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  • Contra el olvido: Leo Rosenwasser, el rey del humor sin prestigio, que dejó joyas como "Pepe, rompé" y "El panadero"

    » Clarin

    Fecha: 10/02/2026 07:13

    Si no pasa nada raro en mi vida, y muero de viejo, ya viví más de la mitad. El miércoles 15 de febrero de 2017 Leo Rosenwasser, el humorista más importante del viejo VideoMatch, sale al aire en un programa de radio. El tema no era el humor sino el amor: el cómico que se había hecho famoso con Marcelo Tinelli y sus increíbles cámaras sorpresa estaba enamorado, a los 61 años, de una mujer 22 años menor. Fue su última nota: repentinamente murió dos días después, el 17. La tinellización fue un neologismo que sigue repitiéndose como tragedia cultural. Se desató mientras el público iba en busca del programa de Tinelli, cualquiera fuera su formato. Un concepto que llegó a categoría de paper y hasta hubo aventajados que se refirieron a esto utilizando palabras como dialéctica. El término abarcaba (o abarca) desde las miserias humanas de cualquier argentino promedio, hasta la degradación constante de las expresiones televisivas. Cuando apareció Yanina Latorre, la televisión se había "tinellizado". ¿Ángel de Brito? Estamos tinellizados. Una bocha de fiscales determinando tinellizaciones aquí y allá. "Tinellización" Fue un concepto apabullante que acompañó casi toda la carrera de Marcelo Tinelli. Un trabajo arduo: después de todo, Tinelli tuvo 30 largos años de indiscutido protagonismo. Arduo e injusto, siempre en términos peyorativos, la tinellización alcanzó un alto grado de autocensura. Tinelli nunca fue de vanguardia. ¿Resultado? El placer se volvía culposo y si de casualidad sabías de Leo Rosenwasser, por ejemplo, era obra de un zapping que nos detuvo justo, justo en lo que al día siguiente sería tema de conversación con otro compañero de trabajo que, justo, justo, había hecho zapping en el mismo momento. Si hablamos de Leo y su galería de personajes, como podríamos hacerlo de Pachu, Pablo Granados o de Listorti, estamos hablando de sketches que envejecieron tan bien que hoy, ¡recién hoy!, algunos, los que sólo teníamos permiso para reírnos con Capusotto, nos permitimos descubrir (miren lo lejos que llegó la tinellización). Leo Panadero y Pepe Rompé Hacemos la prueba del envejecimiento saludable con un adolescente de 14 años que tiene su carácter y sólo puede prestarle atención a TikTok. Probamos con Leo Panadero y Pepe Rompé, dos de los personajes clave del querido Leo. Y funciona, el pibe se ríe y pregunta quién es, de dónde salió ese petiso. Los algoritmos hacen su trabajo rústico y traen al teléfono más panaderoooo, más Pepe rompé, Leo Pariente, Leo Pintor, Leo Tootsie. Siempre fui Leo de Tinelli. Y ojo, estoy orgulloso de eso, declaró en más de una oportunidad. El tipo te hace llorar de risa. Una maravilla que se agradece a la distancia, casi pidiéndole disculpas, mientras llueven los reels que nos hacen el favor de darnos más Rosenwasser. Dicen que de esa troupe fue el comediante "más gracioso". Se fue rápido de Videomatch, en el '95, pero después volvió y después también se atomizó. Lo último que se recuerda de él es un programa de entrevistas en un canal de cable. Listorti, Pachu, Diego Pérez, Yayo, Pichu Straneo. Todos estos nombres no sólo sobrevivieron en el mainstream, sino que hasta pudieron reinventarse sin jamás perder el exitoso aura de ser un orgulloso ex Tinelli. Leo le decía cámara sorpresa. En 2016, poco antes de morir sin un porqué, estuvo en un programa de trasnoche y reclamó más humor en la televisión. Hay que hablar con los programadores, no puede ser. Y recordaba a Tinelli con mucho cariño. Era importante que Marcelo nos presentara. A mí me llamaron para hacer otras jodas parecidas, pero no es lo mismo sin él. La gente no solamente no se enojaba. sino que festejaba la risa. Era místico lo que ocurría. En esa entrevista lanzó una advertencia: Hay que lograr que un país se vaya a dormir con una sonrisa. Ojo, eso es muy importante eso. Creador de las "reacciones" Dogma de la tinellización: no reírse de la pobre gente que sufre siendo víctima de una broma. La cámara oculta o sorpresa es un tipo de humor repentista. El antecedente más conocido fue por teléfono, y estuvo a cargo del irrepetible Doctor Tangalanga. Yo no veo Tinelli era una frase recurrente y caricaturesca que se contrastaba con la erudición de haber visto un documental de focas o algo del Canal Encuentro. Ya antes del Ni Una Menos, el humor tenía sus palos en la rueda y empezaba a no poder reírse de ciertas cosas. Pero las producciones de los sketches de Leo eran colosales. Pepe Rompé parecía producido por Spielberg. Era cine. Y el famoso Panaderoooo podría leerse ahora como una sátira perfecta hecha por un cómico absolutamente heterosexual. Es decir, el personaje de rasgos femeninos actuaba una premeditada torpeza, bigote incluido, que volvía todo inverosímil. Tanto que las reacciones -ese activo fundamental del streaming eran las responsables de la carcajada. "No hubo ninguno como él" La mancha homogénea de la tinellización no permitiría que uno imagine a Leo Rosenwasser en Les Luthiers. Eduardo Husni, uno de los que acompañaron a Marcelo Tinelli desde el inicio de VideoMatch en 1990, dijo: No hubo ninguno como Leo para hacernos reír, te juego una apuesta. Era completo, era actor, no podías dejar de reírte. Petisito, peladito y con una cara angelical, él sabía hasta dónde llegar, cuál era el límite para que las cámaras ocultas no terminaran a las piñas. Se había sumado al elenco de VideoMatch en 1992. Llegó a Telefe de la mano de Daniel Jacubovich, que lo vio en NotiCreo, un programa de humor en Canal 13 conducido por Raúl Becerra. Lo primero que hizo con Tinelli fue el sketch de Osoooo, una pavada donde Rosenwasser encaraba anónimos por la calle, les tendía la mano, se las sacaba y les gritaba ¡Oso! ¡Oso!, seguido de abrazos intensos y frases incoherentes. Leo tenía salidas dignas del mejor absurdo. En un rato le traemos la cabina de teléfono y la ponemos en la puerta de su casa. Y la señora: ¡¡De ninguna manera me van a tapar la entrada al living!!. Y Leo: Señora, ¿pero a quién se le ocurre tener un living?. Un día -contó- iba con mi familia en el auto en un viaje desde Montevideo a Punta del Este, y veo unos obreros vestidos con mamelucos naranja, casco, todo, montando un cartel. Y ahí mismo, en el auto, les digo por joder a mi mujer y a mi chiquito: Rompe, Pepe. ¡Salió así!. Un crack: Llegábamos a la casa de la gente y le decíamos: Señora, acá va la parada del colectivo, a partir de ahora usted tiene que vender los boletos de 4 a 6 de la mañana. Y la señora no podía creerlo, pero veía la parada del 17 ahí y también al colectivo. Y hacíamos bajar a la gente del bondi, que entraba en el baño de la casa. Y yo le decía: Señora, su baño, por ser el de la parada, se ha convertido en un baño público. Y la gente no podía creerlo. Esas cámaras eran maravillosas. Participó en 1998 de la novela Alas, poder y pasión, con Gustavo Bermúdez. Su último hit fue en su impensado rol de entrevistador. En un programa completamente bizarro, Leo entrevistó al abogado Miguel Ángel Pierri por el crimen de Ángeles Rawson. Por alguna razón que se desconoce, el abogado, por ese entonces defensor de Mangeri, el encargado del departamento donde fue asesinada la joven, llevó a la entrevista a su hijo de siete años. Leo Rosenwasser: ¿Mangeri es inocente, sí o no? Pierri: Mangeri es un señor inocente que está pasando por el peor momento de su vida. Juani, el hijo: ¡Pero boludo, él mató a Ángeles! Sobre la firma Newsletter Clarín

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