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Parana » Plazaweb
Fecha: 11/02/2026 13:11
La secretaria de Recursos Hídricos de la Municipalidad de Paraná, Mayra Collante, reconoció que la ciudad atravesó días críticos por altas temperaturas, pérdidas estructurales y trabajos de limpieza en conductos troncales, lo que afectó las reservas y generó cortes o baja presión en distintos barrios. En declaraciones al programa A quien corresponda (Radio Plaza 94.7), la funcionaria describió el escenario de la última semana: La semana pasada fue una semana bravísima, fue la semana donde alcanzamos las mayores temperaturas, y nos encontramos con situaciones dificultosas en términos de reservas. Explicó que las mayores complicaciones se registraron en el sector este de la ciudad, aunque el impacto alcanzó a distintas zonas. Este año, las dificultades mayores las hemos tenido más bien en el este, y en relación con eso, lo que fue la semana pasada estuvo complicado para todas las reservas de la ciudad, señaló. En ese marco, indicó que el municipio desplegó un operativo específico para recuperar caudal perdido: Lo que abordamos es un operativo fuerte de detección de pérdidas de magnitud, que no afloran en la calzada, que no se ven en la vereda, sino que se observan en los arroyos, en descargas, en los desagües, y hablamos de un montón de agua, de conductos de más de 200 o 250 milímetros; el viernes encontramos uno de 200, el lunes abordamos uno de 250, y lo que estamos haciendo es recuperar agua que incide directamente en lo que son las reservas de la ciudad. Asimismo, detalló que actualmente existe una afectación puntual en la zona oeste debido a la limpieza integral de un conducto troncal de 500 milímetros. En este momento tenemos una dificultad en la prestación del servicio fundamentalmente en la zona oeste, porque estamos utilizando agua potable para la limpieza total del conducto de 500 milímetros, y eso tiene dos requisitos muy bravos: uno, que es agua potable para buscar la limpieza total del conducto, y el otro es que el caudal que se requiere es grande, más de 400 metros cúbicos por hora. Entonces lo que nos sucede es que afectamos directamente las reservas del oeste para tal fin. Sobre la duración de esos trabajos, precisó que no hay un plazo fijo: La limpieza la estamos haciendo durante las mañanas, entre dos y cuatro horas, que es cuando recuperamos las reservas durante la noche, y la duración no es un protocolo de días, sino que depende de tomar muestras de agua y medir la turbidez. En ese sentido, brindó un panorama técnico del avance: En la zona norte del trazado del conducto de 500 ya la turbidez daba menos de 10, que es un valor positivo y está dentro del estándar, pero en la zona sur, más cerca del centro de Ciudad Ramírez, todavía teníamos que bajar porque andábamos en algo de 70. Cada mañana se toma, se mide, se evalúa cómo estamos, y si todavía no llegamos a menos de 10, seguimos. Respecto de lo ocurrido en barrio La Milagrosa, donde vecinos denunciaron turbidez en el agua, Collante explicó que se trató de la rotura de un caño de impulsión de 200 milímetros en Dean J. Álvarez y Jujuy. Los trabajos incluyeron tomar y tocar válvulas, abrir en la tierra, medir presiones, hasta encontrar el punto exacto del conducto donde tenemos problemas. Detalló que se intervinieron todas las válvulas de alimentación al barrio hasta encontrar este episodio de obstrucción, y a continuación lo que vimos es que había pérdidas; se repararon más de cinco pérdidas distintas. La funcionaria admitió que el sistema presenta problemas estructurales y que resta un trabajo importante por delante: Aún hay muchísimo trabajo este año para cerrar las mallas, para trabajar en la red y gestionarla correctamente. Nos encontramos con que La Milagrosa debía estar parcialmente alimentada por un centro distribuidor, Parque del Lago, y parcialmente por otro, Lola Mora, y cuando fuimos a intervenir las válvulas nos dimos cuenta de que no estaba funcionando así y se alimentaba todo por el centro distribuidor Parque del Lago. En ese marco, definió como prioridad la sectorización del sistema: El objetivo grande de este año es lograr esa sectorización de mallas de manera que los barrios tengan la presión que tienen que tener. También aseguró que ya identificaron nuevos puntos críticos: En la medida que sigamos recuperando conductos de estas características, y ya tenemos detectados dos o tres más para intervenir, lo que vamos a reducir es estos cortes que estamos teniendo, vamos a lograr que en el este haya una estabilidad. Finalmente, expuso un dato estructural que explica la magnitud del problema. En Paraná, sobre datos de caudal producido en 2024 y suponiendo que cada habitante consume 350 litros por día, tenemos algo así como un 65% de pérdidas. Comparó esa cifra con estándares internacionales: En otras ciudades del mundo se habla de entre 20 y 40% de pérdidas. Estamos muy por encima de esos valores, pero en ciudades fluviales ese número es posible y suele suceder. Yo lo primero que traté de hacer desde que inicié acá es blanquear esta situación, sobre todo internamente en Obras Sanitarias. Y concluyó que el camino es estructural y no solo de emergencia: A partir de ese conocimiento de que tenemos muchas pérdidas, el tratamiento es un sistema que nos haga más resilientes, que es no dejarse estar en la urgencia e ir cerrando las mallas. El cierre de mallas es lo que nos permitiría, cuando tenemos pérdidas, saber dónde están sin tener que buscarlas en cualquier parte de la ciudad. Si este año y el que viene hacemos ese cierre como pensamos, vamos a fijar un norte para reducir drásticamente ese 65%.
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