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» La Nacion
Fecha: 10/02/2026 19:24
Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Claudio Úbeda, el nuevo caso de un DT de Boca que es testigo del cónclave entre Riquelme y el plantel: ¿cuántas veces pasó? Pasan los años, jugadores y también campeonatos, dice uno de los conocidos temas de la hinchada de Boca para referirse a la pasión interminable e incondicional. La misma puede servir para la afirmación de que, aunque pase el tiempo y los aprendizajes debieran imponerse, la institución está marcada en los últimos años por la repetición de ciertos patrones que exponen todo lo contrario. En la cancha, en las oficinas, en el diálogo diario, en las sensaciones populares. El Torneo Apertura 2026 lo comenzó tal como transitó tantos otros momentos de la gestión: ganando en la Bombonera; apático lejos de ella. Entonces, la consecuencia volvió a involucrar a un Juan Román Riquelme urgido de un careo privado con el plantel. Una vez más, como sucedió en al menos diez oportunidades anteriores. La derrota del domingo ante Vélez no la toleró nadie en el Mundo Boca. Después de ganarles a Deportivo Riestra (1-0) y Newells (2-0) ante su gente, no rescató nada en La Plata ante Estudiantes ni en Liniers, cayendo 2-1 en ambas ocasiones. Resultado tan ajustado como mentiroso. Los descuentos de Exequiel Zeballos e Iker Zufiaurre, respectivamente- cayeron sobre el final y sólo sirvieron para maquillar sendos desarrollos en los que pudo haber sufrido varios goles más. Boca pierde, pero la preocupación (re)aparece por las formas. Por eso, el cambio de planes de este lunes. Los jugadores tenían la jornada libre, pero la información aseguraba que el técnico Claudio Úbeda la cancelaba. Con el correr de las horas el volantazo cobró un mayor y real sentido: lo ordenó el presidente, que quería reunirse con el grupo. Los seis entrenadores que contrató desde 2019 y que antecedieron a este ciclo fueron testigos del accionar que ya se hizo costumbre en Riquelme. Buscando despertarlos y que el peso de su figura hiciera efectos inmediatos, duraderos y con un final exitoso. Por momentos funcionó, pero el Xeneize no levanta un título desde hace tres años. Y si bien esos encuentros no tienen que ver estrictamente con pretender cesantear al DT de turno, es cierto que es una especie de mensaje indirecto: si se reúne con quienes representan la idea en el campo, algo no le está atrayendo del trabajo de quien los comanda. La pandemia nos frenó, solía decir el eterno Miguel Ángel Russo en referencia al agónico título de marzo del 2020 que le ganaron a River con un equipo que en poco tiempo rindió colectiva e individualmente de forma aceitada. El fútbol volvió, pero el fuego se apagó. Se señalaban a las tribunas vacías de la Bombonera como el motor faltante para recobrar aquella destacada versión y, en efecto, llegó la primera reunión, en mayo de 2021: habían conquistado la Copa Diego Maradona, pero los rendimientos eran bajos, sin ganar en su casa durante tres meses. En la antesala al primer mata-mata de la gestión frente al Millonario, por los cuartos de final de la Copa de la Liga y en condición de local, enfatizó sobre la importancia de no quedar en el camino tras el karma durante la presidencia de Daniel Angelici. Tampoco ganó, pero los penales le dieron la clasificación. Sin embargo, nueve partidos después (sin triunfos) llegó la difícil determinación de prescindir de Miguel, incluso cuando también los había eliminado de la Copa Argentina por la misma vía. El más fuerte de todos sería el segundo cónclave. No por la charla, sino por la manera de armarla. Ya con Sebastián Battaglia en el banco, una caída en casa con Gimnasia fue el detonante como para que el por entonces vicepresidente se subiera al micro, hiciera bajar a los jugadores y los desviara nuevamente hacia el vestuario: el club no estaba clasificado aún a la Copa Libertadores y el mensaje estaba claro, pero al salir a dialogar con la prensa Riquelme aseguró haberlos reunido para felicitarlos. Aquel episodio le cayó mal a Battaglia, que al siguiente encuentro (el pasaje a la final de la Copa Argentina tras vencer a Argentinos) cortó la entrevista en campo con una sonrisa pícara: Me voy, me voy. No vaya a ser cosa que se me metan en el vestuario. Parecía un chiste tras horas previas de debates periodísticos, pero era la real exposición de que la relación estaba rota. Riquelme tuvo que ofrecerle la renovación tras ser campeón de aquella competición que lo depositó en la Libertadores, pero quedó sensible: una frase pública sobre la falta de refuerzos en la misma noche de la eliminación copera ante Corinthians, en julio de 2022, terminó con su ciclo la tarde siguiente. La noche de la frase de Battaglia Le dieron el cargo a Hugo Ibarra y en el tercer partido ya vivió lo mismo que Úbeda en estas horas: cayó con San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro y sufrió a Argentinos en La Paternal. La falencia fuera de Brandsen 805 era notoria y Riquelme necesitó una reunión para que el ciclo tomara otro rumbo. Enseguida, otra visita: esta vez, por la pelea recordada entre Darío Benedetto y Carlos Zambrano en el túnel del estadio de Racing. Era el octavo partido con Ibarra, al que se le iban las cosas de las manos. Son futbolistas, no boxeadores, les habría dicho el dirigente, pidiéndoles a todos cambiar la imagen tras un 0-0 en Avellaneda y un 0-3 contra Patronato (en Paraná) anterior. Le hicieron caso, Boca fue campeón y el Negro estuvo en el banco hasta marzo de 2023. Figurita repetida, su reemplazante Jorge Almirón pasó por una junta bastante insólita cuando su equipo fue goleado en Mendoza por Godoy Cruz (4-0), el 22 de junio de 2023. El plantel regresó esa misma noche a Ezeiza a buscar los respectivos autos, cerca de las 4 de la madrugada, pero el responsable del Consejo de Fútbol los estaba esperando para hablar, escuchar y entender qué pasaba para semejante golpe. Dio resultado: con el tiempo y sin lucirse, Boca llegaría a la final de la Copa Libertadores en la que cayó con Fluminense, acaso el golpe que llevó al técnico a sorprender a Riquelme con el portazo. Restaban objetivos por cumplir para acceder a la edición continental del siguiente año, por lo que una nueva reunión con los jugadores tuvo otro tono: ahí sí les agradeció e intentó una inyección anímica que no alcanzó: no volvió a la Libertadores y debió resignarse a jugar la Sudamericana. ÚLTIMOS 2 AÑOS DE BOCA Lucas Beltramo (@LucasBeltramo) February 9, 2026 COMO VISITANTE Lanús 1-2 River 1-1 Unión 0-1 Nacional Potosí 0-0 Newells 3-1 Estudiantes 0-1 Fortaleza 2-4 Trinidense 2-1 Atl. Tucumán 0-1 Ctral. Córdoba 4-2 Platense 0-1 Ind. del Valle 0-0 Defensa 2-2 Instituto pic.twitter.com/hj20ziO94r Diego Martínez tardó más en ser testigo de este tipo de encuentros, debido a un primer buen semestre que no pudo coronar. De repente, se dieron dos entre comienzos de junio y fines de julio, en 2024. El primero, tras caer ante Platense fuera de casa: volvía la preocupación cuando se jugaba de visitante, por lo que pidió cerrar con dos triunfos la etapa previa al receso por la Copa América y los jugadores le cumplieron. Sin embargo, al retomar, ganaron uno de cuatro encuentros: una igualdad en Córdoba contra Instituto hizo que, al regresar a Buenos Aires, el careo fuera en el gimnasio del predio. Reclamó triunfos y, según trascendió, no le gustó nada al DT, que a diferencia de Battaglia se lo guardó para él. Ya había un desgaste que pronto se expondría: doce encuentros después sería despedido. Se sabe que la etapa de Fernando Gago se terminó más pronto de lo que en realidad ocurrió: asumió en octubre de 2024 y ya en febrero de 2025 estaba afuera por perder el repechaje de la Libertadores con Alianza Lima. Tras perder la ida en Perú, el mandamás bajó al vestuario y con enojo les hizo saber que la imagen había sido un desastre. No hizo falta reunirse post eliminación. El entrenador continuó, pero ocho partidos después fue echado: redondeó sólo 30 encuentros dirigidos. Riquelme, ya impotente, volvió al principio: fue a buscar a Miguel Russo para disputar el Mundial de Clubes, que pasó rápido, algo previsible. El verdadero golpe fue la inesperada y prematura eliminación de la Copa Argentina ante Atlético Tucumán, el 24 de julio pasado, en los 16avos. de final, lo que derivó en otro cónclave: entre varias frases en las que nuevamente reclamó ganas de pertenecer y expuso la obligación de revertir la situación, incluyó una insólita en la que les dejaba en claro que tanto Leandro Paredes como Edinson Cavani debían ser campeones con el club, algo que aún no sucedió. Claro, el uruguayo llegó a mediados de 2023 y la gestión de Riquelme presidente todavía no tiene títulos. No se trata de ver festejar a jugadores, se trata de ver en lo alto a Boca. Los errores se repiten y profundizan. Y ahora es Claudio Úbeda el técnico que ve cómo se cumple el mandato de las reuniones, esas que empiezan a dar señales negativas y suelen arrastrar, pronto o con más semanas de distancia, a la cabeza del grupo. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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