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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 14/02/2026 03:43
El caso de Luna Álvarez Debali parecía ser un quiebre del status quo de la noche: su muerte, ocurrida hace dos años en un boliche del barrio porteño de Palermo, motorizó una intensa investigación que derivó en detenciones y allanamientos. Pero eso que parecía ser no fue: aunque el agente encubierto de la Policía de la Ciudad desenmascaró la actividad de la criminalidad organizada en locales nocturnos, hoy, todos los involucrados están libres. La muerte de Luna fue consecuencia de un sistema tolerado: venta de drogas dentro de locales, controles inexistentes, seguridad que mira para otro lado y protocolos que llegan tarde. Cuando el negocio funciona, el riesgo se esconde; cuando alguien muere, el problema se empuja por la puerta de atrás, remarcó el abogado de la familia de la chica de 21 años, Alejandro Vecchi. Ante este escenario, la familia reclama lo básico: verdad, investigación seria y responsabilidades reales. No solo al último eslabón, sino a toda la cadena que permite que esto ocurra una y otra vez. Recordar a Luna no es un gesto simbólico. Es una exigencia institucional. Mientras no haya decisiones políticas e institucionales firmes, las muertes se repiten y el silencio se vuelve cómplice, remarcó Vecchi en un posteo que publicó en redes sociales. ¿Qué probó la investigación? Según explicó el penalista a Infobae, la causa posee un bloque documental sólido y coherente. Luna, oriunda de la localidad bonaerense de Daireaux, que vivía en España y estaba de visita en Argentina, asistió el 10 de febrero de 2024 a Under Club, una fiesta electrónica organizada por una disco ubicada en Bompland y Niceto Vega. Se demostró el ingreso, una permanencia prolongada y consumo dentro del local, indicó el abogado. También se comprobó la ausencia de controles eficaces, agregó. La presencia de sustancias ilícitas, por otro lado, está acreditada en el expediente, en primer lugar, por la autopsia que detectó MDMA (éxtasis) en el cuerpo de Luna. Los informes médicos no dejan duda de que ese consumo fue la causa del fallecimiento. En cuanto a la venta de esa droga dentro del boliche, existen declaraciones de testigos, personal del local e informes de la PFA que son coincidentes y así lo prueban. Al mismo tiempo, Vecchi remarcó que los allanamientos realizados por la brigada de la policía porteña confirmaron esa hipótesis. La droga circulaba dentro del boliche, esa frase atraviesa el expediente, señaló. Cuando Luna se descompensó dentro del lugar, existió un retardo en la asistencia y un manejo improvisado de la situación. Por lo tanto, un traslado tardío. Esta situación es jurídicamente grave y todavía está subexplotada. En este punto está el corazón del caso, señaló. Esto no es solo una muerte por consumo. La investigación permite sostener, con seriedad, que había una organización previa, con ánimo de lucro, dedicada a la venta de estupefacientes dentro de un evento masivo que tuvo como resultado la muerte de Luna", sostuvo Vecchi. Y resumió: No se trata de un exceso individual, sino de una estructura que funcionaba en el interior del boliche. Para el abogado, sin forzar ninguna figura, la causa podría avanzar por comercialización de estupefacientes, con el agravante de la muerte de la joven, no como accidente, sino como consecuencia previsible. En esa línea, el penalista afirmó que se configuraron los delitos de homicidio culposo agravado, abandono de persona y la omisión de auxilio, con responsabilidad de los organizadores. La ley 23.737 (de drogas) es clarísima: los lugares utilizados para la comercialización deben ser decomisados, pero en la práctica nunca se decomisa, ni se clausura definitivamente, nunca se toca el negocio, subrayó. En ese punto, fue tajante: Ese incumplimiento no es menor, es política criminal fallida y, sobre todo, es un mensaje de impunidad. El caso Luna Álvarez Debali murió tras consumir éxtasis dentro de un boliche en Palermo. Un amigo declaró que la joven adquirió la droga dentro del local y que, al descompensarse, el personal de seguridad la retiró a la vereda en vez de asistirla. La investigación policial identificó que los responsables del boliche permitían el ingreso de vendedores de drogas. El Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°9 dispuso el allanamiento del local, donde fueron detenidas cuatro personas, entre ellas la encargada y el propietario, y se secuestraron 159 pastillas de éxtasis, marihuana, cocaína, celulares y dinero en efectivo. La familia de Luna, que fue aceptada como querellante en la causa un año más tarde, reclama la ampliación de imputaciones, agravamiento del encuadre y nuevas medidas concretas.
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