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Diamante » Neonetmusic
Fecha: 11/02/2026 13:53
La idea de que la realización personal debe encontrarse en el empleo vuelve a estar en debate. Especialistas en desarrollo profesional advierten que perseguir un trabajo ideal puede tener un costo económico significativo. Según plantean, la búsqueda de satisfacción emocional en el ámbito laboral, lejos de garantizar bienestar, puede derivar en pérdidas salariales importantes a lo largo del tiempo. Un relevamiento reciente de la plataforma Glassdoor muestra que una amplia mayoría de trabajadores descree que el mercado actual permita vivir de aquello que apasiona. El estudio reflejó una percepción transversal: sin diferencias marcadas por edad ni género, tres de cada cuatro encuestados consideran que compatibilizar vocación y estabilidad económica es cada vez más difícil. En ese contexto, el consultor laboral Reno Perry sostuvo que el apego emocional al trabajo puede jugar en contra de los empleados. Según explicó, cuando una persona se identifica demasiado con su tarea tiende a aceptar horas extra sin remuneración y a descuidar la negociación salarial. Esa dinámica, afirmó, reduce la capacidad de evaluar el propio valor profesional y debilita la posición del trabajador frente al mercado. La periodista Sarah Jaffe, autora de un ensayo sobre cultura laboral contemporánea, ubica el origen del ideal del trabajo soñado en la transformación de la economía estadounidense hacia sectores de servicios y conocimiento. Más tarde, agrega, la industria tecnológica reforzó esa narrativa con beneficios corporativos diseñados para hacer más atractivos los espacios laborales, aunque muchas veces implicaron jornadas más extensas y mayor disponibilidad de los empleados. Hoy el escenario es distinto. El aumento del costo de vida, las secuelas económicas de la pandemia y la incertidumbre generada por la automatización reconfiguraron las prioridades. Para gran parte de la población, la estabilidad y el ingreso seguro pesan más que la vocación. No obstante, académicos como Arthur Brooks, de la Universidad de Harvard, remarcan que las organizaciones siguen enfrentando el desafío de otorgar sentido al trabajo: los empleados buscan sentirse útiles y productivos, más allá de la recompensa económica, en un equilibrio que las empresas aún intentan construir.
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