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» Clarin
Fecha: 09/02/2026 10:53
La NFL volvió a quedar en el centro del debate político y cultural en Estados Unidos luego del explosivo show de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX, una elección que fue leída como una señal de distanciamiento de la liga respecto de las políticas impulsadas por el ex presidente Donald Trump. El episodio se inscribe en una relación tensa que la NFL mantiene con el líder republicano desde hace casi una década. La controversia se desató a partir de las críticas de Trump y de referentes conservadores a la elección del artista puertorriqueño, tanto por su perfil público como por el contenido del espectáculo, que incluyó canciones en español y referencias culturales latinas. La liga, sin embargo, respaldó la decisión y sostuvo su postura institucional, sin dar marcha atrás frente a los cuestionamientos. El conflicto entre la NFL y Trump tiene antecedentes claros. Durante su presidencia, el entonces mandatario apuntó públicamente contra los jugadores que se arrodillaban durante el himno nacional en protesta por la violencia racial y la desigualdad social. Trump reclamó sanciones y llegó a pedir que los jugadores involucrados fueran expulsados de la liga, lo que provocó un fuerte impacto interno y una reacción de parte de atletas, entrenadores y propietarios. En ese contexto, la NFL quedó expuesta a una crisis de imagen y debió redefinir su posicionamiento frente a temas sociales. Con el paso del tiempo, la liga reconoció errores en su manejo inicial del conflicto y lanzó programas como Inspire Change, orientados a promover iniciativas vinculadas con justicia social, equidad racial y participación comunitaria, en diálogo con los propios jugadores. La elección de Bad Bunny para el escenario más visto de la televisión estadounidense se dio en ese marco. El cantante es una de las figuras más influyentes de la música global y, al mismo tiempo, expresó fuertes críticas a las políticas migratorias impulsadas durante la administración Trump. Su presencia en el medio tiempo fue interpretada por sectores conservadores como un gesto político, aunque la NFL sostuvo que la decisión respondió a criterios de alcance global, audiencia y representación cultural. Desde la liga remarcaron que el Super Bowl es un evento de proyección internacional y que el show del entretiempo busca reflejar la diversidad de su público. La comunidad latina representa uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de la audiencia de la NFL, un factor que también influyó en la elección artística. Lejos de tratarse de un episodio aislado, el respaldo al show de Bad Bunny se suma a otras decisiones recientes de la liga que marcan una distancia respecto del discurso político de Trump. A diferencia de años anteriores, la NFL optó por no intervenir ni modificar el espectáculo ante las críticas, reforzando su línea institucional en torno a la inclusión y la diversidad cultural. La reacción instantánea de Donald Trump Tras el show de medio tiempo que Bad Bunny realizó en el Super Bowl LX, Trump arremetió contra el artista portorriqueño, que venía de cuestionarlo fuertemente en la última entrega de los Grammy, y afirmó que la presentación que ofreció fue una de las peores de la historia. "¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!. Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo", escribió en la red social Truth. El mandatario se había opuesto férreamente a la designación del artista centroamericano como protagonista del entretiempo del popular evento de fútbol americano. Incluso, calificó a su elección como una decisión horrible. Los dichos del jefe de la Casa Blanca son una respuesta ante el mensaje que el ganador del Grammy al álbum del año pareció enviarle durante el show, en el contexto de las políticas en contra de los inmigrantes que promueve el gobierno republicano. "Lo único más poderoso que el odio es el amor", dijo el cantante luego de una performance en la que exhibió banderas de los países de América Latina y en el que enumeró cada uno de los países que integran la región. En esa sintonía, el presidente estadounidense consideró que la actuación fue "una bofetada" para su país. "No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia", evaluó. Además, consideró que "no hay nada inspirador en este desastre de espectáculo de medio tiempo". No obstante, estimó que de todas formas "recibirá excelentes críticas de los medios de comunicación falsos, porque no tienen ni idea de lo que está sucediendo en el mundo real". "Por cierto, la NFL debería reemplazar de inmediato su ridícula nueva regla de inicio", sugirió. Entre la comunidad artística, Bad Bunny se convirtió en una de las voces más fuertes en rechazo a la ofensiva migratoria de la administración Trump, y el año pasado decidió no llevar su gira 'Debí Tirar Más Fotos World Tour' a EE. UU. para evitar conflictos. La semana pasada, en la entrega de los reconocidos premios, se había expresado en ese sentido, "No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos", dIjo y luego se pronunció en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas". "Fuera ICE", enfatizó. Newsletter Clarín
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