Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Paso a paso, cómo estafan los presos a las víctimas con las extorsiones sexuales

    » Clarin

    Fecha: 11/02/2026 06:41

    Rodrigo Gómez (21) dejó una carta. Ese texto fue la primera pista de una investigación que apunta contra una organización criminal que opera desde distintas cárceles. El sargento del Ejército que se suicidó en la Quinta de Olivos en diciembre estaba siendo víctima de una extorsión que lo presionó hasta dejarlo al límite. La jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado inició una investigación que derivó en siete detenciones. El análisis de los celulares dan cuenta de una maniobra aceitada, masiva y sistemática en lo que el Ministerio de Seguridad Nacional consideró una "Pyme del delito". El soldado Gómez cayó en la trampa a partir de un vínculo que inició en una aplicación de citas. Pensó que había conocido a una joven, pero en realidad era un engaño: terminó siendo extorsionado y le exigieron $ 1.400.000. La estafa, paso a paso: match con un perfil falso En el caso de Gómez todo empezó a través de la aplicación de citas Evermatch, una app que ya registra más de 10 millones de descargas y que en su descripción asegura: "Encuentra a tu pareja ideal, conoce gente nueva y crea una relación estable". Otros contactos se originan a través de Tinder, otra aplicación, donde las personas creen que entablan una conversación con otra persona interesada en conocer a alguien, en el caso de Gómez, con una mujer. Así empieza un diálogo, que se pone cada vez más íntimo. Se hace permanente para simular cercanía en poco tiempo. En este caso, Gómez pensó que había contactado a una joven llamada Julieta, pero en realidad era un perfil falso. Como suele ocurrir en los chats de las aplicaciones, la conversación pasa a WhatsApp y, ya con el nombre o la profesión de la víctima, un pequeño análisis de redes sociales da un panorama del poder adquisitivo o del nivel de exigencia que pueden pedir. Intercambio de imágenes íntimas En otro caso, un joven conoció a una chica por Tinder y la conversación por chat empezó a escalar. La supuesta joven le pedía insistentemente fotos de contenido erótico. Ante la sospecha de que "algo raro había", él decidió descargar una foto de internet que envió fingiendo ser él. Fue en ese momento en el que empezaron las presiones: llamadas, mensajes, audios, todo tipo de contacto exigiendo dinero a cambio de no exponer sus fotos o denunciarlo. Igual que lo que hicieron con Gómez. Llamados y mensajes insistentes exigiendo dinero Fuentes de la investigación informaron a Clarín que el soldado habría recibido varios audios en los que lo amenazaban. En uno de ellos una mujer, a los gritos, decía ser la madre de una adolescente recriminándole haberle mandado "cosas" a su hija y le decía que lo iba a denunciar. Video El engaño se completaba con otro audio, enviado por un hombre que se hacía pasar por miembro "del servicio de investigaciones contra la pedofilia infantil cibernética y trata de personas". Con ruido de handies policiales y conversaciones de fondo, como si realmente se tratase de alguien que hablaba desde una comisaría, el supuesto oficial le pedía a su víctima dinero para archivar una causa que una mujer -la madre de la menor- estaba por iniciar. Video En otras estafas, la amenaza es difundir o divulgar las fotografías enviadas, siempre de acuerdo al perfil de la víctima y su poder adquisitivo. Pagos por billeteras virtuales o incluso en efectivo Pueden ser transferencias por billeteras virtuales hasta encuentros en la calle con intercambios en efectivo. Los llamados, advierten, son insistentes y desde diferentes líneas. Si la víctima bloquea a uno, aparecen desde otro número incrementando el nivel de amenazas y violencia. El día anterior a que Gómez se quitara la vida en la Quinta de Olivos, recibió varias llamadas. Atendió una al mediodía, otra a las 17 que, según trascendió, duró más diez minutos y que la mantuvo con un número de La Plata. Después de esa conversación, el soldado envió el comprobante de una transferencia por 213 mil pesos. Media hora después, volvió a hacer una operación por 400 mil pesos y luego otra por 500 mil pesos. Según consta en el expediente, le pidieron casi un millón y medio de pesos. Casi el doble del sueldo de un soldado del Ejercito. Luego de quitarse la vida siguió recibiendo mensajes presionándolo y a la mañana siguiente se registraron en su teléfono tres nuevas llamadas perdidas. Cómo prevenir Las extorsiones virtuales con amenazas de revelar contenido íntimo llevan tiempo en las fiscalías especializadas en ciberdelito. Ya sea como maniobras vinculadas a hechos de violencia de género (hombres que buscan dañar a sus ex parejas, más que perseguir un objetivo económico) hasta hackers que roban contenido sensible de dispositivos electrónicos y redes sociales pidiendo dinero en bitcoins o billeteras virtuales para evitar ser rastreados. Esos delitos llevan años en el país pero esta metodología tumbera surge ahora como una modalidad en crecimiento. Las estafas en general son el delito que más crece, según datos oficiales del Ministerio de Seguridad Nacional, en todo el país. Cuento del tío, hackeos de Whatsapp para pedir depósitos a familiares o amigos, por sitios de compraventa o por alquileres de quintas o casas de veraneo son algunos de los más comunes. Las extorsiones de este tipo, con la amenaza de denunciar un hecho de grooming o de divulgar fotos eróticas enviadas por la víctima del engaño, surgen como una ramificación de esa misma modalidad. Entre las recomendaciones generales de los expertos están, evitar compartir fotos que den información financiera, laboral o personal en perfiles públicos de redes sociales. No descargar archivos ni clickear en enlaces que llegan por WhatsApp ni compartir contenido sensible (como fotos íntimas) principalmente con personas desconocidas. Además, sospechar de la insistencia, de los llamados extorsivos o de las exigencias de la persona del otro lado del teléfono para que se haga un depósito o se cumpla con alguna demanda. Denunciar en la comisaría o en la fiscalía correspondiente a la jurisdicción porque, a pesar de realizar los pagos o ceder ante la presión de los delincuentes, nada asegura que los detendrá en la difusión del contenido. MG Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por