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  • El escándalo Epstein suma otra renuncia clave en Reino Unido, pero Starmer resiste

    » La Nacion

    Fecha: 09/02/2026 11:59

    El escándalo Epstein suma otra renuncia clave en Reino Unido, pero Starmer resiste El primer ministro enfrenta una fuerte presión política tras la salida de otro colaborador cercano, mientras descarta dejar el poder y busca recomponer su equipo - 6 minutos de lectura' LONDRES. El primer ministro británico, Keir Starmer, atraviesa la crisis política más severa desde su llegada al poder, tras la renuncia consecutiva de dos de sus colaboradores más cercanos y en medio de una creciente presión interna y externa por el escándalo que involucra al exembajador británico en Estados Unidos Peter Mandelson y su vínculo con el fallecido financista estadounidense Jeffrey Epstein. Pese a los pedidos de dimisión, el líder laborista rechazó dejar el cargo y aseguró que seguirá centrado en su trabajo. La última baja en el gobierno se produjo este lunes, cuando el director de comunicación de Downing Street, Tim Allan, anunció su renuncia tras apenas cinco meses en funciones. He decidido retirarme para permitir la formación de un nuevo equipo, afirmó en un comunicado. Su salida se concretó menos de 24 horas después de la dimisión del jefe de gabinete del primer ministro, Morgan McSweeney, considerado hasta ahora el principal estratega político del gobierno y una figura clave en la victoria electoral del Partido Laborista en 2024. McSweeney anunció su renuncia el domingo y asumió públicamente la responsabilidad por haber aconsejado a Starmer el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington en 2024, pese a los antecedentes del diplomático y a su relación con Epstein. Tras una madura reflexión, decidí renunciar. El nombramiento de Peter Mandelson fue un error. Yo lo recomendé y asumo toda la responsabilidad, sostuvo. El origen del escándalo La crisis se desencadenó tras la publicación en Estados Unidos de un nuevo conjunto de archivos vinculados a Epstein, que revelaron detalles adicionales sobre sus relaciones con figuras políticas y empresariales de alto perfil. Entre ellos, salieron a la luz intercambios de correos electrónicos entre Epstein y Mandelson que evidencian una relación prolongada, con muestras de amistad, transacciones financieras, fotografías privadas y, según los documentos, el presunto intercambio de información sensible vinculada a asuntos oficiales. Epstein, que se suicidó en prisión en 2019 mientras enfrentaba cargos por tráfico sexual de menores, había sido condenado en 2008 por delitos sexuales. Las revelaciones reavivaron el escrutinio sobre quienes mantuvieron vínculos con él incluso después de esa condena. Mandelson, de 72 años, fue una de las figuras más comprometidas por los archivos y terminó siendo apartado del cargo diplomático en septiembre pasado. Aunque el exembajador no enfrenta acusaciones de abuso sexual ni ha sido imputado formalmente, la policía británica investiga ahora si incurrió en mala conducta en el ejercicio de funciones públicas, a partir de documentos que sugieren que habría compartido información gubernamental confidencial con Epstein hace más de una década. Ese delito contempla penas severas en el Reino Unido, aunque por el momento Mandelson no fue arrestado ni acusado. La defensa de Starmer y la presión política Starmer reconoció la semana pasada haber creído las mentiras de Mandelson y se disculpó públicamente por su nombramiento. También prometió publicar la documentación relacionada con la designación, que, según el gobierno, demostraría que Mandelson engañó a los funcionarios sobre el alcance de su vínculo con Epstein. Aun así, el primer ministro descartó dimitir. Tengo la intención de seguir llevando a cabo este trabajo vital para nuestro país, porque es la prioridad absoluta de este gobierno, afirmó Starmer, quien este lunes se dirigió al personal de Downing Street para expresar su pesar por la situación y pedir cohesión interna. En ese mensaje elogió a McSweeney como un amigo y uno de los artífices de la transformación del Partido Laborista que permitió la victoria electoral de 2024. Seguiremos adelante desde aquí, remarcó. Un vocero oficial reiteró luego que Starmer no tiene intención de abandonar el cargo y que está concentrado en implementar cambios en todo el país. Sin embargo, la salida del director de comunicación no logró calmar las tensiones dentro del oficialismo. Críticas La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, intensificó este lunes los ataques contra el primer ministro. Que le hayan aconsejado mal no es una excusa válida para un dirigente. Los asesores asesoran, pero los líderes deciden, afirmó. Tomó una mala decisión y su posición ahora es insostenible, añadió. Correct Kemi Badenoch (@KemiBadenoch) February 8, 2026 If McSweeney had confessed to hiding the security vetting from Starmer, then hed be 100% responsible. As it stands, he merely advised the man who took the actual decision. Morgan is only going because theres more to come in the files we FORCED them to release. https://t.co/fN9Gkr0C6s Desde la oposición también señalaron que el caso pone en duda el criterio y la capacidad de liderazgo de Starmer, quien llegó al poder con la promesa de restaurar la ética pública tras 14 años de gobiernos conservadores marcados por escándalos y crisis políticas. Algunos legisladores laboristas, en tanto, admiten en privado su preocupación por el impacto del episodio en la imagen del gobierno y en la cohesión del partido. La renuncia de McSweeney generó lecturas encontradas dentro del oficialismo. Para algunos, su salida podría darle a Starmer margen para relanzar su gestión y reconstruir confianza. Para otros, lo deja aislado y debilitado, privado de su principal aliado político. En ese contexto, el líder laborista escocés Anas Sarwar reclamó abiertamente la renuncia del primer ministro, al advertir que las fallas en Downing Street amenazan con prolongar en Escocia el dominio del Scottish National Party. Sarwar afirmó que su primera lealtad es con Escocia y sostuvo que no está dispuesto a sacrificar el sistema de salud, las escuelas y las comunidades del país a un tercer decenio de gobierno nacionalista. La crisis también tuvo efectos en los mercados. Los costos de financiación del gobierno británico subieron en las últimas horas, reflejando la inquietud de los inversores ante un posible escenario de inestabilidad política. Analistas advierten que un cambio abrupto de liderazgo o una prolongada crisis interna podrían afectar la agenda económica del Ejecutivo. Desde su asunción, Starmer ha tenido dificultades para cumplir con sus promesas de reactivar el crecimiento económico, mejorar los servicios públicos y aliviar el costo de vida. Además, el Partido Laborista aparece rezagado en las encuestas frente a Reform UK, una fuerza de derecha que capitaliza el descontento social. Incluso antes del escándalo Mandelson-Epstein, ya existía un debate interno sobre el rumbo del gobierno. En el sistema parlamentario británico, los primeros ministros pueden ser reemplazados sin necesidad de convocar a elecciones generales si pierden el liderazgo de su partido. Los conservadores atravesaron tres primeros ministros entre 2019 y 2024, incluida la breve gestión de Liz Truss, que duró apenas 49 días. Starmer había prometido poner fin a ese ciclo de inestabilidad. Hoy, su propio futuro político quedó bajo una lupa intensa. Por ahora, el primer ministro resiste. Pero la dimisión de sus dos colaboradores más cercanos, el avance de las investigaciones sobre Mandelson y la presión creciente dentro y fuera del Partido Laborista abrieron una etapa de profunda incertidumbre en la política británica, con un desenlace aún abierto. Agencias AFP, AP y ANSA Otras noticias de Reino Unido Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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