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Parana » Asdigitalnews
Fecha: 13/02/2026 01:35
Este ensayo analiza la inflación como un impuesto distorsivo que erosiona la eficiencia productiva y la acumulación de capital. Apoyado en la Regla de Friedman y la evidencia de Alvarez et al. (2019) y Benati y Nicolini (2024), el estudio demuestra que la inflación desvirtúa el sistema de precios y genera costos de bienestar ineludibles. Se concluye que la estabilidad de precios absoluta (0%) es el único entorno compatible con el crecimiento sostenido, refutando la supuesta neutralidad o necesidad de mantener metas de inflación positivas. Introducción: El Mito de la Inflación Inocua En la historia del pensamiento económico, la relación entre la inflación y la actividad real ha transitado desde la "curva de Phillips" tradicional hasta la propuesta de neutralidad del dinero a largo plazo. Sin embargo, la literatura académica contemporánea y la evidencia empírica acumulada sugieren que la inflación está lejos de ser un fenómeno neutral. Por el contrario, actúa como un impuesto distorsivo sobre las transacciones, un ruido en el sistema de precios y un freno a la acumulación de capital. Este ensayo se propone desarticular la noción de que la inflación moderada es necesaria o inofensiva para el crecimiento, argumentando, bajo una línea crítica, que la estabilidad de precios (o incluso la deflación óptima) representa el único entorno compatible con la eficiencia productiva. I. La Regla de Friedman y la Eficiencia Monetaria El punto de partida de cualquier discusión rigurosa sobre la política monetaria óptima es, inevitablemente, Friedman (1969). Su tesis sobre la "cantidad óptima de dinero" se fundamenta en un principio de eficiencia de Pareto: para que una economía funcione al máximo de su capacidad, el costo privado de mantener liquidez debe igualar el costo social de producirla. Dado que en un sistema de dinero fiduciario el costo marginal de imprimir un billete adicional o generar un asiento contable es virtualmente cero, el costo de oportunidad de mantener saldos monetarios para el individuo también debería ser cero. Como bien señala la teoría, el dinero no es un bien de consumo final, sino un facilitador de transacciones que reduce las fricciones del intercambio. La Ecuación de Fisher y el Impuesto Inflacionario Para comprender por qué la inflación es un impuesto, debemos recurrir a la Ecuación de Fisher: i= r + e Donde i representa la tasa de interés nominal, r la tasa de interés real y e la inflación esperada. El interés nominal que un individuo sacrifica al mantener efectivo es, en esencia, el "precio" que paga por la liquidez. Si la inflación aumenta, i aumenta, elevando el costo de oportunidad de los saldos monetarios. Este diferencial constituye el "señoreaje". Desde una perspectiva crítica, el señoreaje es una transferencia de riqueza del sector privado al sector público mediante la erosión del poder adquisitivo. Benati y Nicolini (2024) han demostrado que en contextos de inflación elevada o hiperinflación, este mecanismo no solo recauda ingresos, sino que destruye la demanda de dinero de forma exponencial, generando una pérdida de bienestar social que supera con creces cualquier beneficio fiscal de corto plazo. II. El Dinero como Bien Intermedio: La Ineficiencia de su Gravamen Un argumento técnico de gran peso contra la inflación es el desarrollado por Chari, Christiano y Kehoe (1996). En la teoría de la tributación óptima, existe un consenso derivado de los teoremas de Diamond y Mirrlees: los bienes intermedios no deben ser gravados. El dinero, al ser un lubricante para el comercio y no un bien que proporcione utilidad directa (fuera de los modelos de money-in-the-utility-function), se comporta como un insumo intermedio. Gravar la tenencia de dinero a través de la inflación distorsiona la eficiencia productiva por dos vías: - Aumento del costo de producción: Las empresas deben dedicar recursos a la gestión de tesorería y a la minimización de saldos de caja en lugar de a la innovación. - Distorsión de precios finales: Al encarecer el proceso de intercambio, se altera el precio relativo de los bienes que requieren un uso intensivo de efectivo o crédito de corto plazo. Incluso al introducir heterogeneidad en los agentes, como proponen Da Costa y Werning (2008), la Regla de Friedman suele mantenerse como una política robusta. Aunque se podría argumentar que la inflación permite gravar la economía informal (aquella que elude impuestos directos), los costos de distorsionar la economía formal y el sistema financiero suelen ser órdenes de magnitud superiores a los beneficios de capturar rentas del sector informal. III. Fricciones Microeconómicas: Costos de Menú y Desalineación de Precios Más allá de la pérdida de poder adquisitivo, la inflación genera una degradación del sistema de información de la economía: los precios. En un entorno de estabilidad, un cambio en el precio de un bien comunica un cambio en la escasez relativa o en las preferencias de los consumidores. En un entorno inflacionario, el "ruido" impide distinguir si un aumento de precio es un cambio real o simplemente un ajuste por el nivel general de precios. La Evidencia de los Costos de Menú Los "costos de menú" no se refieren únicamente al costo físico de cambiar etiquetas. Siguiendo a Alvarez et al. (2019), en su estudio sobre la evidencia argentina, estos costos incluyen la atención cognitiva de los gerentes, la renegociación de contratos y la pérdida de clientes por la volatilidad de precios. Cuando la inflación es alta, las empresas no ajustan sus precios de forma continua sino discreta (modelos S-s). Esto genera dispersión de precios relativos: dos bienes idénticos pueden tener precios muy distintos simplemente porque uno fue ajustado ayer y el otro hace un mes. Esta dispersión provoca una asignación ineficiente de recursos, donde los consumidores compran productos basados en la "antigüedad" del precio y no en la eficiencia del productor. IV. La Inflación como Impuesto al Futuro: Incertidumbre y Erosión de la Formación de Capital Uno de los impactos más nocivos y menos discutidos por los defensores de metas de inflación positivas es la distorsión en la acumulación de capital físico y humano. La inflación no solo altera el consumo presente, sino que actúa como un impuesto directo sobre el ahorro y la inversión a largo plazo, comprometiendo la tasa de crecimiento tendencial de la economía. Incertidumbre y Primas de Riesgo Cuando la inflación es persistente, la volatilidad de los precios tiende a aumentar. Esta incertidumbre inflacionaria eleva la prima de riesgo requerida por los inversores. En términos de la Ecuación de Fisher, el componente de inflación esperada (e) se vuelve más errática, lo que obliga a los acreedores a exigir tasas de interés nominales desproporcionadamente altas para cubrirse contra el riesgo de licuación del capital. Este aumento en el costo del capital reduce el número de proyectos de inversión con Valor Presente Neto (VPN) positivo. Proyectos de infraestructura o investigación y desarrollo (I+D), que tienen horizontes de maduración largos, son los primeros en ser descartados, desplazando la inversión hacia activos de corto plazo o meramente especulativos que actúan como "refugios" (como el oro o divisas extranjeras), los cuales no contribuyen a la capacidad productiva del país. La Degradación del Sistema de Información Monetario Como señalan Alvarez et al. (2019), el ruido generado por la inflación impide que el sistema de precios cumpla su función de asignar recursos de manera eficiente. En un entorno de alta inflación, los empresarios dedican más tiempo a la "gestión financiera" -intentando proteger el capital de trabajo de la erosión monetaria- que a la innovación tecnológica o la mejora de procesos productivos. Esta redirección del talento humano desde actividades de creación de valor hacia actividades de defensa patrimonial representa una pérdida de eficiencia social masiva. El Efecto sobre el Ahorro de Largo Plazo Para que exista inversión, debe existir ahorro previo. La inflación desincentiva el ahorro en moneda local al castigar a quienes mantienen activos financieros nominales. Esto destruye el mercado de capitales doméstico, impidiendo que las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) accedan a crédito a tasas razonables. Benati y Nicolini (2024) enfatizan que la destrucción de la demanda de saldos reales no es un proceso lineal; una vez que la confianza en la moneda como reserva de valor se quiebra, la reconstrucción del sistema financiero puede tomar décadas, incluso después de que la inflación haya sido estabilizada. V. La Interacción con el Sistema Tributario y la Inversión La distorsión se agrava por la falta de indexación en la base imponible de los impuestos sobre la renta. En contextos inflacionarios, las empresas pueden mostrar "ganancias contables" que son, en realidad, pérdidas de capital en términos reales. Al gravar estas ganancias ficticias, el Estado está confiscando parte del stock de capital de la economía. Este fenómeno crea una brecha entre la tasa de retorno social de la inversión y la tasa de retorno privada después de impuestos. Si la inflación es del 5% y el impuesto a las ganancias es del 35%, una inversión que rinde un 5% real (10% nominal) termina teniendo un rendimiento real neto de apenas 1.5%. Esta erosión silenciosa del rendimiento del capital es lo que explica por qué las economías con inflación persistente tienden a estancarse: simplemente dejan de ser atractivas para la inversión productiva global. VI. Desmitificando los Argumentos por una Inflación Positiva A pesar de la evidencia técnica, persisten dos argumentos en favor de una meta de inflación positiva (usualmente del 2% o más). 1. La Rigidez de los Salarios Nominales Se argumenta que la inflación "engrasa las ruedas" del mercado laboral al permitir que los salarios reales caigan cuando es necesario sin que los trabajadores sufran el golpe psicológico de una reducción nominal. Sin embargo, este argumento ignora que en economías con crecimiento de la productividad, los salarios nominales tienden a subir de forma natural. Además, la persistencia de este argumento subestima la capacidad de los agentes para entender la diferencia entre variables nominales y reales, una "ilusión monetaria" que tiende a desaparecer ante la inflación persistente. 2. El Límite Inferior Cero (ZLB) y la Trampa de Liquidez Las economías desarrolladas temen que una inflación del 0% deje a los bancos centrales sin margen de maniobra para bajar las tasas de interés reales en una recesión. No obstante, propuestas modernas como el Objetivo de Ingreso Nominal (NGDP Targeting) o el Objetivo de Nivel de Precios sugieren que es posible gestionar las expectativas de inflación de forma temporal durante crisis sin necesidad de mantener un impuesto inflacionario permanente. VII. Conclusión: El Valor de la Estabilidad La pretensión de que la inflación es un mal menor para fomentar la actividad económica carece de sustento teórico y empírico sólido. Al contrario, la inflación actúa como un velo que oculta las señales de mercado, distorsiona las decisiones de inversión y funciona como un impuesto regresivo que afecta principalmente a los sectores más vulnerables, quienes poseen menos herramientas para proteger sus ahorros. La política óptima, aunque políticamente difícil, se acerca a la estabilidad absoluta o a una deflación suave que capture los aumentos de productividad. Para que la economía prospere, los agentes necesitan un ancla nominal creíble. Sin ella, la incertidumbre se convierte en el principal enemigo de la acumulación de capital y del bienestar social. Aníbal Sebastián Mercaich; Economista Bibliografías Alvarez, F., Beraja, M., Gonzalez-Rozada, M., & Neumeyer, P. A. (2019). From Hyperinflation to Stable Prices: Argentina's Evidence on Menu Cost Models. The Quarterly Journal of Economics, 134(1), 451505. https://doi.org/10.1093/qje/qjy025 Benati, L., & Nicolini, J. P. (2024). Estimating the Welfare Costs of Very High Inflations and Hyperinflations (Discussion Papers No. 24-01). University of Bern, Department of Economics. Chari, V. V., Christiano, L. J., & Kehoe, P. J. (1996). Optimality of the Friedman Rule in Economies with Distorting Taxes. Journal of Monetary Economics, 37(2), 203223. https://doi.org/10.1016/0304-3932(96)01252-4 Costa, C. E. da, & Werning, I. (2008). On the Optimality of the Friedman Rule with Heterogeneous Agents and Nonlinear Income Taxation. Journal of Political Economy, 116(1), 82112. https://doi.org/10.1086/527267 Friedman, M. (1969). The Optimal Quantity of Money and Other Essays. Aldine Publishing Company. Fisher, I. (1930). The Theory of Interest. Macmillan.
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