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Gualeguaychu » Reporte2820
Fecha: 09/02/2026 11:37
De piloto a piloto: el abrazo emocionado entre Andriani y Werner El sábado, bajo el sol intenso de la Costanera de Gualeguaychú, frente a los Obeliscos, José Alberto Andriani esperaba con su bandera de Ford en mano. Delgado, alto, con la ansiedad de quien está por cumplir un sueño. A unos metros, Mariano Werner, más bajo, de ojos claros y colorado por el calor, llegaba con su Mustang para mostrarlo a la ciudad antes de estrenarlo en la primera carrera del año del Turismo Carretera en El Calafate. Cuando al fin llegó el momento, la emoción fue inevitable. Andriani pudo saludar a Werner al lado del auto de competición, y en esos pocos segundos le contó de sus andanzas por las categorías zonales bonaerenses en su juventud. Luego, en contacto con R2820, José no ocultó su emoción: "Soy fanático de Marianito Werner, estoy re feliz y contento. Me emociono, es un día distinto". Leandro, hijo de Alberto, recuerda que "mi viejo se bajó del auto cuando yo estaba en la panza de mi vieja, en los boxes, porque era muy peligroso". El sábado lo acompañó y registró las fotos del emotivo encuentro con Werner. Andriani arrancó como piloto en 1975 y se destacó corriendo en las queridas "cafeteras", TC del Oeste, TC Bonaerense y Stopcar. Compartió pistas nada menos que con el "Loco" Di Palma. Hace unos 24 años se mudó a Gualeguaychú desde Morón, en busca de una vida más tranquila, pero sin abandonar su gran pasión. "Mis domingos son siempre iguales: mirar todas las carreras de todas las categorías, es el único vicio que tengo", confiesa con una sonrisa. En algunos años, para el "rebusque", José y su esposa Stella Maris Bettendof fueron anfitriones de turistas, uno de tantos de esos vecinos que suelen colgar en la puerta de casa el cartelito de "alquilo a turistas". Pero cuando no está pendiente de las carreras, a José le gusta la pesca, sobre todo en el río Uruguay. Ese abrazo del sábado fue, para él, mucho más que un saludo entre dos pilotos de distintas generaciones. Fue el reconocimiento a una pasión que nunca se apaga, aunque las pistas queden en el pasado.
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