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  • Qué es el gusanillo de media mañana y por qué solo ocurre de lunes a viernes

    » TN

    Fecha: 12/02/2026 09:06

    Cuando estamos en la oficina, nos pasa que alrededor de las once de la mañana nuestro estómago reclama atención empezando a protestar, como si alguien le hubiera dado una orden interna. Si bien se conoce a ese fenómeno como gusanillo de media mañana, tal vez deberíamos llamarlo el gusanillo de reloj o gusanillo en horario de trabajo, ya que es puntual como un reloj suizo y está muy integrado en nuestra vida laboral. Comer algo a esa hora se convirtió en un ritual laboral, es tradición y forma parte del protocolo de oficina, pero ocurre algo revelador: llega el fin de semana, estamos de vacaciones o simplemente cierran el bar al que acudimos cada mañana y ese gusanillo se esfuma, no hay urgencia ni rastro de hambre, por lo que la pregunta se vuelve inevitable: ¿Teníamos hambre de verdad o solo estábamos obedeciendo al reloj? Según explica Mónica Herrero Martínez, especialista española en Nutrición y Dietética en Zaragoza, en muchos casos no hablamos de hambre real. En muchas personas no se trata de hambre fisiológica, sino de un hábito aprendido asociado al horario, a la rutina laboral o incluso a lo social, señala. El cuerpo y sobre todo el cerebro es extraordinariamente bueno aprendiendo rutinas y aprende a anticipar lo que viene después: una pausa, un café, algo para picar. Si todos los días desayunas a las 08.00 y comes a las 14.00, el organismo empieza a anticiparse y a determinadas horas se activan hormonas relacionadas con el apetito, como la grelina, no tanto porque necesites energía de forma urgente, sino porque espera que vayas a comer. Es decir, muchas veces no es hambre fisiológico, sino hambre aprendido. Igual que nos entra sueño cuando llega la hora habitual de acostarnos, aunque no estemos agotados. El fin de semana ya no aparece Cuando rompemos la rutina en vacaciones, durante un viaje o en un día donde no tenemos en cuenta los horarios, esa sensación se diluye o directamente no aparece. Sin embargo, eso no significa que nunca exista un hambre auténtico a media mañana. En determinadas situaciones, sí puede aparecer hambre real, dependiendo de las características de la persona, señaló la experta. Por ejemplo, tras un desayuno escaso, una jornada físicamente exigente o una comida principal muy tardía. Lee también: Cómo evitar los antojos a la tarde: qué dice la ciencia del hambre emocional Durante años se repitió que había que comer cinco veces al día, un concepto superado a día de hoy. La evidencia muestra que lo más relevante es la calidad global de la dieta y el equilibrio energético total, más que el número exacto de comidas. No hay un patrón único válido para todo el mundo, asegura la nutricionista, quien añade que el cuerpo humano es metabólicamente flexible y puede funcionar perfectamente sin ingestas intermedias si las comidas principales están bien planteadas y equilibradas. Es decir, tampoco hay una hora obligatoria para comer. El organismo se adapta, siempre que las ingestas globales de nutrientes y calorías sea adecuada. Entonces, ¿hasta qué punto el horario laboral condiciona la idea de que tenemos que ingerir algo a media mañana? Según Herrero, lo condiciona muchísimo y afirma que los horarios escolares, laborales y las pausas regladas reforzaron la idea de que toca comer, aunque no siempre exista una señal real de hambre, pero, aclara, que eso no quiere decir que esté mal hacerlo, al contrario, puede tener su beneficio, ya que en ocasiones no tomar algo antes de la comida, hace que la siguiente ingesta sea peor en nutrientes y habitualmente se ingiera más cantidad de comida.

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