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» La Nacion
Fecha: 10/02/2026 19:45
El partido que nunca se disputó y la derrota más conveniente: una maniobra que sacudió a la liga de Maldivas Un equipo evitó el descenso al no presentarse en la última fecha; el caso fue denunciado ante la federación, la AFC y la FIFA - 4 minutos de lectura' El fútbol siempre se reserva un margen para lo inesperado, pero lo ocurrido en la última jornada de la Dhiraagu Dhivehi Premier League, la primera división de Maldivas, excedió cualquier guion imaginable. Con la permanencia en juego, el equipo Green Streets eligió no presentarse a disputar su partido decisivo. La consecuencia reglamentaria fue una derrota por 3-0, un resultado que, lejos de condenarlo, le permitió salvarse. El que pagó el costo fue Club Valencia, que había hecho su parte en el campo, ganó su encuentro y, aun así, descendió por diferencia de gol. El contexto explica el impacto. Antes del cierre del torneo, la diferencia entre Valencia y Green Streets estaba en los goles: para esquivar el descenso, el conjunto que finalmente no jugó necesitaba evitar una caída por cuatro tantos o más. La derrota administrativa por 3-0, prevista en el reglamento para los casos de ausencias (como sucede en la mayoría de las ligas del mundo), le resultó funcional. Valencia, que venció 2-0 en su último compromiso, dependía de esa goleada ajena que nunca ocurrió. La escena fue tan simple como disruptiva. Green Streets había presentado la lista previa de futbolistas, pero no alineó el número mínimo exigido al momento del inicio. El partido frente a New Radiant quedó automáticamente resuelto. Sin pelota, sin tiempo agregado y sin error arbitral: la tabla se definió en un escritorio. La reacción no tardó. Valencia difundió un duro comunicado en el que acusó a su rival de determinar el resultado y calificó la conducta como una forma de amaño. En su presentación formal ante la Football Association of Maldives (rector del fútbol en la mayoría de los países de Asia), el club sostuvo que la maniobra vulneró la integridad de la competencia y los derechos deportivos de los equipos involucrados. El texto, redactado en Dhivehi, anticipó además una escalada institucional. La federación respondió con sanciones, pero sin alterar el desenlace. Multó a Green Streets y le impuso una prohibición para incorporar jugadores, aunque convalidó el resultado y mantuvo la clasificación final. En términos prácticos, fue un tirón de orejas. La permanencia quedó firme y el descenso de Club Valencia, consumado. Lejos de cerrar el conflicto, la resolución lo amplificó. Valencia expresó que no aceptaba el fallo y anunció que elevaría la queja a la Asian Football Confederation y a la FIFA. Determinar el resultado por no presentarse es fijar el desenlace del partido, insistió el club, que habló de favoritismo y de un precedente peligroso para la competencia. Green Streets negó cualquier intención irregular. En un comunicado posterior, atribuyó la ausencia a un brote de gripe y diarrea que afectó al plantel en la previa del encuentro. Según su versión, dirigentes y algunos jugadores estuvieron en el estadio, pero la indisponibilidad de futbolistas impidió completar la formación. En ningún momento existió la voluntad de forzar el resultado, afirmaron. La controversia expuso una grieta reglamentaria y reavivó un debate clásico: hasta qué punto las normas contemplan escenarios que pueden ser explotados. En Maldivas, además, se cuestionó la programación de la última fecha en días distintos, un detalle que, de haberse evitado, habría reducido la especulación. El episodio tuvo eco internacional y despertó comparaciones inevitables. En el mundo del fútbol argentino, lo ocurrido puede ser visto como la forma de aprovechar al máximo el reglamento para beneficio propio. Una jugada de pizarrón, sin fútbol. Para Valencia, el desenlace fue doblemente doloroso. El club sumó los puntos que debía y aun así cayó por diferencia de goles. Es la segunda vez en menos de una década que pierde la categoría, después del descenso de 2018 y el posterior regreso a la elite. Esta vez, sin embargo, la herida no provino de un error propio ni de un rival superior, sino de un partido que nunca se jugó. El caso quedó abierto en los despachos. Si las instancias superiores toman cartas en el asunto, el precedente puede sentar bases para revisar reglamentos y sanciones. Mientras tanto, la tabla permanece inalterable y el ruido persiste. En el fútbol de Maldivas, la última fecha no dejó goles memorables ni festejos épicos: dejó una lección incómoda sobre cómo, a veces, el descenso también se decide sin entrar a la cancha. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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