Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • ¿Dictaduras buenas y malas?

    » Clarin

    Fecha: 12/02/2026 06:44

    Ya sabemos qué es un dictador: un ególatra con un poder absoluto, que se cree el dueño de la verdad, con una autoridad sin restricciones y que, por lo general, quiere perpetuarse en el poder. Gobierna con impunidad, ejerce la censura y cuando no establece el unipartidismo, promueve procesos electorales fraudulentos; miente, fomenta el espionaje, la corrupción, la delación, usa el terror. Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos dijo Octavio Paz. Los dictadores suelen ejercer el control social , apoyándose en la propaganda y el adoctrinamiento, los cuales, las más de las veces desembocan en el famoso culto a la personalidad. Lamentablemente, autócratas ya hubo en la Grecia Antigua, en el Imperio Romano, entre los monarcas de los siglos XVII y XVIII (llamados déspotas ilustrados).En los siglo XX y XXI, también. Pero no todos fueron medidos con la misma vara, porque en esa evaluación se metió la tendenciosa lupa de las ideologías. Fruto del maniqueísmo y de las políticas sesgadas , suelen considerarse buenos o malos los dictadores que responden a la mirada sectaria de los fanatismos. Así, la Izquierda califica de dictadores a fascistas , neoliberales o personajes de extrema derecha. Y líderes, a tiranos populistas, ante cuyos abusos, la mayoría de las veces hace la vista gorda , evitando pronunciarse y dar su opinión ( Recordemos la célebre pelea entre Sartre y Albert Camus). Los dictadores malos de la Historia fueron, y con razón, los fascistas y los nazis : los Mussolini, Hitler, Franco, Pinochet, los genocidas de la Dictadura militar argentina. Y los buenos o menos malos: Stalin, Mao, Castro, Ceausescu, Chávez, Maduro. ¿Por qué? Porque éstos, a pesar de sus aberrantes delitos, pretendían abrazar los ideales marxistas, caros a la intelectualidad progre. Progre es la gente de izquierda, preocupada por la justicia social, los derechos humanos, la inclusión, la educación laica, la ecología y a favor de la intervención del Estado en lo económico. Y los que no comparten estos criterios, en su totalidad, son tildados de retrógrados o reaccionarios. Se llegó así a un maniqueísmo total: si uno no era progre era facho. Este mismo fenómeno , notorio en la política, se da en muchos otros campos. En el tema de la violencia de género, hoy en día hay grupos de mujeres que denuncian a los acosadores, abusadores, violadores o pedófilos de Derecha y que se callan ante los mismos acosadores, abusadores, violadores y pedófilos, demagogos o de Izquierda (Entre nosotros, tuvimos los resonantes casos de un actor por un lado y el de un ex gobernador de Tucumán, por el otro). En el mundo, entre los delincuentes sexuales malos, están Harvey Weinstein , el Príncipe Andrew. Y entre los tolerados, los izquierdistas Pablo Neruda y Juan José Arreola . Tampoco es igual un pedófilo célebre (como Michael Jackson, Woody Allen o el Padre Grassi) que un desconocido. Ni hablemos de las monstruosidades y delitos aberrantes de los Archivos Epstein, donde los involucrados están todos mezclados: desde un respetado filósofo de izquierda, estadounidense, hasta un peluquero argentino. Mario Vargas Llosa escribió: Todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno, para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país, evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación. Lamentablemente, casi todo en nuestra vida cotidiana sufre la deformación de las ideologías con sus grietas, odios, clisés, revanchismos. Por desdicha también, a veces se parte de una aspiración noble (como en el caso de la revolución cubana en los 50 ), pero luego, en la práctica, se tergiversan las cosas . Así, vemos cómo los héroes de ayer se convierten en los villanos de hoy. Yo que, en un país del Este europeo viví el comunismo stalinista con sus purgas y luego la Dictadura Militar en la Argentina, conozco bien las metodologías de ambos sistemas, las torturas, las crueldades y los crímenes de ambos flancos (tanto los Gulag soviéticos, como los campos clandestinos de detención del Campo de Mayo nacional). Por un sentido justiciero y un ideal democrático que algunos llevamos en la sangre, apoyé y apoyo a las primeras feministas como Gloria Steinem, Betty Friedan, Simone De Beauvoir, Alicia Moreau de Justo, pero no el actual feminismo politizado, tan sectario y discriminador como el machismo que combate. Me considero progresista porque me importan el bien común, los derechos humanos, la libertad de expresión, las preferencias sexuales, las desigualdades sociales. Creo que el mundo ha progresado en cuanto a ciencia y tecnología, pero que continúa sin progresar en materia personal. Mientras siga habiendo una sola guerra, seguiremos siendo Caín y Abel. Mientras asistamos al derrumbe moral de las cúpulas de poder internacionales, el salvajismo habrá tomado el lugar del humanismo. Las grandes revoluciones fracasaron. Fracasó el comunismo ( la dictadura del proletariado) y está fracasando estrepitosamente este capitalismo feroz. ¿No será que sólo una revolución espiritual, ética, a nivel individual, pueda redimirnos? Para eso están la meditación, las enseñanzas de un Alan Watts y de un Krishnamurti . Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por