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  • La gente empieza a cuestionar las decisiones de Gallardo: los cuatros ejes que preocupan al hincha de River tras la paliza de Tigre

    » Clarin

    Fecha: 10/02/2026 06:29

    La noche de terror que River vivió el sábado en el Monumental, donde fue goleado por Tigre por 4 a 1 reavivó los espíritus malignos del duro final de 2025, con un equipo que había caído en picada, y trajeron pesadillas que se creía que habían quedado atrás luego del aceptable arranque de 2026. Sin embargo, el castillo de arena se derrumbó en apenas 90 minutos. La evolución explotó por el aire y volvieron las dudas. Y en este contexto, las decisiones futbolísticas de Marcelo Gallardo quedaron en el ojo de la tormenta. La estatua del Muñeco brillará por siempre por su inolvidable y eterno primer ciclo como entrenador del club pero en esta segunda etapa ya no son pocos los hinchas de River que, ya sea en voz alta o por lo bajo, cuestionan sus planteos. Y más allá de que siga recibiendo ovaciones cada vez que pisa el campo de juego del Monumental, una cosa no invalida a la otra. Ante Tigre, sus decisiones quedaron expuestas. Y ya no se trata de solo una derrota impensada. Es una nueva caída convertida en un bochorno. Como sucedió en varios encuentros del 2025. Como pasó en varios de los últimos 17 partidos, de los que River solo ganó 4, empató 3 (y uno terminó con derrota por penales, ante Independiente Rivadavia) y perdió 10. Y como local en el Monumental cayó en 5 de los últimos 6 encuentros. Y esa estadística no son solo números: trajeron eliminaciones en la Libertadores, la Copa Argentina, el Torneo Clausura y no se clasificó al máximo torneo continental de este año. Entonces, por más que en el medio haya existido una leve mejoría, es inevitable hablar de una posible continuidad con el cierre del año pasado. Yendo puntualmente al encuentro del sábado, River defendió a campo abierto y con los laterales lanzados con un Tigre que lo mejor que hace es contragolpear. Y jugó prácticamente con los centrales mano a mano contra dos aviones como David Romero e Ignacio Russo, el doble 9 del Matador. Si se repasa la historia de Gallardo como entrenador, es cierto que esa manera de jugar es una marca registrada del Muñeco. Ahora bien, ¿tiene los intérpretes ideales en este momento para hacerlo de esa manera? ¿O falta más rodaje y ejercitación para que los defensores no sufran como lo hicieron el sábado en el Monumental? Las otras cuestionables decisiones, que también quedaron a la vista en la tétrica noche de Núñez, son más estructurales. Una de ellas es la dependencia cada vez más grande de Juanfer Quintero. En los tiempos que corren, por más brillante que sea un futbolista, parece algo anticuado. Y el sábado al colombiano, que jugó de enganche, otra cuestión de otro tiempo, lo controlaron bien y River lo padeció. Los cambios también entraron en el terreno de la polémica. Apenas el de Acuña por Viña, que no modificó nada y cuando estaba 0-3 mandó a la cancha a Agustín Ruberto, un juvenil, en un contexto bravo. Discursivamente, el laureado entrenador suele expresarse en contra de estas situaciones. El Muñeco del primer ciclo hubiera hecho más cambios en el entretiempo. A contramano de su primer ciclo, Gallardo tampoco ha podido hasta el momento mejorar el nivel individual de casi ningún jugador en lo que va de su segundo capítulo, que ya lleva un año y medio. Esa fue otra de sus marcas distinguidas. Y entre los refuerzos que trajo en los anteriores tres mercados de pases, hay futbolistas que ya no están en el club y otros son suplentes. Pero uno de los temas más calientes -o el más- por estas horas es el del 9. River carece de un futbolista con características propias de centrodelantero y, más allá del estilo que tenga cada uno de los atacantes que componen el plantel y de que Gallardo prefiere no jugar con uno clásico, lo cierto es que también cuentan con poco gol. Sebastián Driussi tiene 0,25 de promedio en River y en su carrera 0,28; Maxi Salas, 0,18 y 0,21; y Facundo Colidio, 0,17 y 0,23. Es más: Salas tiene cuatro tiros al arco (dos al arco) en cuatro partidos y Colidio dos (uno debajo los tres palos) en la misma cantidad de encuentros. El tema es preocupante. Y mucho más si se repara en que River termina tirando centros para un 9 que no está o que no siente el puesto. No hay un volante llegador que irrumpa y el otro día fue tal el desconcierto que Gonzalo Montiel terminó entrando como 9 al área rival, aunque no pareció algo planificado, sino más bien fortuito. Justo se dio en un par de oportunidades en los que los delanteros quedaron abiertos, señaló el lateral campeón del mundo al respecto. No estaba en la cabeza de nadie esta derrota. Cuando jugás un muy mal partido y el rival un muy buen partido, y te hace los goles, podés perder. No es aceptable. Pero te pegan una piña y hay que levantarse, comentó Gallardo en la escueta conferencia de prensa que dio tras la derrota con Tigre. Y, mirando hacia adelante, teniendo en cuenta la visita riesgosa que su equipo tiene a La Paternal el jueves para enfrentarse a Argentinos Juniors, agregó: ¿Puede ser algo que se repita? No. Venimos con otra energía para que eso no suceda, estamos con bronca, frustrados y el fútbol tiene revancha. Es que el gran asunto ahora pasará por ver si River puede recuperarse del golpe con Tigre y que haya sido solo una mala noche o -lo peor- si la caída representa un retroceso a las tinieblas del 2025. Sobre la firma Newsletter Clarín

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