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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 12/02/2026 03:23
Sucedió el domingo 4 de enero. Serena Campos Lobos (46) pedaleaba desde su casa en Ramos Mejía rumbo al trabajo cuando sonó el celular. Faltaban quince minutos para las 14 y la noticia que recibió la desesperó: su hijo Joaquín (12) había tenido un accidente y lo estaban trasladando de urgencia a un hospital de alta complejidad en San Martín de los Andes, Neuquén. Joa, como lo llamaba su papá, había viajado el día anterior con los Exploradores de Don Bosco a un campamento en Junín de los Andes. Era la primera vez que iba. Mientras jugaba con sus compañeros, se colgó de un travesaño, el arco cedió y cayó sobre su cuerpo. El impacto afectó principalmente la zona del pecho. Cuatro horas después de ese llamado, Serena y su marido, Adrián Gatto (40), estaban en Aeroparque. Consiguieron dos pasajes para volar esa misma tarde, aunque por separado. Ella salió a las 18; él, a las 20. Les dijeron que fueran a Neuquén porque planeaban trasladarlo a una terapia intensiva pediátrica que hay allí. Pero cuando Serena estaba en viaje, el cuadro de Joaquín se agravó y debieron operarlo de urgencia. Se moría, les dijeron. Serena aterrizó en Neuquén y desde allí recorrió cinco horas por ruta hasta el Hospital Carrillo de San Martín de los Andes. Llegó cerca de las dos y media de la madrugada del 5 de enero. Esa misma tarde, los médicos le confirmaron que Joaquín tenía muerte encefálica. El caso, caratulado como homicidio culposo, es investigado por la fiscalía de Junín de los Andes, a cargo de Gastón Ávila. A un mes y siete días del trágico hecho, sus padres impulsan un proyecto de ley para que los arcos deportivos estén obligatoriamente fijados al suelo. Esto era completamente evitable. La pérdida de un hijo es un vacío que no tiene no tiene palabras. Es inimaginable el dolor, le dicen a Infobae. Antes del campamento Adrián y Serena son una familia ensamblada. Ella trabaja como administrativa en el Hospital Durand por la mañana y como cajera en un supermercado por la tarde; él es vendedor en la misma sucursal. Aunque ambos tienen hijos mayores de relaciones anteriores, Joaquín era el único que compartían y con quien convivían en su casa de Ramos Mejía. Entre los dos, cuentan, se turnaban para llevarlo y retirarlo de la escuela, la N°126 Prof Daniel Daleffe. Joa era fanático del Fortnite. Le gustaba jugar al fútbol y grabar videos para TikTok. Soñaba con ser un youtuber famoso, cuenta Adrián. Juntos disfrutaban de mirar capítulos de Demon Slayer, una serie de manga y animé japonés. En el último tiempo, había empezado a escucharla en su idioma original, en japonés, agrega. Serena lo describe como un chico dulce, cariñoso y solidario. Cuando sus compañeros se peleaban, él mediaba para que se arreglaran. Siempre fue de unir, cuenta. A la noche, antes de acostarse tenían un ritual: él le pedía que le acariciara la cabeza o le rascara la espalda. Era un nene muy inocente, dice. La semana próxima, el 18 de febrero, cumple 13 años. Hablo en presente porque sé que él está con nosotros, dice Serena. Joaquín llegó a los Exploradores de Don Bosco hace dos años. No estudiaba allí, pero el grupo lo entusiasmó. Adrián había sido explorador cuando era chico y quiso que su hijo viviera esa experiencia. Lo animamos para que vaya y expanda su círculo de amigos. Es un lugar sano para estar, explica. El accidente El campamento se realizó en el predio del Colegio Salesiano Ceferino Namuncurá, en Junín de los Andes. Habían viajado 190 chicos y la estadía estaba prevista por ocho días. Viajaron el 3 de enero, llegaron el 4, bajaron las cosas del micro, armaron las carpas y se pusieron a jugar, repasa Serena. Mientras los coordinadores organizaban la siguiente actividad, Joaquín se colgó del travesaño de un arco de fútbol. La estructura cedió y cayó sobre su cuerpo. El golpe fue directo en el tórax y lo dejó inconsciente. Según la reconstrucción de sus padres y la información preliminar incorporada a la investigación, el arco no estaba fijado al suelo. Medía aproximadamente ocho metros de largo por dos de alto y estaba construido con caño tubing de siete centímetros de diámetro. Una persona sola no lo podía levantar, era muy pesado, describen. Tras el impacto, Joaquín fue trasladado en una camioneta hasta el hospital de Junín de los Andes, donde sufrió un paro cardiorrespiratorio. Lograron reanimarlo, pero el cuadro era crítico: tenía una contusión pulmonar, fracturas costales múltiples, una lesión en la aurícula del corazón y había perdido una importante cantidad de sangre. Ante la gravedad, lo derivaron en código rojo al hospital de San Martín de los Andes, con custodia policial. Ingresó directamente a terapia intensiva. Allí los médicos constataron una laceración de dos centímetros en el corazón y lo operaron de urgencia para colocarle un catéter cardíaco. Mientras era intervenido, sus padres volaban desde Buenos Aires hacia Neuquén. ¿Qué recuerdan del momento en que pudieron verlo por primera vez? Serena: Entramos a la madrugada. Antes de dejarnos pasar a la habitación nos explicaron qué era lo que íbamos a ver. Estaba con respirador y drenajes en los pulmones. Su corazoncito no funcionaba solo. Nos dijeron que le habláramos, que lo tocáramos, pero que no nos iba a responder porque estaba totalmente sedado. A la mañana siguiente vimos que lo movían para hacerle una tomografía y ahí se nos encendió una pequeña esperanza. Si lo movieron, es porque mejoró, pensamos. Después volvieron y nos dijeron que la tomografía había confirmado muerte encefálica. Yo estaba desorientada. La médica me miró y me dijo: Tu hijo ya no está en ese cuarto. Fue la forma más sutil y amorosa que encontró para decirme que Joaquín había partido. ¿Cómo fue la decisión de donar los órganos de Joaquín? Serena: Enseguida se acercaron del INCUCAI y, con mucho respeto, nos preguntaron si queríamos donar. Al principio dijimos que no, porque Joaquín había pasado por mucho. Nos dejaron pensarlo a solas un ratito y cuando volvieron dijimos que sí. Dio sus riñones y sus córneas. Le cambió la vida a cuatro niños. Ese 3 de enero, ¿qué se dijeron antes de que subiera al micro? Adrián: Yo siempre le decía Te quiero mucho. Pero ese día, no me preguntes por qué, le dije: Te amamos mucho. Me abrazó y lo abracé. Eso fue lo último. Te amamos mucho. Serena: Yo, el Te amo se lo decía todo el tiempo. Ese día fue lo mismo. Lo abracé y le dije: Te amo mucho. Cuidate. Portate bien. Hacé caso. No te separes del grupo. Las recomendaciones que da una mamá. Todas menos: No te cuelgues de un arco. Eso nunca me lo imaginé. Lo despedimos con un abrazo y regresamos con sus cenizas en una urna. ¿Cómo nació la idea de impulsar una ley con su nombre? Adrián: La idea fue de ella. Lo sintió. Serena: Es un norte para levantarnos todos los días. La pérdida de un hijo es un vacío que no tiene no tiene palabras. Es inimaginable el dolor. Creo que la misión de Joaquín, quizás su propósito, fue dejarnos esta tarea: que él sea el último. Que no vuelva a pasar. Hay varios antecedentes. Adrián: Sí, buscando información encontramos cinco casos en 2025. Y, en 2022, 2021 y 2020 hubo al menos un caso fatal cada año. Hace un mes no lo sabía. Hoy me parece algo completamente evitable. Por eso proponemos una ley nacional. De hecho ya nos reunimos con dos diputados nacionales y la idea es presentar el proyecto. Esto es sin bandera política, por Joa y por los que se fueron antes que él. Es por y para los chicos. No puede pasarle a nadie más. Serena: Si la gente quiere apoyarnos, tenemos una cuenta en Instagram, leyjoaquin_, y en TikTok, ley_joaquin, para que esto se visibilice y no quede en la nada. Sé que Joaquín va a salvar muchas vidas. Los puntos principales del proyecto Ley Joaquín incluyen: - Obligatoriedad de medidas de seguridad: Instalación, sujeción y mantenimiento obligatorio de arcos de fútbol, hockey, handball, rugby, aros de básquet y postes de vóley en espacios públicos y privados destinados a prácticas deportivas recreativas. - Anclaje o contrapeso obligatorio: Los arcos de más de 20 kilos deberán contar con sujeción, anclaje o sistemas de contrapeso permanentes o removibles. - Protección de superficies: Colocación de protectores acolchonados en columnas, paredes y postes para amortiguar impactos. - Controles e inspecciones técnicas: Verificación periódica a cargo de profesionales matriculados, quienes deberán emitir certificaciones de aptitud técnica. - Adecuación en plazo determinado: Las instalaciones tendrán un plazo máximo de un año para cumplir con la normativa. - Multas y sanciones: Se establecen penalidades para las instituciones que incumplan la ley.
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