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Fecha: 10/02/2026 21:07
El oficialismo cedió a los reclamos de los gobernadores y aceptó retirar los cambios en el impuesto a las Ganancias que incluía la reforma laboral, principal punto de discordia con las provincias. Ahora, la Casa Rosada espera un amplio apoyo de los legisladores que responden a los mandatarios subnacionales en la sesión del miércoles en el Senado, que podría darle media sanción al proyecto de Javier Milei. Tras diversas especulaciones y rumores palaciegos, Patricia Bullrich confirmó este martes los cambios en el borrador oficial enviado a la Cámara alta. Uno de los más sustanciales es la marcha atrás en ítems del capítulo fiscal con el acento en Ganancias, cuyas modificaciones hubieran significado menos dinero para los distritos en materia de coparticipación federal. En concreto, el texto original elaborado por la administración libertaria incluía bajar las tasas del impuesto a las sociedades: el tramo del 30% al 27% y el tramo del 35% al 31,5%. Las provincias estimaron que les provocaría un perjuicio superior a los $1.700.000 millones este año. Ese fue el principal reclamo que el ministro del Interior, Diego Santilli, escuchó durante su reciente gira federal, que lo llevó a visitar ocho provincias: Chubut, Chaco, Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén, Entre Ríos y Corrientes. Nación espera amplio apoyo de gobernadores a la reforma laboral Como contó Ámbito, los gobernadores dialoguistas tuvieron algunos guiños para con Nación en plenas negociaciones. Por ejemplo, desactivaron una cumbre en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) que era empujada por el peronismo y que tenía por objetivo enviar un mensaje de unidad y fortaleza de los mandatarios a Balcarce 50. En tanto, el cordobés Martín Llaryora y su vecino santafesino, Maximiliano Pullaro, esquivaron una foto de fuerte contenido opositor con la cúpula de la CGT. Además, los caciques ya le habían dado un espaldarazo de peso al Gobierno, al apoyar mediante sus representantes en el Senado la convocatoria a sesión para este miércoles impulsada por Bullrich. La misma fue suscripta por el misionero Carlos Arce, quien reporta a Hugo Passalacqua, y la neuquina Julieta Corroza, espada de Rolando Figueroa. También por la chubutense Edith Terenzi, cercana a Ignacio Torres; el peronista Carlos Camau Espínola, aliado del correntino Juan Pablo Valdés en Provincias Unidas; y de la tucumana Beatriz Ávila, de estrecho vínculo con Osvaldo Jaldo. Tras la seguidilla de centros al área, las jurisdicciones esperaban una contraprestación por parte de la Casa Rosada, que finalmente llegó con la marcha atrás en Ganancias. El salteño Gustavo Sáenz, habitual aliado de los libertarios en la arena legislativa, había advertido que las provincias no están para resignar más dinero, una alarma que resonó en despachos gubernamentales, donde no se fían por completo del líder norteño. Santilli, en tanto, ofició como embajador de Milei. Además de recorrer el país por segunda vez, abrió su despacho para recibir a distintos mandamases. Alberto Weretilneck (Río Negro), Sergio Ziliotto (La Pampa), Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes) fueron algunos de ellos. Este martes, recibió a la senadora Sonia Rojas Decut, quien reporta al oficialismo misionero. El ministro tenía planeado un viaje esa provincia que finalmente no se concretó. De todos modos, espera contar con los dos votos de las espadas roviristas en el Senado, que suelen acompañar las aventuras libertarias. Dentro del paquete de cambios que propone la reforma laboral, el Gobierno tuvo pericia en reducir la discusión a una cuestión meramente tributaria, con la que acaparó la atención de los jefes provinciales. En segundo plano quedaron las modificaciones estructurales en materia de empleo. Algunas voces más osadas -conocedoras de la ingeniería violeta- afirman que se trató de un anzuelo para acaparar la atención y hacer pasar lo importante. De antemano, se anticipa que no habrá apoyos del peronismo opositor, aunque el bloque podría sufrir fisuras entre aquellos dirigentes enrolados en el kirchnerismo y los que reportan a mandamases, ávidos de fondos para hacer frente a la gestión. El escenario está abierto pero todo indica que, de no mediar un cisne negro, el proyecto pasará sin sobresaltos por la Cámara alta. A los respaldos explícitos de Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), el oficialismo espera sumarles votos de alfiles de líderes provincialistas: Hugo Passalacqua, de Misiones; Rolando Figueroa, de Neuquén; y el propio salteño Sáenz, quien encabeza una aventura autónoma tras alejarse del PJ oficial. El gran interrogante es qué ordenará el santacruceño Claudio Vidal, integrante de Provincias Unidas. Su procedencia del sindicalismo, principal sector que se opone al proyecto, dificulta descifrar cómo jugará. De modos escurridizos, sus dos senadores, Natalia Gadano y José Carambia, suelen esconder las cartas hasta el último momento. Dentro del frente PU, persiste el misterio. Este martes, Martín Llaryora habló sobre la reforma laboral. Han cambiado un montón de cosas, la modernización es la adaptación a los conceptos nuevos que hay. Pensemos en el streaming, por ejemplo, que no existía. No solo por el presente, sino que se podrían pensar en una legislación al futuro, remarcó en una entrevista con La Voz. No obstante, aclaró que no hay un milímetro para ir para atrás con derechos adquiridos con la caída del empleo y la situación que hay. Dijo, en cambio, que sí hay espacio para resolver situaciones injustas. DE todos modos, aseguró no conocer artículo por artículo del texto, aunque sí el espíritu general. No sentó posición de manera definitiva.
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