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  • El arte de coleccionar libros antiguos

    » Clarin

    Fecha: 09/02/2026 06:40

    Era una tarde de verano en la librería. El propietario del local, después de cerrar al público, juntó a los tres habitués que quedaban y les pidió que por favor lo acompañaran hasta la sala contigua. Un pequeño recinto pegado a la entrada que hace las veces de despacho u oficina personal. Y desde cuyo escritorio hace sus traducciones o realiza sus pesquisas de ejemplares raros por Internet. Una vez allí, el librero comenzó a sacar de a uno los libros que traía en una caja. Apollinaire: La Roma de los Borgia; Poe: Cuentos extraordinarios; Samuel Becket: Esperando a Godot. Cuando iba ya por el quinto libro pronunció la frase: Hoy terminé de reunir el catálogo completo de Ediciones Del Mediodía. Diez años de investigación. F., otro de los coleccionistas que se encontraba allí, hizo notar un error. A ese catálogo le falta todavía un libro. Fue en ese momento cuando el propietario del local miró a quien esto escribe y dijo: ¿Para qué estoy haciendo esta reunión si no? Era un acto de interesada generosidad. El único ejemplar que falta está en manos de F. La colección casi completa le estaba poniendo un nuevo precio al libro faltante. Suelto, muy poco o mucho menos valía. El arte de coleccionar libros antiguos es una pasión en baja. Implica entrar en gastos suntuosos: ya son muy pocas las cosas que se consiguen a bajo precio. Cuando no es así, se pueden encontrar verdaderos tesoros tirados en la calle. Siempre reaparece la historia de aquel famoso coleccionista a quien, cuando murió, le pusieron en venta la casa. Para hacer más rápido el trámite, la inmobiliaria mandó a tirar todos sus libros a un container. La leyenda cuenta que, aquella vez, la inmobiliaria vendió una casa. Y arrojó a un container, dos. Ediciones del Mediodía fue una editorial argentina, activa entre fines de los 60 y principios de los 70, reconocida por publicar antologías de autores como Baudelaire o René Char. La nueva colección es tan completa, que también incluye los falsos mediodías. Libros que se editaron con el nombre de la editorial pero que no formaron parte del catálogo original. Las falsificaciones son un anexo opcional, un bonus track para el coleccionista que adquiera el lote. Bajo la dirección de Juan Carlos Cícero, sus publicaciones destacadas formaron parte de los últimos años de la edad de oro del libro argentino, que fue de los años 30 hasta la mitad de los 70. El nombre de la editorial tiene un eco nietzcheano. Para Nietzsche, el mediodía era un sinónimo de verdad: el punto culminante donde el sol está en su cenit, representando el cese de las sombras y el momento máximo de encuentro con el saber. Anochecía. Este cronista ocasional partió de la librería con otros libros. Entre ellos, un ejemplar de El Congreso, el cuento más largo de Jorge Luis Borges. Publicado por Cuadernos del Archibrazo, 1971. Y en donde el narrador alude a detalles de un romance suyo con Norah Lange. Y un ejemplar de Aguafuertes españolas, 1936. En una página interior, como una broma del tiempo, venía con una firma de Roberto Arlt. Sobre la firma Newsletter Clarín

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