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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 09/02/2026 12:24
El primer mes del año dejó un mapa agrícola dividido en Argentina. Mientras el norte mantiene buenos niveles de humedad, el sur entrerriano enfrenta un escenario crítico que pone en riesgo los rendimientos de la soja y el maíz. El escenario agroclimático de enero de 2026 se caracterizó por una marcada disparidad en la distribución de las precipitaciones a lo largo del territorio nacional. Según un informe publicado por el sitio INTA Informa, los especialistas señalan que esta heterogeneidad define hoy estados muy diferentes para los cultivos de verano. Mientras algunas regiones celebran un alivio temporal, otras observan con preocupación el agotamiento de sus reservas hídricas. De acuerdo con Lucas Gusmerotti, investigador del Instituto de Clima y Agua del INTA, las lluvias de la primera decena del mes se concentraron casi exclusivamente en el norte del área agrícola. Posteriormente, los registros alcanzaron sectores de Buenos Aires y La Pampa, pero el este del país quedó al margen de estos beneficios. Esta dinámica climática generó que el balance hídrico en Entre Ríos, especialmente en su franja sur, cerrara el mes con valores de humedad muy escasos. El impacto de la sequía en el sur entrerriano La plataforma SEPA del INTA permitió identificar que, aunque el mes comenzó con buenas reservas en la Pampa Ondulada, la situación se deterioró rápidamente hacia finales de enero. Gusmerotti subrayó que la falta de agua se sintió con mayor intensidad en una franja que atraviesa el centro del país y alcanza el sur de la provincia de Entre Ríos. En consecuencia, se detectaron focos muy intensos de sequía que afectan directamente la capacidad de transpiración de los cultivos. Por otro lado, Jorge Mercau, técnico del INTA San Luis, explicó que el «confort hídrico» la relación entre la oferta de agua y la demanda de la planta se mantuvo alto en el norte argentino, pero fue deficiente en el litoral. En el caso específico de Entre Ríos, la combinación de escasas lluvias y alta demanda ambiental provocó que el almacenamiento de agua en el suelo cayera por debajo del 50 % en gran parte del territorio provincial. Perspectivas para febrero y estado de los cultivos La situación de los granos varía notablemente según su ubicación y fecha de implantación dentro del esquema productivo nacional. En la franja central, los maíces tempranos han sido los más perjudicados, registrándose incluso lotes perdidos hacia el oeste del país. Sin embargo, el balance hídrico en Entre Ríos para las sojas de primera y maíces tardíos muestra un estado de «sufrimiento» que aún podría revertirse si se cumplen los pronósticos de corto plazo. Afortunadamente, la meteoróloga Natalia Gattinoni anticipó un cambio en el patrón climático para la primera quincena de febrero. Se espera el avance de sistemas frontales que provocarán un marcado descenso de las temperaturas, dejando atrás el estrés térmico extremo de enero. No obstante, Gattinoni advirtió que las lluvias continuarán siendo heterogéneas y podrían resultar escasas para el Litoral en los primeros días del mes.
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