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» TN
Fecha: 12/02/2026 14:14
Lo que comenzó como una leve molestia terminó en una cirugía extrema. Courtney, una deportista amateur de 30 años que llevaba una vida activa y entrenaba a diario, jamás imaginó que un simple dolor en la pierna sería la señal de una enfermedad grave. Acostumbrada a caminar varias veces por día y a realizar rutinas de elongación exigentes, notó algo extraño: su flexibilidad había disminuido de forma abrupta. Si antes podía tocar el piso con las manos sin dificultad, de repente apenas llegaba a la punta de los pies. Leé también: Se cayó mientras descolgaba ropa y creyó que se había desgarrado: el diagnóstico final fue devastador Un día, mientras viajaba en tren, sintió un pequeño nudo en la parte baja de la espalda. No le dio mayor importancia. Incluso su fisioterapeuta había notado la pérdida de movilidad, pero ambos creyeron que se trataba de una simple contractura. Le indicaron estiramientos y geles antiinflamatorios. Sin embargo, pocos días después apareció un fuerte dolor en la pierna izquierda, una señal que ya no pudo ignorar. Al principio no estaba preocupada, todavía no me daba cuenta de lo grave que eran las cosas, contó más tarde en diálogo con JamPress. Tras realizarse estudios médicos y una biopsia mediante una perforación en la pelvis, recibió la noticia: tenía osteosarcoma, un tipo de cáncer óseo poco frecuente pero agresivo. Los especialistas le explicaron que primero debía someterse a quimioterapia. Recién después sabrían si sería posible conservar la pierna. Vomité de los nervios cuando me dijeron que la amputación era una posibilidad, recordó. Durante el tratamiento hizo todo lo que estuvo a su alcance: cumplió con la dieta indicada, realizó terapias complementarias y siguió cada recomendación médica. Aun así, los resultados no fueron los esperados. Leé también: Un entrenamiento de crossfit desató el pánico en un restaurante y los clientes escaparon sin pagar Tras finalizar la quimioterapia, los médicos le comunicaron que el tumor no había respondido como esperaban y que era necesaria una amputación completa que incluía una hemipelvectomía, una cirugía que implica retirar parte de la pelvis y la extremidad afectada. No hay palabras para explicar el miedo que sentí. Pensé que solo haría unos meses de quimioterapia y volvería a mi vida. Nunca consideré la amputación, expresó. La operación se realizó en enero de 2024. Desde entonces, su vida cambió por completo. Leé también: Un hombre fue acusado de golpear brutalmente a su hijo por equivocarse cuando hacía la tarea de matemáticas Adaptarse a la nueva realidad no fue sencillo. Fue muy difícil. Todos los aspectos de mi vida cambiaron, aseguró. Sin embargo, destaca el apoyo de su entorno como un pilar fundamental. Tengo mucha suerte de tener familiares, amigos y un equipo médico que me acompañan. Me duele pensar en quienes atraviesan algo así sin apoyo, reflexionó. Hoy, Courtney comparte su experiencia con una convicción clara: escuchar al cuerpo y no minimizar los síntomas puede marcar la diferencia. Vale la pena defender tu causa. No tengas miedo de insistir en estudios o cambiar de médico si algo no te cierra. Solo tenés un cuerpo: cuidalo, concluyó.
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