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  • Se mudó de Córdoba a CABA, terminó con una relación de 18 años y su vida cambió: Esto se tiene que cortar

    » TN

    Fecha: 10/02/2026 05:53

    Romina atiende puntual, con una sonrisa y una verborragia que la acompaña durante toda la entrevista. Durante la charla aparece esa típica tonada cordobesa que trajo desde su Arroyito natal, y que pese a que vive desde los 20 años en Buenos Aires, no la ha abandonado. Casi a modo de presentación cuenta que de niña amaba dibujar, pintar, tocar el piano y cantar, siempre con el respaldo de una familia que entendía. Abrazaba e incentivaba una naturaleza inquieta y creativa que la llevó, en su primera juventud, a incursionar en la cocina y el teatro. Leé también: Quién es Lucho González, el modelo urbano que sueña con ser un influencer de vida Del pueblo a la ciudad: romper el techo de cristal A los 23 años, mientras vivía en la ciudad de Córdoba y terminaba la licenciatura en Teatro y en paralelo la carrera de Profesional Gastronómico-, un profesor le acercó un libro de Raúl Serrano que detonó su primera gran decisión. Me enteré de que daba clases en Buenos Aires y pensé, ¿para qué leer un libro si puedo ir a tomar clases con él? Así que no lo dude y en un arrebato viajé, recordó. La ciudad le brindó la posibilidad de combinar todo lo que quería. Leé también: Valentín Galdon Ritvo, cocinero de Santa Fe: La receta fácil y rápida para hacer tu propia mozzarella Llegó a CABA con lo puesto. Para subsistir empezó vendiendo ropa que su mamá le enviaba desde Arroyito, hasta que un día encontró un mail para contactar a la producción del programa Cocineros Argentinos. Sin dudarlo, se postuló. Yo tenía que estar ahí porque sabía cocinar de una manera fácil y divertida, dijo con la misma convicción que la llevó a presentarse, hacer el casting y obtener un trabajo en el programa. El éxito de las recetas y la crisis de identidad Tras un paso de dos años por la TV Pública decidió tomar un nuevo rumbo y volcar su energía a las redes sociales. En ellas se convirtió en un éxito rotundo con sus recetarios de cocina vegana y sin gluten, en una época donde esas etiquetas eran sinónimo de aburrimiento. Con cuarteto de fondo y una energía arrolladora, demostró que comer sano también podía ser una fiesta. Mientras compartía sus recetas en reels, las historias de Instagram se convirtieron en el espacio donde reflejaba sus procesos personales. Empecé a sentir que había dos personalidades distintas... y ahí era realmente la Romy que había venido a Buenos Aires a unir todas sus pasiones, confesó. Fue en ese momento de quiebre cuando su vida dio otro giro drástico y se animó a dar un nuevo salto al vacío. Una escuela para entusiasmarse y convertirte en tu propia fan Hay algo muy peligroso cuando vos hacés algo que te gusta poco, pero lo hacés bien y te va bien. Porque eso te retiene, por eso dije 'esto se tiene que cortar al ras, porque sino, no me voy más de acá , recordó el proceso que inició hace un año y medio -cuando transitó una separación de una relación de 18 años- y que la trajo hasta acá. Así fue como comenzó a dar sus primeros pasos como mentora y fundó la Escuela de Amor Propio y Entusiasmo. Un espacio que hoy cuenta con una plataforma de acompañamiento 24/7 para mujeres que buscan, como ella, reconectar con su esencia. Leé también: Cucuruchos instagrameables y sabores golosos: cómo se reinventa una heladería clásica de Vicente López Yo no hablo de temas o cosas que no me hayan pasado por el cuerpo. Sé hablar de entusiasmo, de enfocarte en vos mismo, de conocerte, de buscar y encontrar ese tesoro que todos traemos dentro y de tener amor propio. Sostuvo no sin antes proponer, en tiempos de desazón y enfrentamientos, instalar con la misma fogosidad lo bueno. La respuesta fue inmediata. Al abrir la escuela, su audiencia en redes se triplicó, y más de 1300 mujeres eligieron sus cursos en busca de herramientas para cultivar el amor propio y volverse fans de sí mismas. Para hacerlo, se preparó y rodeó de personas que le permitieran sistematizar todas estas enseñanzas. Estudió coaching y trabaja con una asistente que la ayuda a mantener la plataforma. Allí se accede a los contenidos y las master class para entrenar tu mente, recuperar tu energía y dejar de postergar. Volvete fan de tu vida y la Escuela de amor propio y entusiasmo se complementan con un chat de WhatsApp que te sostiene todos los días. Romina se transformó en la punta del iceberg de una comunidad viva que ya cuenta con 250 mil seguidoras a las que llama cariñosamente amigas. El propósito es, ni más ni menos, enfocarse en una misma, transformar el diálogo interno y recuperar el entusiasmo que muchas creen perdido. Todo a partir de un acto de rebeldía que radica en animarse a ser feliz con lo que una es.

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