11/02/2026 16:01
11/02/2026 16:00
11/02/2026 16:00
11/02/2026 16:00
11/02/2026 16:00
11/02/2026 16:00
11/02/2026 15:59
11/02/2026 15:58
11/02/2026 15:58
11/02/2026 15:57
» Clarin
Fecha: 11/02/2026 09:23
La memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas se ven afectadas en las personas que viven con demencia. Se estima que en la actualidad son alrededor de 55 millones en el mundo. En el historial médico de muchas de ellas hay un ataque cerebrovascular (ACV). Las estadísticas indican que alrededor de uno de cada tres pacientes que obtiene el alta luego de un ACV desarrolla con el paso de los años algún tipo de demencia. Los médicos lo saben bien. Lo que no está tan claro es cómo identificar previamente a aquellos que tienen más riesgo. La semana pasada, en el marco de la Conferencia Internacional sobre Accidentes Cerebrovasculares de la American Stroke Association (ASA) en Nueva Orleans (Estados Unidos), se presentaron los resultados preliminares de un estudio que permitió predecir con gran precisión entre miles de pacientes que fueron seguidos durante más de siete años quiénes iban a desarrollar demencia tras un ACV. Suscribite a Buena Vida "Creamos una nueva herramienta que permite estratificar a las personas en cinco niveles de riesgo de demencia tras un ACV, según su estado de salud previo, las características del ACV y los factores de riesgo", afirmó en un comunicado de prensa el autor principal del estudio, Raed A. Joundi, neurólogo especializado en ACV y profesor adjunto del departamento de medicina de la Universidad McMaster, en Ontario, Canadá. Joundi y su equipo examinaron las historias clínicas de casi 50 mil adultos hospitalizados por ataque cerebrovascular entre 2002 y 2013, con una edad media de 70 años. Para la puntuación de riesgo se seleccionaron a casi 24 mil, de los cuales prácticamente el 90% había sufrido un ataque cerebrovascular isquémico (el tipo más frecuente, en el que un coágulo obstruye el flujo sanguíneo al cerebro). En un tercio, ese ataque había sido transitorio (AIT), es decir, solo duró unos minutos y no dejó secuelas visibles. El resto había sido víctima de un ACV hemorrágico, en el que un vaso se rompe al interior del cerebro y genera sangrado. Todos los participantes fueron dados de alta de los centros de salud en los que fueron atendidos sin diagnóstico de demencia. Los investigadores realizaron un seguimiento de los datos de salud de cada uno de ellos hasta marzo de 2024 -un promedio de 7,5 años después del ACV- para determinar si en el transcurso de los años la habían desarrollado. Factores que incrementan el riesgo Utilizando la nueva herramienta de predicción, los investigadores calcularon el riesgo de desarrollar demencia a 1, 5 y 10 años tras un ACV. Se estimó que quienes se ubicaban en la categoría de riesgo más elevada tenían hasta un 50% de probabilidades de desarrollar demencia en un plazo de 10 años, frente a apenas un 5% de los que se situaban en el escalón más bajo. ¿Qué factores incrementan más el riesgo? De acuerdo al análisis, para quienes habían sufrido un AIT, los principales factores asociados con un mayor riesgo de demencia fueron la edad avanzada, la necesidad de ayuda con las actividades de la vida diaria antes del ataque, tener diabetes, depresión, síntomas de deterioro cognitivo (en la memoria, el juicio o la atención) al momento de la presentación y cualquier discapacidad al momento del alta hospitalaria. Mientras que los principales factores de riesgo asociados con el desarrollo de demencia en quienes habían sufrido un ACV fueron también la edad avanzada, ser mujer, tener diabetes, depresión, hemorragia intracerebral (en comparación con el accidente cerebrovascular isquémico), síntomas cognitivos durante la hospitalización o mayor discapacidad al alta hospitalaria. Para qué sirve La concordancia entre lo previsto por la calculadora de riesgo y lo que ocurrió con los pacientes en la vida real "fue excelente" según los autores del trabajo, "lo que sugiere que estas nuevas puntuaciones podrían ayudar a seleccionar una población que podría ser objetivo de ensayos clínicos de intervenciones para reducir el riesgo de demencia". Para Joundi, si bien tradicionalmente tras un ACV la prioridad es evitar que ocurra otro, hay que prestar más atención al desarrollo de la demencia y cómo prevenirla: "A largo plazo, la demencia es más común que un ACV recurrente". En ese sentido, sostuvo que un estilo de vida saludable y el control de los factores de riesgo vascular pueden reducir el riesgo de demencia, "pero necesitamos intervenciones nuevas y eficaces para su prevención", por lo que aportar una herramienta que permita estratificar a los pacientes para que participen en investigaciones orientadas a prevenir la demencia fue el principal objetivo del trabajo, en lugar de orientar la toma de decisiones clínicas o el tratamiento. "Es muy difícil para los pacientes y sus seres queridos, y no existen suficientes tratamientos eficaces para ayudar. Este estudio bien realizado proporciona una herramienta útil que podría agilizar la investigación, de modo que los nuevos tratamientos puedan llegar antes", coincidió Deborah A. Levine, experta voluntaria de la American Stroke Association, que no participó del estudio, que todavía no fue publicado en una revista científica. "El ACV precede a la demencia en unos 10 años" El neurólogo argentino Luciano Sposato, que hace años se encuentra instalado en Canadá desempeñándose como director del Programa de Enfermedades Cerebrovasculares en el London Health Sciences Centre de la Western University de Ontario, revisó los resultados preliminares y figura entre los autores del resumen de la investigación. Consultado por Clarín sobre la relación entre el ACV y el riesgo de demencia sostuvo que es "bien conocida entre la comunidad médica", aunque presume "que la población general no lo tiene tan claro". "La enfermedad cerebrovascular, ya sea con síntomas (ACV) o sin ninguna manifestación clínica de ACV (infarto cerebral silente), es causa de demencia", subrayó y señaló que el ACV precede a la demencia en aproximadamente 10 años. "Sin embargo, no todos los pacientes con ACV van a desarrollarla", aclaró. Además de los factores descriptos en el trabajo, influye el área del cerebro en la que se haya producido el ataque. "Las personas con ataques cerebrovasculares que afectan partes específicas del cerebro como el lóbulo temporal, el tálamo, entre otras, tienen más chances de desarrollar demencia". También, quienes vivían con Alzheimer silente (es decir, que hasta ese momento no se había manifestado demasiado) "pueden comenzar a desarrollar síntomas de demencia más severos después del ACV". Lo interesante, apuntó, es que la demencia "casi nunca tiene una sola causa". Un estudio en el que se practicaron autopsias a cerebros de unos 6.000 individuos con enfermedad de Alzheimer (el tipo de demencia más frecuente) halló infartos cerebrales sintomáticos o silentes presentes en hasta el 80%, lo que da cuenta de que la salud vascular (de los vasos sanguíneos) y la demencia mantienen un vínculo estrecho. ¿Es decir que la adherencia a hábitos de vida saludable después de sufrir un ACV y el control adecuado de los factores de riesgo puede evitar/retrasar la aparición de demencia? Sí, el mejor manejo de factores de riesgo reduce el riesgo de demencia indirectamente a través de la reducción de riesgo de ACV y directamente, aunque con un efecto mucho menor. En un estudio mostramos como empezó a declinar el riesgo de ACV en la provincia de Ontario cuando el gobierno lanzó un programa de prevención de ACV y cómo, unos años más tarde, empezó a declinar el riesgo de demencia. Factores protectores Dado que la demencia y el ACV comparten factores de riesgo modificables, estrategias de prevención primaria como la alimentación saludable, el ejercicio físico en forma regular, el entrenamiento cognitivo y el monitoreo del riesgo vascular (el control de parámetros como el peso corporal, la presión arterial, la glucemia y el colesterol, no fumar y limitar o evitar el consumo de alcohol, entre otros) pueden ayudar a mejorar o mantener el funcionamiento cognitivo. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original