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  • El método de Rosa Rodríguez, la argentina que toda la vida soñó con ir a Pasapalabra y ganó el premio más alto en España

    » Clarin

    Fecha: 09/02/2026 20:05

    A Rosa Rodríguez (32) le sonaba el celular en cualquier momento, en cualquier lugar. Al reconocer el número, Rosa respondía, con su mejor cuota de aplomo, límpido acento gallego y la idea fija que nadie le sacaba de la cabeza: que la seleccionaran para participar en Pasapalabra, el concurso de preguntas y respuestas más visto de la televisión española. Esas llamadas de la producción del programa, al improviso, le tomaban examen, haciéndole preguntas, para ver si estaba a la altura de lo que buscaban en una potencial concursante. Rosa, que llevaba tiempo entrenándose de la A a la Z, siempre lo estuvo. Y eso fue sólo el casting. Un año y tres meses después, que el canal Antena 3 fue dosificando en 307 emisiones, Rosa Rodríguez Ramírez, nacida un día de octubre de 1993 con DNI argentino, se coronó con el premio más jugoso de la historia del programa: 2.716.000 euros, es decir, casi unos 4.600 millones de pesos. Durante dos semanas -el lapso entre la grabación de ese último Pasapalabra y su emisión-, Rosa mantuvo el secreto. Sólo lo sabían sus papás, Tino e Irma, y sus hermanos. Desde La Coruña, en Galicia, donde vive su familia desde que los Rodríguez Ramírez se mudaron de Berazategui, en la Provincia de Buenos Aires, a España, Rosa le contó a Clarín cómo vivió esos días de euforia contenida y qué siente ahora, que el mundo la reconoce por haber completado las 25 preguntas de la rueda final con el apellido de un jugador de fútbol americano de finales de los años 60. Me siento muy abrumada con todo el cariño que estoy recibiendo, la repercusión que está teniendo y, sobre todo, con el impacto allá, en Argentina, que no me lo esperaba, dice Rosa. Lo primero que pidió, entre lágrimas, en la videollamada con su mamá y su hermana cuando les contó que había ganado, fue pizza. Su padre, un gallego importado de chiquito a la Argentina, era pizzero en Buenos Aires. Y en España, la familia mantuvo la costumbre de celebrar con pizza. De palmitos. En casa mantuvimos mucho esa identidad argentina y nunca la cambiamos -contó Rosa en los programas de la tele española por los que pasó-. En casa se usa el acento argentino y afuera, el español. Nací en Argentina pero mi padre es español y me siento tan española como argentina. Siempre he tenido la sensación de que estaba entre dos mundos. Su biografía incluye un título universitario en filología inglesa, un máster en lingüística, otro en educación y uno más en neurociencia aplicada a la educación. Y antes de convertirse en millonaria, literalmente de la noche a la mañana, era profesora universitaria de español como lengua extranjera para estudiantes internacionales. Video Rosa parece haberlo planeado todo. Desde chiquita. Recuerdo que con diez años le decía a mi madre: Cuando cumpla 18 iré a Pasapalabra, recordaba en los fragmentos biográficos que el programa reservaba a los concursantes. Y cuando tomó la decisión de intentar participar, ahorró y organizó su economía doméstica para poder dejar de dar clases y concentrarse sólo en prepararse para quedar en el casting. Miré todos los programas que había en la web, que eran como 3.000 en aquel momento, cuando yo empecé, en 2021, recordará ahora en la charla con Clarín. Eso me llevó como un año y pico -señala-. Ver solamente programas y recopilar todas las palabras que se habían preguntado, más o menos, como entrenamiento. Entonces, una vez que tenía todos los programas vistos, me animé con el diccionario. -¿Qué quiere decir animarse con el diccionario? ¿Cómo se estudia? ¿Por dónde se empieza? -Esa es la parte más complicada. Al principio miraba por letras: empezaba con la A y cada día miraba un poquito; al día siguiente, la B, pero después descubrí que eso no me iba a funcionar. Empecé a hacerlo de diferente manera, iba por temas o por las raíces de las palabras. Yo veía a los concursantes que estaban en ese momento en el programa y decía: ¿Cómo saben tanto? ¿Cómo se acuerdan de toda la información?. Dediqué bastante tiempo a elaborar el método y después a empezar a estudiar. Lo más importante, al final, es repetir, repetir mucho y para eso encontré una aplicación que es la que usan todos los concursantes, que se llama Anki. Es un contenedor donde vos ponés la información que querés estudiar, y te la va organizando, te va haciendo un calendario de estudios, te ayuda a hacer los repasos. -Tenías un objetivo muy claro y lo lograste. ¿Qué destino le darás ahora a toda esa información que cargaste en tu cabeza? -No sé. La verdad es que hay mucha información de la que seguramente me voy a olvidar. Muchas cosas que sabía las he olvidado. Estuve un año y tres meses en el concurso. Y a medida que iban saliendo algunos temas, me decía: Bueno, sobre este tema ya no me tengo que acordar porque no lo van a repetir. Estoy segura de que en un mes me voy a olvidar. Pero después hay mucha información que a mí me parece una base muy buena para, a partir de ahí, seguir aprendiendo y explorando el mundo. -¿Por ejemplo? -Descubrí libros, películas, obras de arte, que en ese momento solamente tenía tiempo para aprender los nombres, los apellidos de los autores o de las obras, pero ahora me interesan. Hay muchas cosas que me interesa explorar, así que creo que es una buena base para seguir aprendiendo y explorando. -Y mientras ibas incorporando palabras, conocimientos, métodos de estudio, ¿convivías con la posibilidad de ganar? ¿Pensabas en qué hacer si tu apuesta salía bien? -Esa idea ,exactamente, la verdad es que no, porque yo nunca quise pensar más allá. De hecho, todavía no tengo muy pensado cómo va a ser ahora lo que viene. -¿Qué planeabas entonces? -Al principio, cuando me empecé a preparar, no era tanto pensar en ganar el premio grande, sino en llegar a participar. Es tan difícil llegar a hacerte un espacio en el concurso, que realmente mi ilusión más grande era llegar al programa. Nunca me imaginé que iba a estar un año y pico. Yo decía: Bueno, si estoy en unos 20 o 30 programas, más o menos que ellos vean que tengo un nivel suficiente para, qué sé yo, en unos años, me vuelvan a llamar y poder participar. A medida que va pasando el tiempo, también vos te vas midiendo con tu nivel y van cambiando los objetivos. -¿Cuál es tu mirada sobre el impacto social y mediático que estás viviendo? ¿Crees que tiene que ver con la gran suma de dinero que representa el premio o con tu permanencia durante más de un año concursando y con la cantidad de conocimientos que incorporaste? -Yo sabía que iba a recibir atención, pero hay una cosa que me está emocionando mucho, que es precisamente que la gente lo está viviendo con mucha emoción. Creo que no tiene que ver tanto con el premio, con la parte monetaria (cerca del 40 por ciento de los más de dos millones de euros se esfumarán en impuestos), sino con esa alegría, con esa emoción de una persona que un día soñó y se le cumplió el sueño, un sueño que parecía descabellado cuando empezó, y bueno, llegó. Rosa recuerda la embocada que le tendió a dos amigos la noche del 5 de febrero, cuando se emitió el último Pasapalabra y los citó a ver el programa (que se puede revivir en la plataforma atresplayer) en el restaurante del hotel de Madrid donde la había alojado la producción. Llegué tarde, no llegué a ver todo el programa, llegué a ver el rosco final. Fue más vivir la emoción de ellos que la mía viéndome. Fue tremendo ver su alegría -dice Rosa-. Nadie sabía. Solamente mis papás y mis hermanos sabían cuál había sido el resultado final. El resto de personas sabía que se había terminado, porque la cadena llevaba ya dos semanas anunciando que alguien había ganado, pero no se sabía quién. Y yo no dije nada a nadie. Les dije a mis amigos que quería compartir con ellos el momento porque era el final de una etapa para mí y quería estar acompañada por ellos. Made in Argentina Con el acento argentino que recupera cada vez que se cruza con algún compatriota, Rosa repasa su infancia en Berazategui y las Navidades de verano, que se perdieron con la mudanza a España. Me acuerdo bastante de la vida que hacíamos con mis tías, mis primos, mis abuelas. Me acuerdo mucho de cuando íbamos a la casa de mis primas, que tenían pileta, y de de las Navidades que pasábamos allá, deseando ir a la pileta, cuenta Rosa. Después, cuando vinimos a España, fue muy diferente porque acá las Navidades son en invierno -lamenta-. Encima en Galicia hay mucha lluvia. ¿Volviste alguna vez a Argentina? -Sí, volví un par de veces. La última vez fue hace 12 años, cuando todavía estaba estudiando. Ahora tengo ganas también de revisitar el país que me vio nacer y también conocerlo un poquito más, porque conozco Berazategui, Quilmes y Buenos Aires, pero nunca salí más allá. Me encantaría conocer las provincias del norte, las del sur. La coruñesa Rosa Rodríguez ya es la más grande en toda la historia de Pasapalabra, titula la prensa gallega, que ya le entregó el carné de celebrity. Como buena coruñesa, no tardó en volver a casa para celebrar y lo hizo de la mejor manera, en el estadio de Riazor, donde también festejó los tres puntos del Dépor -publicó el domingo La Opinión de A Coruña-. En el descanso, el speaker informó a los asistentes de la presencia de la ganadora, que fue ovacionada. -¿Volverías a presentarte a algún otro reto intelectual de estas características? -No le cierro las puertas a nada porque yo siempre digo que me gusta que la vida me sorprenda. Pero la verdad es que todavía no lo planeo, no pienso en eso hoy. Madrid. Corresponsal MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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