10/02/2026 07:57
10/02/2026 07:57
10/02/2026 07:57
10/02/2026 07:54
10/02/2026 07:53
10/02/2026 07:51
10/02/2026 07:51
10/02/2026 07:51
10/02/2026 07:51
10/02/2026 07:51
» La Nacion
Fecha: 10/02/2026 06:52
31 ASESORES FORMOSAJusticialista 31 ASESORES JUJUYJusticialista 27 ASESORES LA RIOJAJusticialista 27 ASESORES CAPITAL FEDERALJusticialista 26 ASESORES TUCUMÁNJusticialista 25 ASESORES SAN JUANJusticialista 23 ASESORES LA RIOJAJusticialista 23 ASESORES TUCUMÁNIndependencia 22 ASESORES LA PAMPAJusticialista 22 ASESORES LA PAMPAUCR 21 ASESORES El universo de los asesores en el Senado juega con reglas propias. Se mueve sobre grises administrativos que no exigen rendición de cuentas, facilitando así los excesos. Aunque en los últimos años se evidenciaron recortes y los salarios de los empleados parlamentarios quedaron desactualizados, la asignación de personal para cada legislador continúa exhibiendo fuertes asimetrías. De José Mayans (PJ) a Patricia Bullrich (LLA), los senadores cuentan con una importante caja del Estado para conformar sus equipos a discrecionalidad: mientras algunos acumulan más de 30 colaboradores, entre quienes puede colarse algún familiar, otros no llegan a cinco. Aún así, todos parten del mismo lugar. Según pudo constatar LA NACION, cada senador dispone de un cupo de 7338 módulos, cuyo valor de referencia es de $2554, lo que equivale a un presupuesto máximo de $18.741.252 para la contratación de personal. En ese esquema, el salario bruto del rango más alto de un asesor -tipo A1- ronda los $2,1 millones, lo que habilita a conformar equipos propios de 9 colaboradores y algo más nutridos si se combina con categorías más bajas. Sin embargo, son muchos los senadores que superan ampliamente ese número, una práctica transversal a todos los bloques, incluso dentro de las filas libertarias, sobre todo al comienzo de la gestión del Gobierno. Este año, en cambio, los violetas duplicaron las bancas, pero achicaron sus tropas. Sobreviven todavía algunos díscolos. El exjefe del bloque Ezequiel Atauche aplicó un recorte en su equipo, aunque se mantiene con 15 asesores. En tanto, el Presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, pareciera haber tomado nota del llamado de atención que recibió de la Casa Rosada luego de haberse jactado, en septiembre de 2024, de contar con un plantel de 20 colaboradores, en su mayoría destinados a reforzar su armado político en San Luis. Desde entonces, redujo su estructura a casi la mitad. En el proceso de reconfiguración, o de motosierra, quedaron afuera algunos nombres de planta permanente que le fueron heredados de Adolfo Rodríguez Saá, entre ellos, su hija Mariana Rodríguez Saá y el de Juan Pablo Ostanelli, exsecretario privado de Ramón Mestre, vinculado al dirigente puntano, con denuncias por lavado de dinero. Ninguno de ellos figura hoy en la nómina de personal que asiste al número dos de Victoria Villarruel. Quienes no cumplieron con el rol de asesores se fueron: algunos de inmediato, y otros a medida que el proceso fue decantando, contaron muy cerca del senador a LA NACION. Pero el ranking lo lidera hoy el bloque Justicialista y el primer puesto recae justamente sobre el jefe de la bancada, José Mayans, quien registra -según los datos publicados en la web del Senado- 31 asesores. Entre el personal que lo asiste en sus tareas parlamentarias destaca Celina Mayans, que comparte apellido con el formoseño. Si bien desde el entorno del legislador no quisieron aclarar el vínculo, hay quienes hablan dentro del recinto de un parentesco lejano. Más explícito es el caso del flamante senador y exgobernador de Chaco, Jorge Coqui Capitanich, cuestionado en los últimos días por haber incorporado a su hija Guillermina como jefa del cuerpo de 17 asesores. El listado incluye además a al exfuncionario Osvaldo Pérez Cuevas, titular del Instituto de Deportes durante su última gestión. Cercanos al exgobernador justificaron el desembarco de su hija al destacar su expertise en comunicación política, así como su trayectoria parlamentaria como exasesora de la diputada Analía Rach, quien también fue vicegobernadora de Chaco durante el último mandato de Capitanich. El exgobernador no es el único que optó por incorporar a familiares dentro de su equipo. Si bien no existe una reglamentación que lo prohíba de manera explícita, se trata de un tema sensible que llegó incluso a oídos del Ejecutivo cuando, a comienzos de 2024, se conoció que la senadora oficialista por Jujuy, Vilma Bedia, había contratado a seis familiares en su despacho. En esa nómina figuraban sus dos hijos, José Abner Jair Mamani y Joel Benjamín Mamani, además de tres hermanos Ricardo, Albert y Juan Carlos Bedia y una cuñada, Nélida. Con el recambio legislativo, la senadora actualizó la conformación de su equipo y en la actualidad mantiene como asesor únicamente a su hijo José Abner Jair Mamani. Un esquema similar se repite en el caso del oficialista Juan Carlos Pagotto, recientemente promovido por Karina Milei y el entorno de los Menem para integrar la estratégica comisión de Acuerdos, quien también incorporó a su hijo dentro del cuerpo de asesores. En cuanto al número total de 18 empleados que rodean a Capitanich, los suyos aseguraron que responde directamente al ritmo de trabajo del exgobernador. Así, aclararon a LA NACION que siete surgen de contrataciones transitorias, en disposición de los módulos asignados, mientras que el resto corresponde a personal de planta permanente. Son diez empleados que ya colaboraban en otros despachos y que desde el 10 de diciembre son parte del equipo de asesores que cumplen funciones bajo la órbita jerárquica y funcional de Capitanich, detallaron las mismas fuentes. En el segundo puesto del listado aparece la legisladora del PJ de Jujuy María Carolina Moisés, enfrentada con la expresidenta Cristina Kirchner tras la intervención del partido en su provincia. Actualmente se referencia en el bloque provincial Convicción Federal, que por ahora actúa en interbloque con el espacio que conduce Mayans, aunque puertas adentro evalúan dar el portazo. Moisés es una de las legisladoras que, pese a tener un nutrido plantel de asesores, redujo su equipo respecto de 2024, cuando llegó a reunir 40 colaboradores. La mayor parte de mis empleados son planta permanente del Senado, excelentes profesionales, especialistas en diferentes temáticas, que tienen una larga experiencia parlamentaria. Todos cumplen horarios y cubren trabajo de Comisiones, me asisten en el recinto durante las sesiones, buscan antecedentes legislativos de cada tema que tratamos, señaló Moisés a LA NACION. Otros hacen tareas administrativas del despacho, que son varias, agregó, al tiempo que distinguió el trabajo de algunos asistentes en el territorio. Atienden las tres oficinas que tengo de atención al público en Jujuy, reciben pedidos, propuestas, y hacen consultas a los sectores representativos de la sociedad (sindicatos, cámaras económicas, centros de jubilados, universidades) sobre las decisiones que se toman en el Senado, sumó Moisés. Y en cuanto al manejo de los fondos detalló: Mi despacho no gasta ni un peso más del que corresponde. La diferencia está en que en vez de tomar pocos empleados con sueldos altos, se toma mas en categorías mas bajas. Algo similar se da con un compañero de bancada, el riojano Jesús Fernando Rejal, que hoy mantiene 27 asesores. Dos años atrás, el senador tenía siete empleados más. En ese mismo bloque provincial se encuentra también la tucumana Sandra Mendoza, referenciada en el gobernador Osvaldo Jaldo, con 25 empleados. Dentro del bloque justicialista, detrás de Mayans se ubica el senador y presidente del PJ porteño, Mariano Recalde, con 26 colaboradores a su cargo. Pese a las reiteradas consultas de LA NACION, desde su entorno no brindaron precisiones sobre las funciones que desempeñan esos asistentes ni sobre cuántos revisten carácter transitorio o integran la planta permanente. De la misma bancada, el pampeano Daniel Pablo Bensusán, exhibe 21 empleados. En la Unión Cívica Radical (UCR) se registran algunos ejemplos parecidos, como el del senador -también pampeano- Daniel Kroneberger, con 22 asesores, o el legislador bonaerense Maximiliano Abad que cuenta con una planta de 20 asistentes. Según consignaron fuentes del despacho de Abad, el senador designó a 10 personas de manera transitoria, y el equipo de trabajo se completa con personal de carrera del Congreso, es decir empleados de planta permanente. Es que funciona como capítulo aparte el manejo que pueden hacer los senadores de los empleados parlamentarios de planta permanente. Son empleados que ya cobran un salario por diversas actividades parlamentarias, por lo que no restan a los módulos asignados. En el Congreso existen empleados de planta permanente que se han formado en áreas específicas del Estado. Cuando los despachos no los incorporan, muchas veces terminan realizando tareas administrativas que no aprovechan su formación, lo que implica un desaprovechamiento del recurso humano, advirtieron allegados a Abad. Es que el verdadero agujero negro está en la planta permanente, un capítulo aparte que suele explicar por qué algunos despachos cuentan con estructuras mucho más abultadas que otros. Se trata de empleados que ya perciben un salario por distintas tareas parlamentarias, por lo que no consumen los módulos asignados a cada senador y, además, no existe una reglamentación clara que establezca un límite sobre cuántos pueden asistir a cada legislador. Es justamente la cuestión de planta permanente un capítulo aparte, y el que suele marcar la disparidad entre un despacho y otro. Son empleados que ya cobran un salario por diversas actividades parlamentarias, por lo que no restan a los módulos asignados y no hay una reglamentación clara sobre el límite de cuántos pueden asistir a cada senador. En muchos casos, estos cargos se heredan entre legisladores de un mismo espacio político que dejan su banca. Como recuerdan algunos viejos conocedores del toma y daca en el Congreso, tiempo atrás, cuando un senador finalizaba su mandato, tenía la posibilidad de transferir hasta dos asesores propios a la planta permanente, un mecanismo que habría contribuido a engrosar el número de empleados bajo esta modalidad. En los últimos puestos de la lista, figuran senadores como Carolina Losada (UCR), con cuatro asesores, ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, con solo dos colaboradores o el llamativo ejemplo de la propia Patricia Bullrich, que pese a presidir la segunda minoría en el Senado, tiene a su cargo solo tres empleados asignados, según dan cuenta los registros oficiales de la Cámara Alta. Personas que suelen estar atentas a los movimientos en el recinto advirtieron que la exministra de Seguridad desembarcó con un amplio equipo de exfuncionarios que supieron trabajar con ella en la cartera. Desde el entorno de Bullrich matizaron estos dichos y explicaron que aún se están terminando de definir algunos cargos dentro de la presidencia provisional del Senado, que quedarían en manos de exfuncionarios, como Fernando Soto, exrepresentante legal del Ministerio de Seguridad. A eso se suma que, al tratarse de un bloque con más de diez integrantes, la exministra cuenta con tres secretarías: la parlamentaria, la de coordinación y la administrativa. En esos tres casilleros, la jefa del bloque de LLA ubicó a personas de su máxima confianza, entre ellas Cristian Larsen, ex jefe de Parques Nacionales, quien supo acompañar a Bullrich durante su campaña en la Ciudad y que ahora es secretario parlamentario del bloque. Dentro de las huestes libertarias también hay tres senadores que, hasta el momento, no cuentan con equipo asignado: Joaquín Alberto Benegas Lynch, Gonzalo Guzmán Coraiya y Emilia Orozco. En el universo violeta no faltan quienes le endilgan esa demora a la vicepresidenta Victoria Villarruel, completamente relegada de las decisiones del bloque y aún más distante de la Casa Rosada. Iniciar sesión o suscribite
Ver noticia original