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» TN
Fecha: 09/02/2026 15:16
El ritual de la mesa argentina, históricamente asociado al asado y a la carne vacuna, atraviesa una transformación silenciosa pero contundente. En 2025, el consumo per cápita total de carnes alcanzó los 116,4 kilos por habitante al año, un incremento del 3,85% respecto de 2024 y el nivel más alto de los últimos cinco años. Leé también: Cómo impactaría en el precio de la carne en la Argentina el acuerdo comercial con Estados Unidos Detrás del dato, se consolida una tendencia que combina recuperación del consumo interno, mayor diversidad proteica y cambios estructurales en la producción ganadera. Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) del ministerio de Economía, el crecimiento fue generalizado en las tres principales categorías cárnicas: bovina, porcina y aviar. Aunque la carne vacuna sigue ocupando un lugar central en la dieta nacional, el pollo y el cerdo fueron protagonistas del año, aportando la mayor parte del incremento total. El cerdo y el pollo impulsaron el mayor nivel de consumo en cinco años La carne bovina registró un aumento moderado pero sostenido: pasó de 48,49 kilos per cápita en 2024 a 49,92 kilos en 2025, lo que representa una suba del 2,94%. En un contexto donde durante años se habló de su retroceso, el dato marca una recuperación que, aunque cauta, resulta significativa para un producto emblemático de la identidad alimentaria argentina. Sin embargo, el verdadero motor del crecimiento estuvo en otras góndolas. El consumo de carne porcina fue el que más creció en términos relativos, con un salto del 8,44% interanual. Cada argentino consumió en promedio 18,89 kilos de carne de cerdo en 2025, frente a los 17,42 kilos del año anterior. La carne aviar, por su parte, alcanzó los 47,68 kilos per cápita, con una suba del 3,07%. Leé también:Frigoríficos pidieron un plan a mediano plazo para la cadena de carnes: qué reclaman Estos números no son aislados. Reflejan una tendencia estructural que se viene profundizando desde hace varios años: la diversificación de la ingesta de proteínas animales. Factores como el precio relativo, la versatilidad culinaria, la percepción nutricional y la mayor disponibilidad de productos elaborados explican el avance sostenido del cerdo y el pollo en la dieta cotidiana. Desde el Gobierno destacaron que estos resultados son consecuencia de políticas orientadas a fortalecer la producción, mejorar la competitividad del sector y garantizar el acceso a alimentos de calidad nutricional. La articulación entre el sector público y privado permitió ampliar la oferta, modernizar los sistemas productivos y acompañar una demanda interna en expansión. Leé también: Representa una oportunidad: la reacción del campo sobre la firma del acuerdo de Argentina con EE.UU. Así, en un país donde la carne es mucho más que un alimento, los datos de 2025 muestran algo más profundo que un aumento estadístico: una mesa que se diversifica, hábitos que evolucionan y una cadena agroalimentaria que encuentra en el consumo interno un pilar clave para su desarrollo.
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