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  • Alberto Poletti, de 1 a 100: "Nos tildaban de 'antifútbol', pero Racing pegaba más patadas que nosotros y nadie decía nada"

    » Clarin

    Fecha: 12/02/2026 06:30

    Tiene 79 años, dos prótesis de cadera, problemas en la columna y en las rodillas, pero se mueve sin quejarse y conserva una memoria y un buen humor envidiables, a pesar de la nostalgia que le genera la muerte reciente de su perra India, fiel compañera durante una década y media. Con dotes expresivas de actor italiano, el apodo Flaco que le adosaron en su carrera reluce a simple vista. Se inició en Atlanta, debutó con 15 años en la Primera de Sacachispas y fue el arquero titular de un equipo que rompió las reglas (y la paciencia) del fútbol argentino: el Estudiantes de Zubeldía, primer club chico en consagrarse en el profesionalismo, ganador de tres Copas Libertadores seguidas y una Intercontinental. Compañero de habitación de Bilardo, repasa las vivencias, hazañas y el detrás de escena de ese equipo tildado de practicar antifútbol que se coronó en Old Trafford ante el Manchester United. Preso 30 días en Devoto y suspendido de por vida por una final violenta contra el Milan, ya retirado se dedicó a la intermediación, compró a Riquelme para llevarlo a River, y responde las 100 preguntas sin filtro, en su casa del barrio de Saavedra, interrumpiendo un par de veces la entrevista para despojarse de la flema que le ocasionó fumar hasta los 60 años y que hoy lo encuentra con una fibrosis pulmonar. Qué gusto da charlar con Alberto José Poletti, el Flaco Poletti, un arquero con mística Pincharrata. 1. -¿Qué es de su vida, Alberto? -Aquí estoy, jubilado, sin mayores ocupaciones, esperando los 80, que se vienen en junio. Trato de lidiar con mis problemas de columna, rodilla y caderas, que me las reemplacé ambas. No es poco, el fútbol también deja sus huellas, eh. Tengo tres hijos y cinco nietos, intento estar con ellos y disfrutarlos. Veo fútbol y cuando puedo voy a la cancha de Estudiantes. Poco, por esto de los dolores y las dificultades para caminar. 2. -¿Quién es Alberto José Poletti? -Una persona audaz que se dedicó al fútbol. ¿Por qué audaz? Porque si no la agarraba con la mano, no jugaba, pibe. Con los pies era un desastre: yo calzaba 45, y los tipos de pie grande le suelen pegar mal a la pelota. ¿Sabés por qué le pegaba bien Chilavert, además de porque practicaba mucho? Porque calzaba 38. Maradona, lo mismo. Los de pie chico le pegan mejor, la agarran bien. Hay que darle a la pelota con el medio del pie. Yo tenía pie grande, pero también algo de agilidad y buena técnica para atajar. Y, sobre todo, una gran audacia. 3. -¿Cómo se da cuenta si el arquero tiene buena técnica? -Hay arqueros técnicos y físicos. Amadeo (Carrizo) fue el arquero técnico N° 1. El Pato Fillol era físico, tenía una potencia de piernas que en un segundo llegaba de un palo al otro. Técnico es el que anticipa la jugada, para eso es fundamental hacer la bisectriz, como en el colegio, pero sin compás y transportador. En la cancha la hacés con un palo, el tipo que lleva la pelota y la marca que hacés para ubicarte, o el otro palo. Me lo enseñaron en Sacachispas, donde debuté en la Primera con 15 años. 4. -¿Quién era su ídolo de chico? -En mi época era todo por la radio y después íbamos a jugar a la calle y relatábamos lo que habíamos escuchado ahí. En la calle yo era Amadeo. Después, cuando arranqué en las inferiores de Atlanta, mi ídolo pasó a ser Néstor Martín Errea. Tenía una técnica espectacular: salía, cortaba la jugada, la anticipaba 5. -Como lo hizo Hugo Gatti después. -Pero el Loco lo hacía en joda, esa es la diferencia. Gatti jugaba para él, era un showman, daba la vuelta carnero, se metía goles en contra, no le importaba un carajo. Errea lo hacía en serio. Fue el primer arquero que vendió Sacachispas, y también atajó en Estudiantes y en Grecia, una trayectoria con muchos puntos en común con la mía. 6. -¿Dónde empezó a jugar usted? -En la calle Ravignani, en Palermo. Jugábamos de vereda a vereda, 4 contra 4, casi no pasaban autos, si no había autos en Buenos Aires, en nuestra cuadra sólo dos casas tenían auto. Pasaba el colectivo 39, ahí sí cortábamos, o cuando venía la policía porque algún vecino se quejaba. Y si caía la pelota en una casa, por ahí te la devolvían pinchada. ¿Sabés lo que costaba comprar una Pulpo grande en esa época? Eran 4 o 5 mangos. También jugábamos en Don Bosco y el León XIII, dos colegios, en Dorrego y Cramer. En la canchita de tierra donde jugábamos hoy hay tres edificios. Después aparecieron los campeonatos infantiles en el Luna Park. 7. -Los campeonatos Evita -No, no, si a Perón ya lo habían echado a patadas. Armabas tu equipo en el barrio y en el Luna Park sacaban el ring y se jugaba de popular a popular. Era para chicos de 13 y 14 años y no podías pasar de 1.58 metros de altura. Yo jugaba para Los Bohemios, porque practicaba en Atlanta, cerca de casa. Estaba la Academia, ahí jugaban el Panadero Díaz, el Bambino Veira y Pistolita González, que era el mejor de todos y no llegó. 8. -¿El Bambino Veira en La Academia? -Claro, el Bambino era de Barracas y jugaba ahí. Un día lo vio el que manejaba el fútbol amateur en San Lorenzo y le fue a hablar al padre para llevárselo. Si me dan una heladera, que no me alcanza la guita para compararla, te lo hago firmar a mi hijo, le contestó el padre. ¡San Lorenzo se llevó al Bambino por una heladera! 9. -Usted arrancó en Atlanta, pero no llegó a jugar en Primera. -Correcto. Atlanta quedaba a cuatro cuadras de casa y a los 13 años jugaba de mula en la Novena, porque no podías hacerlo hasta los 14. Jugaba como De Marchi, eran muy común esas mulas en inferiores. Las inferiores de Atlanta eran una murga, hasta que llegó el Nano Gandulla y mejoró todo. El Nano me dijo que quedaba para el año siguiente, pero a un compañero, el Chino Vidal, lo dejaron libre, entonces lo acompañamos a Sacachispas porque había una práctica de fútbol. Nos presentamos y jugamos los cuatro que fuimos. Me hicieron firmar planilla y a los 20 días, cuando volví a Atlanta, Gandulla me dijo: Usted no es jugador de Atlanta, es de Sacachispas, firmó la ficha. Entonces o me quedaba un año parado o jugaba en Sacachispas, que estaba en la C. 10. -Se quedó en Sacachispas. -No iba a estar un año sin jugar. Mi papá me quería matar, pasé de ir caminando unas cuadras al entrenamiento a tener que tomarme dos colectivos para cruzar toda la ciudad. La guita no sobraba, mi viejo era el único sostén de una familia pobre con tres hijos. Mi hermano grande tenía epilepsia y medio cuerpo paralizado, murió a los 49 años. Tenía dos laburos de 8 horas cada uno. Arrancaba en la Sudamtex, una empresa textil, y después empajaba sillas en el fondo de casa. Valió la pena el esfuerzo, porque a los dos años debuté en la Primera. 11. -Eduardo Manera también salió de Sacachispas, tenía buenas inferiores. -Ahí manejaba todo un señor de apellido Rama. Sacó buenos arqueros, como Errea, que atajó en Boca y Estudiantes; Humberto Ballesteros, en River; Jorge Traverso, en Chacarita y Chicago; Oscar Salinas, vendido a Racing. Y Eduardo, con el que fuimos a Estudiantes. Rama y su gente iba por los barrios buscando jugadores, lo mismo que hacía Arsenal de Lavallol, que sacó al Polaco Cap, al Bocha Maschio, a Rojitas, a Rubén Magdalena 12. -¿Cómo llegó a Estudiantes? -Primero me vino a buscar River y no me vendieron. También San Lorenzo, que ofreció los tablones para armar la tribuna del club y 60 mil pesos, y Sacachispas tampoco aceptó. Independiente me llevó a una gira con la Tercera por La Pampa y me quiso probar en un partido preliminar de la Primera, para ver cómo atajaba con público, y Rama no me dejó cambiar: estaba enojado por haber ido a la gira sin su permiso. En un momento, el profe de Estudiantes le habló al de Sacachispas y fui a La Plata a una prueba. Llegué a las 4 de la tarde y el partido era un preliminar a las 8 de la noche. El profe me sugirió ir a Gimnasia, nos cruzamos al Bosque, y en el Lobo le dijeron que ya tenían un arquero clase 46 para cuando se fuera el Turco Minoain. Era Ricardo Romera, que terminó su carrera en el Santos de Brasil. 13. -O sea que podría haber sido arquero de Gimnasia. -Si me hubiera probado, capaz que sí. Al final volvimos a Estudiantes ese mismo día, me vio Miguel Ignomiriello, que todavía vive y tiene 98 años, en un partido de la Tercera contra la Cuarta. Les gusté, me probaron contra Cambaceres y luego en la Tercera contra Quilmes. Al terminar, Miguel me dijo: Vamos a hacer un esfuerzo para traerlo al club. Pagaron 170 mil pesos el préstamo por un año con una opción de 800 mil. Fue a comienzos de 1964, tenía 17 años, era mucha plata para un pibe con edad de Quinta. 14. -¿Ahí arrancó en la famosa Tercera que mata? -Atajé un año en esa Tercera, en 1964, y salimos subcampeones de Rosario Central. Al año siguiente yo ya había subido a Primera y terminó campeona. El mote arrancó en un partido que perdíamos 2-0 con Vélez en su cancha y ganamos 5-3, y un periodista del diario El Día puso: Esta Tercera no te gana, te mata. O algo así. De esa Tercera luego llegaron a Primera: Verón, el Bocha Flores, Aguirre Suárez, Manera, Malbernat, Pachamé, Bedogni, Echecopar. La base del Estudiantes de Zubeldía fue esa famosa Tercera que mata. 15. -¿Cuánto tardó en agarrar la titularidad? -En 1965 subí como suplente de Oleynicky. En la primera fecha perdimos 2-0 contra Central en La Plata, y el Ruso (Oleynicky) dijo: Me comí los dos goles, fui un desastre. Osvaldo (Zubeldía), que había llegado ese año al club, me comentó al terminar el entrenamiento: El domingo juega usted. Tenía 18 años, había atajado nada más que un año en la Tercera, pero no me achiqué. Fuimos a la cancha de Banfield, perdimos 3-2 y lo hice bastante bien. El apodo Catrasca, por cagada tras cagada vino al poco tiempo. 16. -¿Se mandó muchas? -Los viejos que me vieron debutar se deben acordar del apodo. En la fecha 9 perdimos 2-0 con Lanús, me comí los dos goles saliendo mal en los centros y el suplemento de El Mundo tituló: Poletti 2 - Estudiantes 0 (risas). El martes Osvaldo me dijo que lo iba a poner a Oleynicky de nuevo, pero en la semana el Ruso empezó con que le dolía esto y lo otro. Este no quiere jugar, está todo cagado, ¿se anima a atajar usted?, me preguntó Osvaldo. Le contesté que sí. Usted es un audaz, me dijo. Ah, y usted que me pone, ¿qué es?, la seguí (risas). Jugamos contra Newells, ganamos 2-0, anduve bien y terminé aplaudido porque le puse una pelota de gol a Conigliaro para el segundo. De ahí en más me consolidé y a partir de la fecha 15 o 16 cada vez que la voz del estadio me nombraba la gente gritaba Poleeeeetti, Poleeeeetti. 17. -Cuénteme algo de Manera, que murió muy joven, a los 56 años. -Era mejor persona que futbolista, y eso que jugaba como la puta madre. En Sacachispas era 8, 9 o 10, a Estudiantes lo llevaron a préstamo, como a mí, e Ignomiriello lo puso de 4 en la Tercera porque era el único puesto que tenía flojo. En ese lugar jugaba Julio Santella, que después fue el profe de Bianchi, otro tipo bárbaro, pero como futbolista no pasaba nada. Eduardo tenía velocidad, cabeceaba, te gambeteaba, era muy técnico, hacía 7 u 8 goles por campeonato siendo defensor. Jugadorazo. 18. -¿En su época existía el entrenamiento de arqueros? -No, te tiraban algunos centros y punto. En eso también Osvaldo fue un distinto. Para mejorar el salto, por ejemplo, me hacía saltar 20 o 30 veces en el mismo lugar. Después me tiraban 50 centros desde cada lado, desde distintas distancias, con varios muchachos, para que no se les cargaran las piernas. Y te metía 4 o 5 jugadores en el área para molestar. Así empecé a agarrar la onda a los centros, que es lo más difícil para los arqueros, porque tenés que ir a agarrar la pelota a un punto, combinar tiempo y distancia de manera perfecta. 19. -¿Qué pensaron cuando llegó Zubeldía a Estudiantes, en el 65? -La mayoría no sabía nada, yo sí porque lo conocía de Atalanta, donde había sido jugador y entrenador. Siendo técnico arrojaban flores a las hinchadas rivales antes del partido. Eso sí, después metían como locos. Era una idea de Adolfo Mogilevsky, su preparador físico. Osvaldo se fue de Atlanta porque Mogilevsky se le metía en el equipo. Lo mismo le pasó en Banfield, donde el que se le metía era Valentín Suárez, el presidente. Si usted vuelve al vestuario, yo me voy, le dijo una vez, y un día estaba dando una charla técnica, abrió la puerta, y ahí atrás, escondido, Don Valentín escuchaba la charla. Se fue a la mierda. Esa me la contó Osvaldo. Y la de Vélez es genial. 20. -¿Qué le pasó en Vélez? -Fue después de Estudiantes, tenía problemas con Willington. A Daniel no le gustaba entrenar. Véndalo a Willington, yo no lo quiero más en el plantel, le dijo a Pepe Amalfitani. Si no lo quiere más, el que se va a tener que ir es usted, le respondió el presidente. Y lo echó. Mirá lo que era el viejo, que en vez de pagarme lo que me debía en efectivo me dio rifas de Vélez, me contó Osvaldo. Y tuvo tanto culo que se ganó el premio mayor, un auto. Osvaldo no sabía manejar, lo tuvo que vender. En Estudiantes, Osvaldo iba en tren a La Plata o lo llevábamos nosotros en algún auto. Eso no lo sabe nadie, yo sí porque hice una amistad con Osvaldo: él vivía en una prefabricada, en la colectora de General Paz, en Liniers, en el patio de una feria. Increíble pero real. 21. -¿Cómo armó ese Estudiantes histórico? -Trajo cuatro jugadores: Bilardo, Barale, Spadaro y Conigliaro. Antes de Bilardo fue a buscar a Martín Pando. Me voy a Lanús porque Estudiantes no tiene futuro, le dijo Pando, ¡mirá lo que son las cosas! A Bilardo lo trajo como delantero y terminó de volante. Y después fue subiendo a los ocho que estábamos en la Tercera. 22. -¿Cuál fue la clave de ese equipo? -Osvaldo hizo una revolución con todas sus innovaciones: ley del offside, jugadas preparadas, los corners al primer palo para que la peinara uno y definiera otro por atrás, pelota parada con pierna cambiada, estudio del rival, las pretemporadas, las concentraciones largas. Y había jugadores de enorme técnica: Verón, el Bocha Flores, Manera, Madero. También fue un visionario en cambiar posiciones, lo mismo que había hecho Pizzuti en Racing: Perfumo era 6 y lo puso de 2, Basile era 5 y lo mandó de 6, el Panadero era 6 y fue de 3, Rulli era wing derecho y lo puso de 8. Osvaldo fue haciendo lo mismo en Estudiantes: el Bocha jugaba de 10 de punta y lo tiró atrás. Vos jugá contra el 5 contrario, arrancá de ahí, le dijo, y el Bocha te metía 10 o 12 goles por campeonato siendo volante. Madero era volante y lo puso de 6, Cacho (Malbernat) jugaba de 3 y de 4 y Eduardo (Manera) que era volante ofensivo quedó de 4. 23. -¿Quiénes iban en el tren a La Plata con Zubeldía? -En general éramos cinco. El tren salía a las 8.02 desde Constitución y nos encontrábamos en el salón comedor, que era el primer vagón después de la máquina. Por lo general venían Bilardo, Manera, Barale, a veces Conigliaro y yo también. En mi caso, me tomaba el 39 en la esquina de casa hasta Pacífico, de ahí el subte D hasta 9 de Julio y combinaba con el C hasta Constitución. Eso lo habremos hecho un año o dos, hasta que empezamos a comprar coches y entonces siempre alguno lo llevaba a Osvaldo. Y cuando el club armó el country en City Bell, ya Osvaldo se quedaba a dormir ahí. 24. -Ustedes empezaron a concentrar en el Country. -Sí, nos quedábamos muchos días. Estudiantes tuvo un culo bárbaro con el presidente que le tocó, con Mariano Mangano. Fue un visionario, un crack, te enseñaba cosas de la vida. Yo, por ejemplo, le había pedido 100 mil pesos para comprar un auto, pero el tipo me citó en la sucursal del banco para que dejara la guita ahí. Esto es para que te compres la casa y no el coche, ya veo que todas las minas preguntan por vos, y si no terminás jugando en la primera de Estudiantes te mato, me dijo. 25. -¿Cómo hizo para comprar el Country? -Mangano era millonario. Primero compró 25 hectáreas adelante a la familia Larreta y después otras 80 atrás, a una familia de un publicista. Consiguió los créditos, e iba levantando los documentos trimestralmente. Lo pagó en 3 años. Además, trajo a Zubeldía, ¡fijate lo importante que fue! Venía a las giras con nosotros, iba adelante en el micro cantando el himno del club, ¡lo que disfrutó ese hombre! Se pegó un tiro en el 70 porque fue a pedir un crédito en un banco y no se lo dieron: el yerno le había fundido su fábrica de armas en Chascomús. Así terminó, pobre Mariano. 26. -¿Cómo eran los entrenamientos de Zubeldía? -Mandaba el equipo a correr con el profe 45 minutos o una hora y después te agarraba otra hora y media o dos. Y cuando había doble turno te metía una hora y media más a la tarde. Hacía trabajos específicos con la pelota, muchas jugadas preparadas. Sabía todo del equipo contrario, porque mandaba a un espía a ver los partidos y le traían un croquis con todos los detalles. Trabajaba el tiro libre de este lado y del otro, córner corto, estaba adelantado 40 años. Osvaldo se puso el buzo el día martes cuando en esa época el técnico se ponía el buzo recién el jueves, con la práctica de fútbol. Antes de que viniera Osvaldo, yo había practicado un poco con la Primera y siempre con 3 o 4 pelotas. En la cancha se iba una y había que parar e ir a buscarla. El día que llegó, Osvaldo venía caminando con una bolsa llena de pelotas. Recuerdo que le comenté a Pancho Escos, un compañero: Mirá todas las pelotas que trae este hombre, algo vamos a hacer con este, me parece. 27. -¿Bilardo ya era un obsesivo de la táctica? -La vida de Carlos era el fútbol. Lo mejor que le pudo pasar fue haber llegado a ese Estudiantes. Ya era grande, tenía 27 años, venía de jugar en Deportivo Español, en la B, y descubrió que había un entrenador diferente a todo lo que había tenido. Carlos tenía la cabeza más abierta por haber estudiado Medicina y empezó a agarrar todo lo que nos enseñaba Osvaldo. 28. -¿Fue un buen discípulo de Zubeldía? -Osvaldo fue más. Cuando te decía algo, Osvaldo estaba muy seguro; Carlos te la cambiaba tres veces hasta que se convencía. Y Osvaldo no era tan mulero como Carlos. Si podía, Carlos te jugaba con 14. Para Carlos no se podía jugar y perder, por eso era mulero, no toleraba la derrota. 29. -¿Qué discurso les bajó Zubeldía para cambiarles la mentalidad y hacerles ver que podían ser campeones? -No te decía nada en especial, te demostraba con los hechos que le podíamos ganar a Independiente o Racing, que eran los equipos más fuertes de esa época. Y si les ganabas a esos, significaba que podías ser campeón. El martes en el tren nos hablaba del partido del domingo anterior, lo tenía todo grabado en la cabeza. También anotaba cosas. Y cuando llegaba al country, nos juntaba a todos y preguntaba: ¿Qué vieron el domingo?. Quería saber si entendíamos lo que pasaba en la cancha o si no teníamos ni idea. Era una manera de comprometernos. 30. -La semifinal con Platense del Metro 67 fue un momento bisagra. -Increíble ese partido. Habíamos terminado primeros en nuestro grupo y nos tocó la semifinal con el segundo del otro, el Platense de Labruna. Jugamos en la cancha de Boca. Perdíamos 3-1, Pacha (Pachamé) salvó el 1-4 en la línea y yo tuve que salir a los pies de Medina en mitad de cancha para evitar otro gol. Estábamos con 10 porque se había lesionado Barale y no había cambios. Yo le pedía a Pacha que no subiera más y él me decía les vamos a ganar. Empatamos en un par de minutos con uno de Verón y otro de Bilardo, y después, el arquero de ellos, Hurt, agarró la pelota en un córner y le pegó una patada a Carlos. El árbitro cobró penal, lo metió Madero y ganamos 4-3. Fue de película. A los tres días le ganamos 3-0 la final al campeón Racing, que puso varios suplentes porque estaba jugando la final de la Libertadores. 31. -Fueron el primer equipo chico en salir campeón en el profesionalismo, ¿lo podían creer? -No, la verdad que no (risas). Y en el torneo siguiente, el Nacional 67, fuimos subcampeones de Independiente. Y sin perder un partido. Eso nos permitió clasificar a la Libertadores con el Rojo. 32. -¿Zubeldía les planteó de entrada intentar ganar la Libertadores? -Nos dijo que pasando la primera ronda ya justificábamos nuestra participación. Era una zona de 4 equipos y pasaban 2. Nos tocó con Independiente y con Deportivo Cali y Millonarios, de Colombia. Terminamos primeros e invictos, con 5 triunfos y un empate. En la segunda ronda nos tocó con Universitario de Perú e Independiente otra vez y pasamos a la semifinal contra Racing y luego a la final con Palmeiras. Independiente había sido campeón de América unos años antes y venía de ser campeón en el Nacional y ¡les ganamos los cuatro partidos que jugamos! 33. -¿Cómo hicieron? -Con los córners a pierna cambiada. Para nosotros era más fácil meter goles de córner que de penal. Verón iba al primer palo a peinarla, por atrás siempre entraba Flores o Echecopar. Los rivales no le encontraban la vuelta. Recuerdo que el Pato (Pastoriza) se puteaba con los compañeros. Practicamos toda la semana y los dejamos cabecear, somos unos pelotudos, les decía, ja, ja. 34. -Antes de la semifinal, sólo habían perdido con Universitario. -En Perú, sí, que se lesionaron Manera, el Negro Aguirre (Suárez) y Pacha, y sólo se permitía un cambio. Nos cagaron a patadas y perdimos 1-0, la policía también nos pegó al final. Ya van a ver cuando jueguen en La Plata, les dijimos. Y acá le metimos con todo, los únicos que se la bancaron fueron Challe y Cruzado, el 8 y el 5, los demás tenían un cagazo A Lobatón, un wing izquierdo, le dimos dos piñas en el túnel y no quería entrar al segundo tiempo. 35. -¿Quién le dio las piñas? -Un boxeador que teníamos nosotros en el plantel, José Menno, un tipo que llegó a pelear con Bonavena, era medio-pesado. ¡Qué buen hombre era! Muy hincha de Estudiantes, nos acompañaba a los partidos. Se peleó con los hinchas de Peñarol en la final del 70, porque lo vieron en la platea y lo fueron a buscar, pero en general no se metía. Ojo que Racing en esa época tenía cuatro boxeadores, eh. A veces entraban con la cámara de fotos a los partidos, como si fueran fotógrafos, pero estaban ahí para defender a los jugadores, porque eran verdaderas batallas esos partidos de Copa. 36. -La semifinal con Racing terminó con cuatro jugadores en Devoto. -Racing era durísimo y defendía su corona. Perdimos 2-0 en Avellaneda y le ganamos 3-0 en La Plata. El tercer gol lo metimos porque el Panadero Díaz se quedó discutiendo un outball (lateral), Bilardo lo sacó rápido por arriba de él y Verón definió sin marca. Fuimos a un desempate en la cancha de River y empatamos 1-1 con un gol de Verón de chilena de casi al borde del área. Una cosa de locos, Juan, un crack. Se agrandaba en los partidos chivos, siempre metía goles. 37. -¿Por qué terminaron detenidos los cuatro jugadores? -Como los anteriores habían sido cruces muy fuertes, antes de empezar el desempate en el Monumental entró Valentín Suárez, presidente de la AFA, y nos dijo que si expulsaban a alguien por juego brusco se iba directo a Devoto. En el vestuario había un policía por cada jugador más o menos, parecía un partido de la comisaría 31 contra la 44 (risas). No hubo muchas patadas esa noche, pero en un tiro libre forcejearon Togneri y Basile, y Coerezza los expulsó. Después rajaron por otra boludez al Negro Aguirre y a Chabay. Fuimos a visitarlos a Devoto, también los muchachos de Racing, y a los pocos días los dejaron libres. 38. -Con Palmeiras en la final también hubo desempate. -En La Plata ganamos 2-1 con dos goles en los últimos 10 minutos. Perdíamos de arranque y lo empató Verón con el mismo gol que le metió Maradona a Inglaterra. No exagero, eh: empezó a gambetear brasileños desde la mitad de cancha y definió desde el punto del penal. Después el Bocha Flores metió el 2-1. Una lástima que no haya filmación de ese gol. Una vez le pregunté al periodista Roberto Ayala, que trabajaba en Canal 7, y me contó: Flaco, no existe más el partido porque grabaron una novela encima. No se puede creer. 39. -En la revancha en Brasil la pasaron mal. -Perdíamos 3-0 y descontó Verón al final. A los 10 minutos me la había clavado Tupazinho, me acuerdo que tenía al lado de Legarreta, el fotógrafo de El Gráfico. ¿No se iba afuera?, le pregunté. Sacala que está picando adentro, me dijo, ja, ja, un viejo muy simpático, como Osvaldo Ardizzone, el periodista, y otro fotógrafo, Ricardo Alfieri, que se hacía un moñito con el pañuelo. Ardizzone estaba enamorado de ese Estudiantes, venía al country y tomaba vino con nosotros. Era muy entretenido para hablar. Hacía las notas y no grababa ni anotaba nada. Y tenía códigos, no mandaba en cana a nadie. 40. -En el desempate en Uruguay tenían que ganar sí o sí. -La diferencia de gol los favorecía a ellos. En la charla técnica, Osvaldo agarró una hoja grande y dibujó un rectángulo rojo con barrotes y adentro puso un número 5. Pacha, me parece que estás en naca, le dije a Pachamé. Ellos tenían a Servilio, un 9 grandote que bajaba todas las pelotas para Tupazinho, que le pegaba con un fierro. Osvaldo le dijo a Pacha: Usted lo marca de adelante a Servilio, cuando viene la pelota por arriba, salte y cabecee para atrás, así Servilio no va a poder bajarla. De atrás lo agarra Madero. 41. -¿Y la cárcel? -Era para que no dejara la marca y no se moviera de ahí. Si le cae la pelota, usted la pasa rápido, no quiera empezar a gambetear, completó, porque a Pacha le encantaba ir para el arco rival, quería ser el 9, el 7, todos, ¡y te hacía un quilombo! A los 10 minutos Pacha la bajó, se la pasó a Ribaudo y nos pusimos 1-0. Al final, Verón metió el segundo. Pacha no se movió de donde estaba Servilio, ¿entendés por qué Osvaldo era distinto? Lo que decía, pasaba. 42. -¿Por quiénes hinchaban los uruguayos? -Fuimos a los hospitales a regalar juguetes y congraciarnos con los tipos, los aflojamos un poco pero igual hinchaban más por Palmeiras. Estudiantes llevó 12 mil personas; ellos, mucho menos. 43. -Las siguientes Libertadores las ganaron sin tanta dificultad. -El campeón entraba en semifinal. En el 69 ganamos los cuatro partidos: a la Católica en semi y a Nacional en la final. Fue la única vez que coronamos en La Plata: 1-0 en Uruguay y 2-0 en casa. En la del 70 no pude jugar por la suspensión contra el Milan: les ganamos los dos partidos a River en la semi y en la final fue 1-0 a Peñarol sobre la hora con gol de Togneri y empatamos 0-0 en el Centenario. 44. -En esos años había carniceros en todos los equipos, ¿quiénes eran los más sanguinarios? -El Peta Ubiña y Montero Castillo en Nacional era bravos, pero ninguno se quejaba. Nosotros teníamos al Negro Aguirre, que le pegaba a todo lo que se movía; te bajaba el brazo y te partía la cabeza. Negro, ¿para qué le pegaste si ya tengo la pelota?, le decía, cuando ya la había atajado. El Negro no te contestaba. 45. -¿Zubeldía les mostró videos del Manchester antes de la Intercontinental? -Osvaldo mandó a Inglaterra a Juan Urriolabeitia, el coordinador de inferiores, a ver unos partidos de Manchester y le trajo toda la información bien detallada y él nos la dio a nosotros. Ellos le habían ganado 4-1 al Benfica la final de la Copa de Europa y un tiempo después el Benfica vino a la Argentina e hicimos una práctica con ellos. Nos decían gánenles a estos, por favor. Vino Eusebio, nos preguntaba dónde estaba Onega, porque él lo había visto a Ermindo en el Mundial del 66 y había quedado maravillado. No, Onega juega en River, le explicamos. 46. -Tenían enfrente a un equipo cuya base era la selección de Inglaterra campeona del mundo dos años antes. Durísimo. -Estaban Bobby Charlton, el capitán, otros campeones del mundo y también George Best, el mejor de la selección de Irlanda, y Denis Law, el mejor de la selección de Escocia. Y después estaba Nobby Stiles, más malo que la peste, le faltaban los dientes de los cabezazos que daba. Jugaba con lentes de contacto, en la ida en la cancha de Boca alguien le pegó un cabezazo y se le cayó una lente, lo buscaba en el pasto, ja, ja, ¡andá a encontrarlo! 47. -¿Qué les dijo Zubeldía en la previa para que no se sintieran inferiores? -Para Osvaldo no había nadie mejor que nosotros. Fijate que el fuerte de ellos era el cabezazo y no pudieron cabecear un centro y nosotros les metimos dos goles de cabeza, Conigliaro en Boca y Verón allá. La clave para que no cabecearan era estar atentos y después tocarlos, moverlos con el hombro cuando estaban por cabecear. 48. -¿Cómo reaccionaron cuando los tildaron de Animals? -Hicieron un programa de televisión donde mostraban que acá había alambres de púa y policías con perros en el borde de la cancha. Allá había un bobby cada 10 metros con un bastón y nada más. Eso sí, tocabas a un Bobby y tenías 20 años en cana. A Raúl (Madero) le hizo nota un periodista inglés en la previa; Raúl hablaba inglés, tocaba el piano, era el más preparado. ¿Quién de los jugadores del Manchester habla castellano? Vio que no somos tan animales, le tiró. No hubo respuesta. 49. -¿No le temblaron las piernas al entrar a un templo como Old Trafford con apenas 22 años? -Hay días en que te levantás bien y ese día me levanté bárbaro. No sentí nervios, la verdad. Además, Osvaldo estuvo muy piola: nos hizo entrar al campo de juego una hora antes para recibir el primer impacto del público bastante antes de jugar. 50. -¿Les sirvió? -Sí. Los del Manchester habían hecho el programa del partido, con una calidad de papel excelente y con los datos completos de todos nosotros. Al ingresar al campo, varios hinchas me lo daban para que lo firmara. Yo agarraba, lo rompía en pedacitos y lo tiraba. 51. -¿Tuvo mucho trabajo en el partido? -Apenas empezó me patearon abajo, un puntazo, el estadio gritó el gol, pero me tiré y la agarré justo. Me levanté y les mostré la pelota a los hinchas que tenía atrás. Era arriesgado, pero me la jugué, además los ponía más nerviosos a ellos. También le tapé una importante a Denis Law. 52. -El gol de Verón fue un clásico de Zubeldía. -A los 7 minutos: un centro de Madero y el cabezazo de Juan, que entró con Togneri, los dos muy solos. No eran tan buenos para marcar, además me parece que estaban agrandados, varios eran campeones del mundo y Estudiantes no existía para ellos, pensaban que nos iban a meter cinco goles. 53. -En la última jugada, casi se infartan varios hinchas de Estudiantes. -Yo lo estaba mirando al árbitro, vi que pitó y marcó la mitad de la cancha, y salí corriendo hacia el medio. Ellos estaban en ataque, Bilardo ni se enteró y se quedó marcando y peleando contra un par de ingleses en nuestra área, pero el partido ya había terminado, yo lo vi clarito. 54. -¿Cómo fue el festejo? -Muy light, estábamos en un hotel en las afueras de Manchester. Nos mirábamos unos con otros, decíamos somos campeones del mundo, pero no teníamos noción de lo que significaba. Había ley seca a partir de las 10 de la noche, así que ni siquiera podíamos tomar alcohol. Discutimos con el mozo y al final nos trajo cuatro botellas de vino, que pusimos debajo de la mesa y repartimos con los muchachos disimuladamente. 55. -Habrán tomado conciencia al llegar acá. -Fue una cosa monstruosa lo que vivimos, como 10 horas a paso de hombre en el colectivo, hasta que se fundió en 7 y 32. Una grúa le metió un guinche y nos llevó hasta la cancha. Ahí dimos la vuelta olímpica. Jorge Sobral, el famoso cantor de tango, fana de Estudiantes había pintado su coche con franjas rojas y blancas. Arruinaste tu auto, Jorge, le dije. Yo nací a media cuadra de la cancha ¡y salimos campeones del mundo! ¿Cómo no iba a pintar el auto así?, me respondió. Y le quedó rojo y blanco para siempre. 56. -¿Verón padre o Verón hijo? -Uno era delantero y el otro volante, posiciones distintas. El padre tenía más frialdad para definir y se agrandaba en las finales, como ya conté. Pero ojo que a Juan le costó al principio, eh. Juan era frío, perdía la pelota y no la corría y la platea techada lo silbaba, por eso Osvaldo lo cambiaba de punta: cuando atacábamos para el lado del colegio lo sacaba de la izquierda y lo ponía de wing derecho. Después empezó a meter goles de todos los colores y pasó a ser el más querido por la gente. 57. -¿Es cierto que Verón era el único en tener algún permitido? -Juan necesitaba tener sus salidas, es verdad. Osvaldo se hacía el boludo y miraba para otro lado. Y después Juan la rompía y todos contentos. 58. -¿Cómo era Bilardo como compañero de habitación? -Osvaldo me lo encajó a mí porque Carlos no podía dormir y se la pasaba caminando de un lado al otro, y yo dormía hasta con una murga adentro de la habitación. Me lo metía a mí para no joder a los demás. Yo le decía: A vos el cagazo no te deja dormir y a mí el cagazo me da sueño, pero igual dejame dormir porque si me agarra sueño en medio del partido, sonamos. 59. -¿Alguna locura para recordar? -Estábamos concentrados en el cuarto piso de un hotel en Uruguay para jugar con Nacional y había un cumpleaños en el segundo. Nos quejamos un par de veces por la música y como no nos daban bolilla, Carlos llamó a la recepción y dijo: Si no paran la música bajo desnudo al segundo piso. Y lo hizo: lo pararon apenas salió del ascensor. Obviamente, frenaron la música. 60. -¿Qué te pedía Zubeldía a vos? -La única vez que se enojó conmigo fue en la final del Metro 67 contra Racing. Ganábamos 1-0 y empecé a hacer tiempo, entonces se acercó a la línea y me gritó: Si no se apura, lo cambio. Claro, él veía que le podíamos meter varios goles más, porque Racing estaba muerto físicamente. La única vez que lo vi gritar. 61. -¿Qué les pasó en la final Intercontinental 69 contra el Milan que se volvieron locos? -Antes del partido entró al vestuario un monseñor de apellido Moravigi o algo así. Con sotana blanca, era un cura importante, y vino con el discurso de ganar o morir, porque estaba en juego la imagen de la patria, y todo eso. Incentivados por ese discurso salimos a pelear antes que a jugar. Habíamos perdido 3-0 en Italia, pero no era un equipo tan fuerte. De hecho, en la Bombonera generamos un montón de situaciones de gol y les ganamos 2-1. 62. -¿Por qué lo expulsaron? -En el primer tiempo, Prati, uno de ellos, estaba tirado en el piso haciendo tiempo y yo vine de atrás y le di una patadita en la espalda. Nada, apenas lo rocé para que se levantara, están las imágenes. De hecho, ahí no me expulsaron y el tipo se quedó mil años en el piso. Al Negro Aguirre lo echaron por agarrarse a piñas con Combín, lo estropeó, pobre, quedó con la cara desfigurada; a Manera lo rajaron por empujar al rival y darle una cachetada al referí y a mí, después de terminado el partido, porque fui a pelearme con Rosato, el 4 de ellos, que nos estaba cargando. Ahí estaba medio desatado, lo acepto. El presidente Onganía quiso hacerse el duro y aplicó un edicto para los tres expulsados: 30 días en Devoto. 63. -¿Cumplieron la pena completa esta vez? -Sí, señor. Eduardo y el Negro se fueron detenidos esa misma noche y yo me escapé de la Bombonera y me presenté en la comisaría 24 el día siguiente. 64. -¿Cómo hizo para escaparse? -Me habían puesto dos policías en la puerta pero yo conocía al hombre que manejaba el vestuario de Boca y le pedí que me abriera la puerta de atrás, la que daba a la cancha de básquet, y así salí sin problemas después de bañarme. Caminé unos metros y me levantó un Peugeot 404 blanco, un hincha de Estudiantes que se iba de la cancha, y me empezó a decir de todo por lo que habíamos hecho. Si me vas a seguir cagando a pedos, me bajo, le dije. Al final me sacó hasta la avenida Almirante Brown y ahí me tomé un taxi a mi casa, en Belgrano. 65. -¿Por qué se escapó? -Yo qué sé, pensé que por ahí al otro día decían que quedaba en nada, pero como no ocurrió eso, al día siguiente me presenté en la 24, la comisaría de la Boca, a las 11 de la mañana y me metieron en el calabozo. Después vino el camión y les pedí que no me metieran en la celda sino en el pasillo central. A la noche ya estaba en Devoto. Me largaron exactamente 30 días después. A Eduardo y al Negro los soltaron el día anterior. 66. -¿La pasó mal en la cárcel? -Para nada, estábamos los tres juntos en un entrepiso de dos habitaciones y un baño. No teníamos contacto con el resto, éramos como presos políticos. Mi vieja me cocinaba y un muchacho amigo nos traía la comida día por medio, porque lo que preparaban ahí era muy feo. 67. -Aparte de los 30 días en Devoto, la AFA los sancionó con dureza. -Al Negro Aguirre le dieron 30 partidos, a Eduardo 20 y a mí me suspendieron de por vida. Una locura. Cuando cayó el gobierno de Onganía, en junio del 70, me levantaron la sanción. Le habíamos hecho un juicio a la AFA. 68. -¿Onganía era el mismo que un año antes los había recibido en la Casa Rosada tras ganarle al Manchester? -Así es, por eso la frase de Bilardo de la gloria o Devoto. Ganás y tenés la gloria y te recibe el presidente; perdés, hay lío, y te mandan a Devoto. 69. -¿Está mal puesto el mote de antifútbol a ese Estudiantes? -Sin dudas. Racing pegaba más patadas que nosotros, y nadie decía nada de Racing. Nosotros metíamos, éramos un equipo que no se asustaba en ningún lado, pero el único que pegaba con mala intención era el Negro Aguirre. Conigliaro le decía: Negro, basta de pegarles a los delanteros, que después los defensores se la agarran con nosotros. Ese equipo tenía muchos tipos que eran un lujo jugando: Verón, Flores, Madero, Manera, Echecopar 70. -¿Los alfileres y la tierra en los ojos de los rivales en los centros son mentiras? -Nunca vi alfileres, de verdad. Que tiraran tierra, tampoco. Que se les hablaba a los rivales para sacarlos del partido, eso es cierto, pero lo hacían todos los equipos. Carlos pasaba al lado y te decía algo, quería ganar, buscaba sacar ventaja. ¿Sabés cómo lo hacían enojar a Pastoriza? 71. -¿Cómo? -Pastoriza, agarrame la longaniza, le decían, ja, ja, y el Pato se volvía loco, hasta que en un momento dijo: No me voy a calentar más. Entonces, uno le gritó: ¡Cómo te vendías en Colón, eh!, y el Pato otra vez enfurecía. El quilombo era cuando se metían con la familia, que tu mamá es tal cosa, que tu mujer tal otra. No estaba bien, pero no éramos los únicos. 72. -¿Por qué se fue de Estudiantes? -Me dejaron libre, ya no me podía mover, tenía artrosis de cadera. 73. -¿Cuándo empezaron los problemas? -A los 22 años. La artrosis en general te puede aparecer a los 50 y a mí me atacó a los 22. Tenía la misma lesión que Rinaldo Martino, el de San Lorenzo, y me infiltré casi toda mi carrera. Para jugar en Inglaterra, me dieron una inyección de xilocaína 48 horas antes del partido, y no sentí nada. El tema es que con la infiltración zafás en el momento, pero se te va agravando la lesión. A los 40 años me tuve que reemplazar las dos caderas. 74. -¿Zubeldía lo dejó libre en Estudiantes? -No, no, Osvaldo ya se había ido. De hecho, yo recomendé a Osvaldo a Huracán cuando me llamó el presidente Seijo. Duró poco, porque como los hacía entrenar demasiado, varios jugadores le bajaron el pulgar y lo hicieron echar. Lo reemplazó Menotti, y al enterarse de quiénes no querían entrenar, el Flaco los fue limpiando: al Bambino Veira, a Rendo, a Giribert 75. -De Estudiantes pasó a Huracán y justo le tocó debutar en 1 y 57 contra su ex club ¡increíble! -Empatamos 1-1 y la gente me aplaudió, fue muy lindo. El técnico era Menotti. Duré 15 partidos en Huracán porque se me cortó el recto anterior de la pierna derecha y me costaba jugar con ese desgarro, la verdad. 76. -¿Eran muy distintos Menotti y Zubeldía? -El Flaco no tenía mucho trabajo de campo, pero hablaba y te convencía de que vos jugabas bien. Y se portaba bien con los jugadores, era un crack para defenderlos. Conmigo no tuvo problemas, tampoco con Zubeldía, con el que se llevaba bien. El problema fue con Bilardo. 77. -De Huracán se fue al Olympiakos de Grecia, no era un destino común. -Me vendió Adolfo Pedernera, que había puesto un negocio para transferir jugadores. Vos tenés un nombre bárbaro, algo de plata vas a sacar, me dijo. Estuve unos meses, jugué 12 o 14 partidos, todos amistosos, porque se me había jodido la otra rodilla. No pude llegar a jugar la Copa de Europa, pero el tipo que me llevó me pagó el año entero, se portó bien. Y ahí nomás colgué los botines. 78. -Se retiró muy joven, ¿no se arrepintió después? -A los 27 años me retiré, pero no tenía opción: dejé por los dolores en las caderas y rodillas. Enseguida intenté ser técnico pero no duré nada. 79. -¿Por qué? -Agarré en Almagro y los jugadores no tenían chancletas para bañarse. Un jugador, Centurión, tenía una infección hasta la rodilla y lo querían curar con un brujo que le hacía morder un corcho. Discutía con los dirigentes por temas increíbles, discutía con los hinchas que venían a putear, así que me fui a la mierda. 80. -¿Nunca más intentó dirigir? -Probé en Colombia como ayudante de Varacka. Yo lo había llevado a Verón al Junior. La rompió, metió un montón de goles en Junior y hasta fue técnico y jugador al mismo tiempo. Y salió campeón. 81. -Zubeldía también anduvo muy bien en Colombia. -Dirigió con mucho éxito a Nacional de Medellín. Osvaldo se cansó de que acá lo mataran siempre, incluso después de Estudiantes fue campeón con San Lorenzo en el 74 y al poco tiempo se pegó el pire a Colombia. Lo convenció el Zurdo López. Cuando estaba en Colombia me decía: ¡Flaco, no sabés el cariño que me da esta gente acá! Voy a comprar cualquier cosa y no me dejan pagar. 82. -O sea que después de retirado mantuvo el contacto con Zubeldía. -Por supuesto. Lo mejor que me pasó en la vida y en el fútbol es haberme cruzado en mi camino con Osvaldo. Como persona, como técnico, como todo. Un tipazo. Cuando venía a Buenos Aires salíamos juntos a comer a Luigi, una cantina que estaba en Pringles y Estado de Israel. Le encantaba una entrada de berenjenas de ese lugar. 83. -¿Cómo se enteró de su muerte? -No lo vas a poder creer, pero fuimos a comer un viernes a Luigi, en enero del 82. El domingo él volvía a Colombia. El lunes me llama el profe Daguerre y me dice: ¿Te enteraste? Murió Osvaldo, lo están diciendo en la radio. No podía reaccionar. Ese día, Osvaldo había ido a jugar al 5 y al 6, a la carrera de caballos en una agencia que estaba a la vuelta de su casa, en Medellín, y le agarró un infarto. Lo llevaron al sanatorio a una cuadra pero estaba muerto. A Osvaldo le gustaban mucho las carreras, sabía tanto de caballos como de jugadores de fútbol. Llevaba todo anotado. Me destrozó la muerte de Osvaldo. LA EMOCIÓN DE UN CAMPEÓN DEL MUNDO: el Flaco Poletti, acompañado de Miguel Ignomiriello, se conmovió hasta las lágrimas al descubrir la estatua de Osvaldo Zubeldía en el Paseo de los Profesores. ¡Hermoso momento en el aniversario 120 de Estudiantes! SportsCenter (@SC_ESPN) August 4, 2025 @EdelpOficial pic.twitter.com/I3Arms4wjV 84. -¿Cómo surgió la idea de ser representante y por qué se asoció con Gennoni? -Yo no era representante, era intermediario, transfería jugadores. Veía un 8 y decía es este y lo recomendaba a algún dirigente o entrenador y lo trataba de vender. O lo comprábamos para luego negociarlo. Teníamos la suerte de que los jugadores que vendíamos salían campeones en sus clubes. Vendimos mucho a México y a Colombia. Y los dirigentes confiaban mucho en nuestras recomendaciones. 85. -¿A quiénes vendieron? -A México llevamos al Beto Outes, a Eduardo Bacas, al arquero Zelada, campeón del mundo en el 86, al Fino Cañete, a Carlos Gay a Colombia. A River le vendimos a Bonano, a Hernán Díaz, Celso Ayala, Julio Cruz, al mexicano García Aspe, al que no pusieron nunca, a Medina Bello. Teníamos muy buena relación con el presidente Davicce. 86. -¿Puede ser que hayan comprado a Riquelme cuando estaba en Argentinos? -Sí, compramos el combo a Argentinos, con Suchard Ruiz, también le compramos a Pena, Markic, Placente y algunos más. Nosotros íbamos comprando en cuotas y cuando se lo vendíamos a un club lo terminábamos de pagar. Una vez vinieron de Valencia para ver a Riquelme, había una práctica en Parque Sarmiento, y no se quiso cambiar. No hubo manera de convencerlo. No se quería ir afuera. 87. -¿Lo quisieron vender a River? -Riquelme era un jugador para River, eso veíamos nosotros, eso habíamos pensado. Macri me llamaba todo el tiempo para comprarme la mitad. A él le interesaba Riquelme, Riquelme y Riquelme. El día que lo llevé a firmar a Boca, Enzo (Gennoni) estaba reunido con Davicce en River. Me jugué la última ficha y Davicce me dijo: Mirá, Flaco, llevátelo a Boca, porque el que maneja las inferiores acá me dice que hay tres jugadores como él, ¿para qué vamos a gastar plata en otro?. Nunca encontré a uno parecido a Riquelme. Para nosotros era lo mismo venderlo a Boca o a River, pero nos parecía que era un jugador para River, que andaría mejor ahí. 88. -¿Entrenadores también llevaron? -A Passarella lo llevamos al Monterrey, donde fue campeón. Y a Pellegrini al Villarreal. Esto fue en 2004, y desde entonces labura ininterrumpidamente en Europa, salvo unos años que se fue a China. 89. -¿Cómo convivió con la dura enfermedad que atravesó Gennoni, que entonces no se conocía tanto? (murió por ELA en 1998). -Pobrecito, Enzo. Un día sonó el teléfono de casa, estaba sentado ahí (señala un banquito de la cocina). Era la segunda esposa de Enzo. Flaco, a Enzo le diagnosticaron una enfermedad rara y le dan dos años de vida. Esclerosis lateral amiotrófica. Anoté el nombre y lo llamé a Madero para preguntarle. No debe haber ni mil casos en el mundo, no puede tener tanta mala suerte, me dijo Raúl. El Zurdo López lo acompañó a Miami, también a Holanda para ver un especialista, pero no se podía hacer nada. Fue la misma enfermedad que después tuvo el Negro Fontanarrosa. 90. -¿Cómo lo acompañó usted? -Un espanto. Los músculos se consumían cada vez más, porque dejan de trabajar los músculos y el último es el corazón. Al final lo internaron en un sanatorio de Barrio Norte, lo peor es que la cabeza le funcionaba muy bien. Se comunicaba por una pizarrita, podía apenas mover las manos. Sacame de acá, me escribió una tarde. Se murió a los pocos días. Horrible. 91. -¿Va a visitar a Bilardo? -La última vez fue hace dos años y me desmayé, tenía 4 de presión, pensé que se moría. Salí y tuve que sentarme 20 minutos para recuperarme. No fui nunca más. Encima ahora lo mudaron a Flores y Pacha me dice que no hay lugar para estacionar, entonces más difícil. 92. -¿Lo reconoce a Pachamé? -La última vez leí que a Miguel Lemme, que va todos los días, no lo había reconocido. Y me asusté. Si no lo reconoce a él, que va siempre, es una cagada. 93. -¿Hay que estar loco para ser arquero? -Si el arquero no tiene una audacia de loco, es muy difícil. El arquero debe tener cabeza fuerte, hay que superar el error atajando y que no te moleste el murmullo. Tenés que poner los huevos sobre la mesa y decir: Aquí estoy. 94. -¿Era más difícil atajar antes con la Pintier dura y pesada de antes o con estas livianitas de ahora? -Antes era más fácil, ahora la pelota vuela mucho y se mueve. 95. -¿Cuáles son los principales atributos de un buen arquero? -Ser valiente y manejar el equipo, ayudar a los compañeros con las órdenes. E impedir que la pelota entre al arco. Como sea, pero que no entre. 96. -El mejor arquero que vio. -Amadeo Raúl Carrizo. No hubo mejor que ese. Y buen tipo, además. Otro fue Gordon Banks, el inglés que le sacó el cabezazo a Pelé en el Mundial 70. Tuvo que retirarse porque perdió un ojo en un accidente de auto, se metió debajo de un camión. Después se rehabilitó y atajó un poco más. 97. -El mejor arquero actual. -El Dibu me gusta mucho: tiene seguridad, corte de centro, es valiente para enfrentar al adversario, tiene todas las condiciones. Mide casi 2 metros y llega abajo con facilidad, y eso que a los muy altos les cuesta llegar abajo. Es buenísimo. 98. -¿Qué sintió al ver el pasillo de espaldas que Estudiantes le hizo a Central? -Que era una protesta sin agresión, muy bien pensado. Lo de la AFA me parece un disparate, está mal dirigida. Tapia ha desordenado el fútbol argentino, ¡que alguien la agarre y lo ordene, por favor! 99. -¿Se sigue alegrando por los triunfos de Estudiantes? -Por supuesto. Uno de mis nietos es enfermo de Estudiantes, fue en micro a Santiago del Estero, va a todos lados, así que compartimos la pasión. Yo lo hice socio en su momento. Valentín Poletti. Tiene 17 años, conoce a los de relaciones públicas del club, va de acá para allá. 100. -¿Qué es la mística de Estudiantes? -Cada vez que un tipo entra en Estudiantes se queda para siempre, el club los atrapa. La mística es enamorarte del club, sentir que atrás te respalda una verdadera familia. El jugador que llega al Country queda en relación de dependencia con Estudiantes para toda la vida. Sobre la firma Newsletter Clarín

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