Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • La pizza, un clásico que atraviesa culturas, economías y generaciones

    Parana » Uno

    Fecha: 09/02/2026 09:31

    Hoy se celebra el Día Mundial de la Pizza, una opción gastronómica que en 2017 fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por su rol en la vida social y la transmisión de tradiciones culinarias de generación en generación. La pizza, un clásico que atraviesa culturas, economías y generaciones Hoy se celebra el Día Mundial de la Pizza, cuyo consumo global crece. En Paraná destacan su vigencia, versatilidad y arraigo. Lo que nació como una sencilla masa con queso y tomate en Nápoles hace más de un siglo se transformó en un fenómeno global: desde las grandes metrópolis de Estados Unidos hasta las pequeñas ciudades de Europa y América Latina, la pizza se ha arraigado en la rutina familiar, las salidas sociales e incluso en las celebraciones más importantes. Informes internacionales sobre su consumo per cápita muestran que Noruega lidera el ranking global, con alrededor de 11,4 kilos de pizza consumidos por persona al año, seguida por Estados Unidos y Canadá, cifras que superan incluso a Italia. En Argentina, el consumo también es significativo: estudios colocan al país en la posición 23 del ranking mundial de consumo per cápita, con un promedio de 4,2 kilos por habitante por año. Los paranaenses aman la pizza Paraná no queda al margen de esta tendencia. Versátil, rendidora y con un fuerte arraigo cultural, mantiene su lugar en las mesas familiares, en los encuentros entre amigos, las salidas, y en la historia misma de la ciudad. Así lo confirmó Osvaldo Cabrera, propietario de la pizzería más antigua de Paraná, un comercio emblemático que funciona desde 1968 y que ha alimentado a varias generaciones. Como toda la economía, el consumo está un poquito retraído, pero la pizza es un producto que siempre se consume, explicó. A lo largo de casi seis décadas, el negocio atravesó cambios de hábitos, crisis económicas y modas gastronómicas, pero logró sostenerse gracias a un producto que nunca pasa de moda. Según Cabrera, las preferencias de los clientes siguen inclinándose mayoritariamente por los sabores clásicos. Lo más consumido siempre es lo tradicional: la muzzarella, la muzzarella con morrón y aceitunas, la de jamón y la napolitana, detalló. Son sabores que se repiten a lo largo del tiempo y que funcionan como una elección segura para el público. Sin embargo, también hay lugar para las tendencias y las variaciones. Por momentos se ponen de moda algunas pizzas: en una época fue la de ananá, ahora la de rúcula. La gente se anima más a pedir variedades, señaló, aunque aclaró que no se trata sólo de modas pasajeras, sino de la identidad que cada pizzería construye con su producto. Cada lugar se identifica con una pizza. Vos decís vamos a tal pizzería y ya sabés qué pizza pedir, resumió, marcando una característica distintiva del circuito gastronómico local. En su caso, subrayó: A nosotros la gente nos identifica con la pizza y con la empanada, más allá de que también tenemos sándwiches, picadas y comidas al plato. Plato versátil Para Cabrera, una de las principales razones por las que la pizza mantiene su vigencia es su versatilidad. Es un alimento muy versátil, relativamente económico y que permite muchísimas combinaciones, destacó, y añadió: Hoy podés hacer una pizza con papa frita, con ananá, con rúcula, con carne, con lo que se te ocurra. Todo queda bien, depende del paladar de cada uno. En su local, la carta incluye alrededor de 24 variedades de pizza, un número que combina tradición e innovación sin perder identidad. En cuanto a los precios, explicó que varían según la modalidad. Tenemos distintos precios para mesa, para llevar y para take away, señaló, y comentó que para quienes eligen sentarse a comer en el lugar, una pizza arranca alrededor de 18.000 pesos, mientras que para llevar resulta apenas más económica. Esta diferenciación responde a los costos actuales del rubro y a las distintas formas de consumo que eligen los clientes, que van desde la salida gastronómica hasta la comida compartida en casa. Sabores innovadores Por su parte Pablo Gil, oriundo de Córdoba pero que desde hace años vive en Paraná, donde se destaca como pizzero con trayectoria internacional, observó que el consumo no sólo se sostiene, sino que crece. Hoy la pizza se elige mucho porque es práctica, rendidora y más económica. Cuando la gente se junta con amigos o en familia, muchas veces decide hacer pizza en casa o pedir para compartir, explicó, acotó que a eso se suma la enorme difusión de recetas en redes sociales, que impulsó a que cada vez más personas se animen a preparar su propia versión. Según afirmó, la pizza es uno de los platos más elegidos por los paranaenses y atraviesa todos los barrios y generaciones. Es familiar, se come en cualquier zona de la ciudad y siempre fue un plato destacado en todo el mundo, pero hoy volvió a ganar protagonismo por la situación económica, señaló. También remarcó que la pizza en Paraná también evolucionó en términos de variedad, y recordó que cuando tenía su pizzería llegó a ofrecer más de 100 variedades, incluyendo opciones dulces que en ese momento sorprendían al público local. Hacíamos pizzas dulces con crema pastelera, frutas, incluso algunas tipo cheesecake. Hace cinco años no era tan común, hoy se ven en muchos lados, destacó el pizzero, quien se destaca en competencias mundiales con sus pizzas y hoy realiza eventos de catering y pizza party. En referencia a ese cambio, aseguró que va de la mano con un crecimiento general de la gastronomía local. La gastronomía de Paraná creció muchísimo en los últimos dos años, y para mejor. La gente se anima más a probar cosas distintas, afirmó. Aun así, hay sabores que se imponen y se mantienen en el podio. En eventos multitudinarios, como uno reciente de 200 personas, Gil detecta preferencias claras: La de rúcula es una locura, es una de las más salidoras. Y la mexicana, que fue la que ganó en Portugal, también arrasa, contó, y precisó que esta última combina morrones de distintos colores, cerdo, bondiola, pollo y una salsa apenas picante, inspirada en los sabores del taco. Las clásicas tampoco pierden vigencia. La napolitana, la especial y la de rúcula siguen siendo de las más pedidas en la ciudad. Son sabores que la gente reconoce, que nunca fallan, resumió. Competencias mundiales La trayectoria de Pablo Gil incluye destacadas participaciones en campeonatos internacionales en países como Portugal e Italia, donde se consagró campeón mundial de la pizza clásica. Para él, competir no es sólo cocinar bien: es un conjunto de factores. No es únicamente la pizza. Cuenta la estética, el orden, la limpieza del espacio, la simpatía, cómo te relacionás con el jurado y con el público. Todo suma, explicó el experto, quien hace todo un atractivo show de malabares revoleando por el aire la masa antes de cocinarla. Sobre la pizza argentina, destacó una diferencia clave frente a otras escuelas: la textura y el carácter. Muchas pizzas europeas son más blanditas. Cuando llevás algo distinto, eso llama la atención. Aunque sean muy tradicionales y defensores de lo suyo, valoran la creatividad, sostuvo. Y concluyó: Hacer pizza es fácil, pero hacer una buena pizza, de calidad y pensada para quien la come, es otra cosa.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por