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  • Seis hijos, dos embarazos múltiples y una historia fuera de lo común: cómo está hoy la familia que sorprendió a la TV en 2002

    » Clarin

    Fecha: 09/02/2026 08:05

    Cuando Susana (58) y Diego Gamba (60) se casaron a fines de los años 80, jamás imaginaron que pocos años después se convertirían en una familia poco convencional. Primero llegaron los mellizos. Después, un hijo más. Y cuando decidieron buscar un cuarto -el que creían que sería el último-, el embarazo trajo una noticia inesperada: trillizos. Mis papás se conocieron después del colegio por un grupo de amigos en común y se casaron en 1988, cuando tenían 21 años, cuenta Agustina Gamba (24), una de las trillizas, a Clarín. Poco tiempo después, decidieron irse a vivir a Chicago. Mi mamá había nacido ahí y también tuvo que ver con cómo estaba el país en ese momento. En Estados Unidos nació el primer impacto: Catalina y Nicolás (34), mellizos, fueron el resultado del primer embarazo. Ya eso fue un shock, recuerda la joven. Con el tiempo, la familia volvió a la Argentina y en 1994 nació Felipe (31), el único hijo que llegó solo. La historia parecía completa, pero no. A comienzos de los 2000, cuando los chicos tenían 9 y 6 años, la pareja volvió a pensar en agrandar la familia. Lo pensaron bastante. Mi mamá era la que más quería, dice Agustina. Lo que no esperaban era que el embarazo viniera con tres. Cayeron trillizos. Nadie lo podía creer. Y encima fue en 2001, en diciembre, en plena crisis, relata. Agustina, Santiago y Camila nacieron ese año y obligaron a reorganizarlo todo, desde la casa hasta la rutina diaria. Tuvieron que agrandar la casa porque no entrábamos, agrega. Los Gamba: cómo fue crecer en una familia multitudinaria Actualmente la familia vive en Pilar, zona norte del Gran Buenos Aires, y desde la llegada de los trillizos la vida cotidiana tuvo que reacomodarse por completo. Susana, maestra jardinera, y Diego, que trabaja en una empresa en el área de sistemas, siempre se sostuvieron con su trabajo. Muchos piensan que heredamos algo o que había una estabilidad económica enorme, pero no. Mis papás siempre trabajaron, aclara Agustina. En los primeros años, la ayuda llegó sobre todo de la familia: Los fines de semana venían mis abuelos y otros familiares a ayudarlos, porque estaban agotados. La diferencia de edad entre los hermanos marcó etapas muy distintas dentro de la misma casa. Con los más grandes nos llevamos diez años. Cuando nosotros estábamos en primer o segundo grado, ellos ya estaban terminando el colegio, explica. Pero hubo un tiempo en el que los seis coincidían en el mismo colegio. Era levantarnos todos juntos, un caos mal, recuerda entre risas. Con el paso de los años, la dinámica se fue ordenando: los mayores empezaron la facultad, los más chicos siguieron en el colegio y la casa encontró su propio equilibrio. También los espacios se fueron adaptando a medida que crecían. Al principio los trillizos dormíamos los tres juntos. Felipe y Nicolás compartían cuarto y Catalina tenía el suyo. Cuando ya éramos más grandes, no podíamos seguir los tres juntos y nos reacomodaron hasta que mis hermanos se mudaron. La sorpresa también llegó a la televisión La historia de los Gamba tampoco pasó desapercibida en los medios. A principios del 2002, cuando los trillizos eran recién nacidos, la familia fue convocada por el programa Siempre Listos (El Trece), conducido en aquel entonces por Verónica Lozano y Horacio Cabak. El interés estaba puesto en que se trataba de trillizos concebidos de manera natural. Había otra mujer embarazada de trillizos, pero por un tratamiento, y querían comparar los casos. La exposición y repercusión fue grande y el asombro se repitió durante años. Cada vez que alguien le pregunta a mi mamá cuántos hijos tiene y cuenta la historia, la gente queda en shock, asegura la joven. Separados, pero unidos Cuando Agustina tenía siete u ocho años, Susana y Diego se separaron. La ruptura, sin embargo, no desarmó la dinámica familiar. Siempre se llevaron bien. Hoy viajamos todos juntos, explica. Actualmente, los tres hermanos mayores viven en Estados Unidos. Catalina y Felipe están en Colorado, donde trabajan como rescatistas de montaña, mientras que Nicolás vive en Nueva York. Los tres menores siguen en Argentina, donde cada uno cursa una carrera universitaria. En 2024, la familia logró reunirse completa en Puerto Rico, un lugar clave en su historia. Vivimos ahí cuando éramos chicos y mis hermanos grandes tienen muchos recuerdos. Fue muy especial. Hacía mucho que no nos juntábamos todos, recuerda. Hoy, Agustina tiene 24 años, estudia Nutrición y trabaja como community manager. Al mirar hacia atrás, no define su infancia como extraordinaria, sino como algo propio. Para mí siempre fue muy natural, asegura. También desarma uno de los mitos más instalados alrededor de los hermanos múltiples: la supuesta conexión especial entre trillizos. Entre nosotros nos conocemos mucho y nos damos cuenta cuando a alguno le pasa algo, pero eso de sentir que el otro está mal estando lejos, no, explica. Si tuviera que ponerle palabras a su infancia, no duda: Fue muy divertida. Nos unió mucho. Y agrega: Te das cuenta de que hay cosas que son más fáciles cuando tenés hermanos. Yo no puedo creer la gente que es hija única. Me parece aburridísimo. Sobre la firma Newsletter Clarín

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