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  • Doble discurso: el Municipio permitió la demolición de una histórica casa frente a San Carlos, que perteneció al intendente Zorraquín, días después de reglamentar el Premio a Intervenciones Edilicias Patrimoniales.

    Concordia » Diario Junio

    Fecha: 12/02/2026 00:12

    Doble discurso: el Municipio permitió la demolición de una histórica casa frente a San Carlos, que perteneció al intendente Zorraquín, días después de reglamentar el Premio a Intervenciones Edilicias Patrimoniales. La reciente demolición de la casa de campo del primer intendente de Concordia, Federico Zorraquin, en la esquina de San Carlos y Belgrano frente al acceso al Parque San Carlos vuelve a poner de manifiesto la escandalosa distancia entre el discurso y los hechos de la gestión municipal en lo que respecta al patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad Su valor no radicaba únicamente en su antigüedad. Según especialistas y conocedores de la historia local, perteneció a don Federico Zorraquín, primer presidente municipal de Concordia, y era una de las pocas construcciones que permanecían en pie de la primera Concordia, incluso anterior al propio Palacio San Carlos. Fue, además, un solar testigo del devenir histórico de la ciudad, en línea recta con el primer asentamiento conocido como el Arenal o Naranjal de Pereda. De acuerdo a fuentes consultadas, el expediente de demolición fue presentado el año pasado ante el Consejo Asesor de Patrimonio, donde habría recibido un rechazo rotundo por parte de integrantes del cuerpo técnico debido a la relevancia histórica del inmueble. Sin embargo, posteriormente se produjo una reunión con la viceintendenta Magdalena Reta de Urquiza señalada por distintas fuentes como persona cercana al propietario del inmueble en la que, según los mismos testimonios, se habría solicitado moderar la postura y adoptar una posición más flexible. En ese mismo encuentro se habría pedido poner el foco patrimonial en los árboles del terreno más que en la edificación. En las últimas horas, integrantes del ámbito patrimonial señalaron haber recibido un nuevo expediente que consideraron incongruente, esta vez solicitando asesoramiento sobre el contenido de una placa o memorial a colocarse en el lugar, lo que confirmaría que la demolición fue autorizada con la condición de instalar algún tipo de recordatorio simbólico. La aprobación, aseguran, habría sido otorgada directamente por el Ejecutivo municipal a cargo del intendente Francisco Azcué. Sin proyecto, pero con la casa abajo Otro elemento que genera suspicacias es que, al menos por el momento, no habría un proyecto constructivo aprobado para el terreno, sino únicamente la autorización de demolición. Según describen fuentes técnicas, este esquema se asemeja a un modus operandi ya conocido en la ciudad: primero se elimina el obstáculo en este caso, una edificación con valor patrimonial y luego, cuando el daño es irreversible, se presenta el lote como apto para un nuevo desarrollo inmobiliario. Un patrón que recuerda antecedentes recientes El edificio Cantená, sobre calle Carriego, avanzó sobre una fachada protegida por ordenanza y excedió parámetros establecidos en el código de ordenamiento urbano de la ciudad. Con la obra ya terminada, en 2025 el Ejecutivo impulsó un despacho que habilitó la posibilidad de eximir de la multa a los propietarios y aceptar una ampliación del proyecto para subsanar el exceso de metros construidos. En diciembre del mismo año, la histórica casona de San Luis al 500 una de las últimas viviendas coloniales del siglo XIX fue autorizada para su demolición y reemplazo por un edificio de 12 pisos, pese al rechazo de los órganos técnicos de Planeamiento y Patrimonio. En todos los casos, el denominador común fue el mismo: dictámenes técnicos adversos, excepciones políticas y un resultado irreversible para el tejido histórico de la ciudad. El doble discurso oficial La demolición de la casa Zorraquín adquiere una dimensión mayor porque se produce a pocos días de que el municipio reglamentara la Ordenanza N° 38.649, que crea el Premio a Intervenciones Edilicias Patrimoniales. La normativa establece un concurso anual para reconocer obras en edificios históricos que respeten su autenticidad, con exenciones impositivas de hasta tres años en la Tasa General Inmobiliaria para los proyectos ganadores. El decreto oficial pondera el respeto por la originalidad, la mínima intervención y la conservación de los valores históricos como ejes centrales de la política patrimonial. El contraste es evidente: mientras se promueve un premio presentado para incentivar a quienes restauren y preserven, se habilita a demoler una de las casas más antiguas y simbólicas de Concordia. La casa Zorraquín ya no está. En su lugar, probablemente quede una placa, un monolito o un gesto conmemorativo. Tal vez demasiado poco frente a la pérdida de un fragmento tangible de la Concordia originaria y una señal más de que, en la tensión entre identidad y negocio, la balanza vuelve a inclinarse hacia el mismo lado.

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