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  • Las cinco razones por las que Elon Musk canceló los planes de viajes a Marte para enfocarse en la Luna

    » TN

    Fecha: 11/02/2026 19:26

    Desde la fundación de SpaceX, hace ya un cuarto de siglo, Elon Musk mantuvo un discurso inamovible: la empresa había nacido para convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria y su próximo destino sería Marte. Sin embargo, en un posteo que sacudió a la industria espacial durante la noche del Super Bowl, el empresario reveló un volantazo histórico: SpaceX se enfocará en construir una ciudad autosuficiente y de crecimiento autónomo en la Luna. En su mensaje, Musk confirmó que la compañía dejará en segundo plano los planes de asentamiento en Marte, que demandaría al menos dos décadas, y explicó que el objetivo lunar podría alcanzarse en menos de diez años. Detrás del cambio rumbo hay cinco factores concretos que explican por qué la Luna pasó de ser considerada una distracción a convertirse en prioridad. 1. La diferencia en los tiempos y las ventanas de lanzamiento Marte solo puede alcanzarse cuando la alineación orbital es favorable, algo que ocurre aproximadamente cada 26 meses. Además, el viaje demanda cerca de seis meses. La Luna, en cambio, está a pocos días de la Tierra y ofrece oportunidades de lanzamiento mucho más frecuentes. Esa diferencia altera por completo la lógica operativa: cualquier error, retraso o ajuste técnico en Marte implica esperar más de dos años para un nuevo intento. En la Luna, los ciclos son mucho más cortos. 2. Resultados más rápidos y medibles El cambio responde a una lógica pragmática. Musk sostuvo que una ciudad lunar podría concretarse en menos de diez años. Para el planeta rojo, el horizonte supera los 20 años. Además, una base lunar permitiría demostrar avances concretos en un plazo más corto, algo clave para sostener inversiones, contratos y desarrollo tecnológico. Marte siempre fue un proyecto de largo plazo, en cambio un programa a nuestro satélite natural ofrece hitos intermedios más cercanos. Leé también: Elon Musk tiene nuevos planes en Dubái: una de sus empresas construirá un túnel de casi 7 kilómetros 3. Integración con inteligencia artificial e infraestructura orbital En el último año, Musk profundizó su apuesta por la inteligencia artificial y la infraestructura energética a gran escala. La integración entre SpaceX y su empresa de inteligencia artificial, xAI, y la idea de construir centros de datos en órbita forman parte de esa visión. La Luna aparece como una plataforma industrial estratégica: cuenta con recursos como oxígeno y silicio, y su baja gravedad facilita el envío de materiales al espacio. Musk también hizo referencia a la posibilidad de construir un mass driver, un sistema capaz de lanzar carga desde la superficie lunar hacia la órbita con mayor eficiencia que desde la Tierra. En ese esquema, el satélite funcionaría como base para fábricas espaciales, granjas solares y grandes infraestructuras tecnológicas. 4. Presión competitiva en la carrera espacial Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, logró avanzar con su cohete New Glenn y apuesta fuerte por la exploración lunar. El escenario abre la posibilidad de que otra compañía privada llegue antes a la superficie con tripulación propia. El nuevo contexto modifica el tablero. La carrera ya no se limita a la NASA y los programas estatales: también es una disputa entre empresas privadas con capacidad de lanzamiento pesado. Concentrarse en la Luna evita perder protagonismo en el corto plazo. 5. Ventaja estratégica y geopolítica La Luna es vista como el próximo territorio clave en la economía espacial. Su cercanía, recursos y posición la convierten en un punto estratégico tanto para la exploración como para el desarrollo industrial. Leé también: Un satélite argentino será parte de la misión de la NASA que viajará a la Luna El concepto de civilización tipo Kardashev (que puede aprovechar los recursos del planeta que habita), al que Musk hizo referencia en distintas oportunidades, implica aumentar la capacidad de captación y uso de energía. Desde esa perspectiva, una infraestructura lunar serviría como escalón previo a proyectos más ambiciosos. Este cambio de estrategia beneficia directamente a la NASA y su programa Artemis, ya que la capacidad de carga de la Starship (unas 100 toneladas) permitiría llevar infraestructura pesada para una base permanente mucho antes de lo previsto. Aunque los entusiastas del planeta rojo deberán esperar, Musk parece haber aceptado una realidad física: para conquistar el sistema solar, primero hay que dominar el barrio. La Luna ya no es una parada técnica, sino la próxima gran frontera comercial y tecnológica.

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