diputados massistas, que no tienen bloque aparte, levantaron la mano a favor del oficialismo. Fue uno de los puntos que resignó Milei: inicialmente era de 13 años el piso. Y se registró otro dato que marcó la tensión y, en este caso, fragmentación de la concepción del PJ sobre una cuestión: el apoyo al acuerdo Unión Europea-Mercosur, también impulsado por el oficialismo al que sólo se opuso el kirchnerismo duro, básicamente La Cámpora y legisladores que, por edad, se definen como espadas de Cristina y no de su hijo diputado Máximo Kirchner. Todo esto refleja la crisis de liderazgo que atraviesa el PJ, por supuesto no admitida por el cristinismo porque sería devaluar a la Jefa. Pero que es un hecho objetivo. Como lo es el dato de que tampoco hay una figura en ese partido que logre aún opacar a la ex presidenta, por lejos la que más quilates reales ha mostrado para enfrentar a Milei desde la retórica, aún con su convocatoria reducida. Esa deficiencia peronista, que acaso sólo pueda solucionarse si alguna vez hay un duelo real interno entre kirchnerismo y no/kirchnerismo, expone otro dato maldito para el PJ: en términos nacionales, Milei está sólo en la cancha. Todavía no hay alguien enfrente que preocupe realmente al Presidente, ya metido en su segundo bienio de mandato. Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?

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