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» tn24
Fecha: 13/02/2026 14:03
La práctica regular de ejercicio físico no solo fortalece músculos y corazón: también produce cambios profundos en el cerebro. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Pensilvania y publicado en la revista Neuron reveló que la activación de neuronas específicas en el hipotálamo es clave para mantener los beneficios del entrenamiento. Según el trabajo, realizado en ratones, las mejoras en el rendimiento físico como correr más rápido y durante más tiempo no dependen únicamente del esfuerzo muscular, sino también de alteraciones precisas en la actividad cerebral. El director del estudio, J. Nicholas Betley, explicó que ciertas neuronas del hipotálamo ventromedial (VMH), llamadas SF1 (factor esteroidogénico 1), permanecen activas hasta una hora después del ejercicio. Esa activación posterior sería fundamental para consolidar los avances en resistencia. El cerebro, protagonista de la adaptación física Los experimentos demostraron que, cuando los científicos bloquearon la actividad de las neuronas SF1 inmediatamente después del ejercicio, los ratones perdían las mejoras obtenidas tras dos semanas de entrenamiento, incluso si estas neuronas funcionaban con normalidad durante la actividad física. Además, tras dos semanas de entrenamiento constante, los animales mostraron un aumento tanto en la cantidad como en la actividad de estas neuronas. Cuando se impedía que enviaran señales al resto del cerebro, los ratones se fatigaban más rápido y no lograban sostener los progresos. Los investigadores sugieren que esta activación continuada favorece una recuperación más eficiente, posiblemente gracias a una mejor utilización de la glucosa almacenada. Esto permitiría que músculo, pulmones y corazón se adapten con mayor rapidez al aumento de la exigencia física. Al levantar pesas, creemos que solo estamos fortaleciendo músculos. Resulta que también podríamos estar fortaleciendo el cerebro, destacó Betley. Implicancias para la salud y el envejecimiento El equipo espera que estos hallazgos permitan desarrollar estrategias para ayudar a personas mayores, pacientes en recuperación de accidentes cerebrovasculares y deportistas lesionados a mantenerse activos y acelerar su recuperación. De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, múltiples estudios han demostrado que el ejercicio regular ayuda a preservar la salud cognitiva durante el envejecimiento. Por su parte, la Fundación Pasqual Maragall señala que no es necesario practicar deporte de alto rendimiento para proteger el cerebro: actividades como caminar a paso ligero, bailar, nadar o andar en bicicleta son suficientes para mejorar la circulación cerebral, reducir la inflamación y estimular nuevas conexiones neuronales. Cinco actividades que protegen el cerebro Diversas investigaciones científicas identificaron ejercicios especialmente beneficiosos para la función cognitiva: Ejercicio aeróbico regular: caminar, trotar, correr o andar en bicicleta aumenta el flujo sanguíneo cerebral y puede incrementar el tamaño del hipocampo, clave en la memoria. Entrenamiento de resistencia: estudios en adultos mayores muestran mejoras significativas en memoria y funciones ejecutivas. Yoga: investigaciones de la Universidad de California, Los Ángeles encontraron beneficios en la memoria verbal y visual-espacial. Taichí: asociado a mejoras en razonamiento, planificación y memoria. Baile: un estudio publicado en el New England Journal of Medicine observó que bailar regularmente reduce el riesgo de demencia. La evidencia científica refuerza así la idea de que el ejercicio físico actúa como un verdadero estímulo para el cerebro, promoviendo nuevas conexiones neuronales y contribuyendo a una mejor salud mental a lo largo de la vida.
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