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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 12/02/2026 15:59
El Instituto Malbrán registró el primer caso de sarampión del año en Argentina. Se trataría de una persona de 29 años que reside en Capital Federal. Equipos de epidemiología, seguimiento y vigilancia bonaerense ya se encuentran realizando la investigación de contactos, bloqueo y control de vacunación en Azul y Tigre, distritos que la persona declaró haber transitado. Es muy importante que todos y todas estemos vacunados, escribió en su cuenta de X el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak. El avance del sarampión en las Américas genera una inquietud creciente entre organismos sanitarios y autoridades locales. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la región enfrenta la mayor escalada de casos confirmados en más de una década, lo que ha puesto en alerta a los sistemas de salud. La acumulación de brechas en la cobertura de vacunación y la circulación internacional intensifican la amenaza, en particular de cara a eventos masivos como la Copa Mundial de Fútbol 2026. Esta advertencia se amplifica con registros alarmantes: en las primeras tres semanas de 2026, siete países ya notificaron más de 1.000 nuevos casos y se constató una aceleración inédita en la transmisión, según la OPS. Las cifras actuales muestran que Argentina se ubica en un umbral crítico. Según datos de la OPS, en 2024 solo el 82% de la población local recibió la primera dosis de la vacuna contra el sarampión, mientras que la segunda dosis alcanzó apenas el 46%. Este déficit coloca al país en la categoría roja, con una necesidad urgente de intervenir para evitar una expansión del virus que ya se refleja en otras naciones. Durante 2025, el continente notificó 14.891 casos confirmados de sarampión en 13 países, un incremento de 32 veces respecto del año anterior, cuando apenas se documentaron 466 casos y 29 muertes. La respuesta inmediata incluye una exhaustiva investigación epidemiológica para identificar contactos, implementar bloqueos y reforzar la inmunización de los residentes de las localidades potencialmente expuestas. Esta intervención tiene lugar en un contexto nacional donde el nivel de cobertura vacunal no permite neutralizar la transmisión del virus, según los estándares internacionales. Si se analizan las estadísticas difundidas por la OPS para 2025, Estados Unidos y Canadá figuran entre los países más afectados, con 2.242 y 5.436 casos respectivamente. México también suma cifras preocupantes: 6.428 casos confirmados y 24 muertes. Argentina registró 36, mientras que otros países sudamericanos como Bolivia, Belice, Paraguay, Perú y Uruguay anotaron brotes de diversa magnitud. Esta tendencia alcista no ha cedido en 2026. Solamente en las primeras tres semanas del año, México reportó 740 casos nuevos, y Bolivia, Canadá, Chile, Estados Unidos, Guatemala y Uruguay también informaron nuevos contagios. Este total representa un salto de 43 veces respecto al mismo período del año previo, lo que obliga a las autoridades sanitarias y a la OPS a advertir sobre los riesgos de una epidemia regional. Los datos aportados por la OPS ofrecen un perfil claro de los afectados: el 78% de los casos confirmados en 2025 correspondió a personas no vacunadas, y en el 11% de los reportes no se pudo documentar el estado vacunal. Aunque el mayor número de infectados se observa entre adolescentes y adultos jóvenes, la incidencia más elevada se da entre los menores de un año, seguidos por quienes tienen entre uno y cuatro años, y los de cinco a nueve años. Por su alta contagiosidad y la cantidad de población susceptible, la OPS insiste en la estrategia más efectiva: garantizar la vacunación completa con dos dosis de la triple viral SRP (sarampión, rubéola y paperas). La demora o falta en la aplicación de las dosis expone a la población al riesgo de nuevos brotes. El cuadro de inmunización en Argentina establece una primera dosis a los doce meses y, desde el 1 de julio de 2024, adelanta la segunda dosis para quienes nacieron después de esa fecha, que deberán recibirla entre los 15 y 18 meses. Los nacidos antes deberán mantener el esquema tradicional, completando la segunda dosis a los cinco años, según informó Nicolás Kreplak. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya la dimensión global del problema. En 2025, más de 552.000 casos sospechosos de sarampión fueron reportados en todo el mundo, distribuidos en 179 países. De ellos, cerca del 45% (247.623 casos) se confirmaron como positivos, reflejando la persistente expansión del virus y los obstáculos para mantener una vacunación efectiva a nivel global. El impacto de la brecha inmunitaria también se aprecia en millones de niños sin protección. Según la OPS, en 2024 alrededor de 1,5 millones de niños en la región no recibieron ninguna dosis de la vacuna SRP. En el conjunto de América, solo el 33% de los países y territorios logró superar el 95% de cobertura en la primera dosis y el 20% con la segunda, porcentajes muy por debajo del umbral necesario para prevenir epidemias, que la OPS fija en 95%. La cobertura vacunal regional mostró sólo discretos aumentos: en 2024 la primera dosis de la vacuna contra el sarampión pasó del 87% al 89%, y la segunda de 76% a 79%. Esta insuficiencia sustenta el llamado de la OPS a reforzar la vigilancia epidemiológica, cerrar las brechas en campañas de inmunización y proteger especialmente a los viajeros que se desplacen a zonas con circulación activa del virus. La OPS insta a los gobiernos a acelerar la vacunación, fortalecer la búsqueda activa de casos y garantizar respuestas rápidas para interrumpir posibles cadenas de transmisión. La proximidad de la Copa Mundial de Fútbol 2026 agrava la preocupación. El evento masivo representa un nuevo factor de riesgo: la movilidad internacional y las concentraciones de personas podrían favorecer la propagación del sarampión y la rubéola. Por este motivo, el organismo internacional exhorta a reforzar la vigilancia activa, el diagnóstico precoz y la cobertura vacunal en la antesala de esas reuniones multitudinarias. La organización reafirma que la prevención se centra en la inmunización, y que la vigilancia debe mantenerse como prioridad absoluta. Mientras persistan las brechas en la vacunación, la región seguirá en estado de alerta, lo que obliga a mantener los esfuerzos de monitoreo y adaptación de las estrategias.
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