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  • Fanny, de arquitecta a reinventarse en la vitrofusión: "Lo que define mi arte es el cambio"

    Parana » ViaParana

    Fecha: 08/02/2026 20:35

    Fanny, de arquitecta a reinventarse en la vitrofusión: "Lo que define mi arte es el cambio" Fanny Finchelman habló con Vía País de su carrera artística y cómo pasó de ser arquitecta a dejar todo por una nueva profesión, la técnica de trabajar con vidrio. Fanny Finchelman estudió arquitectura, migró a Isreal con el deseo de aprender y formar una familia. Años más tarde con su vida hecha, regresó a Argentina y descubrió una nueva pasión en el arte. Esta historia está cargada de voluntad, dedicación, aprender constante y una reinvención como una forma de expresión y revelar la identidad. Aprendió el oficio de chico, pasó por diferentes trabajos hasta que creó su propia fábrica En 1978, Fanny, ya recibida de arquitecta, dejó el país para estudiar en Israel un Máster en urbanismo y Planificación Regional. Su profesión, el trabajo y el amor, hicieron de esa ciudad su lugar. Años después regresó y en esa búsqueda conoció la vitrofusión, una técnica artística que la cautivó y selló su nuevo camino profesional. Hoy, Fanny está separada y es madre de una hija adulta, construyó su carrera en la técnica del vidrio y recorrió muestras internacionales y nacionales con sus obras. La historia de Fanny Finchelman: su renacer en el arte Finchelman aborda cada obra desde una mirada proyectual: piensa cada pieza como un espacio posible, con un diseño inicial y un objetivo concreto. En el cruce entre método e intuición, es donde su arte encuentra su identidad. Su evolución artística la llevó a desarrollar un lenguaje propio, construido desde la experimentación. Su obra no responde a una estética fija, sino a un camino de transformación constante, donde cada pieza es un ensayo sobre el color, la forma y la luz. Combina técnicas provenientes de Sudamérica con metodologías consolidadas en Europa y Estados Unidos, dando como resultado obras profundamente innovadoras dentro del campo del vidrio artístico. En diálogo con Vía País, la artista contó cómo fue su proceso creativo, su conexión con la técnica de vidrio y sus expectativas al futuro. Quién es Leo Prestia: el exfutbolista que cambió su vida y triunfó como actor y director de teatro -¿Cuál fue tu primer contacto con el arte? -Mi primer contacto con el arte fue desde muy chiquita. Mis padres eran amantes de la música y la pintura, y solían llevarme a exposiciones y conciertos. Tanto así, que lo que mi familia recordaba riéndose de mí de esa época, (yo tendría 5 o 6 años tal vez) fue que le dije a mi mamá que no hacía falta que me lleve a más exposiciones, porque ya había estado en una y suficiente. Obviamente, esa una no me había entusiasmado mucho. Sin embargo, en mi familia todos teníamos algo de artistas: mi mamá fue una gran escritora, actriz y docente del teatro, especialmente teatro para niños, habiendo recibido importantes premios. Mi hermana pinta hermoso, y yo iba y venía entre la cerámica, y otras artes. En mi niñez probamos cuanto arte podían probar los niños: teatro obviamente, recitado, dibujo, danzas clásicas y de las otras, e instrumentos musicales. Ya de mayorcita, mi principal contacto con el arte fue mi profesión de arquitecta, la que elegí justamente por ser una profesión que me permitiría conjugar ciencia y arte. -¿En qué momento decidiste dejar la arquitectura y dedicarte al vidrio? -Dejar la arquitectura no fue cuestión de decisión. Fue algo que ocurrió y en principio "temporalmente". Pero, como dice un dicho israelí, "No hay nada más definitivo que lo transitorio". Habíamos venido a Argentina por el trabajo de mi marido, y como yo no tenía grandes obligaciones, me dediqué a estudiar y hacer todo lo que anteriormente, por falta de tiempo, no había podido hacer. Es así cuando en el año 2001 mi amiga Liliana me mostró por primera vez algunas de las piezas en vidrio que realizaba en el taller de vitrofusión, a cargo del artista Miguel Diez, y entonces descubrí lo hermoso que es trabajar y crear con ese material por las miles de posibilidades que ofrece. Empecé a ir al taller de Miguel y disfruté cada instante, durante los 5 años que duró. -¿Cómo describirías tu estilo de arte y qué significa para vos? -Diría que lo que define mi arte es el cambio. Soy una persona curiosa y dinámica, siempre impulsada por el deseo de explorar lo nuevo; la repetición, en cambio, me resulta limitante. De manera constante investigo, creo y experimento con nuevas técnicas, materializando piezas que muchas veces se revelan en mis sueños y llevando el material más allá de sus propios límites para descubrir efectos inesperados. Mi arte, por lo tanto, es un proceso en permanente transformación: innovador, vivo y en movimiento. Si tuviera que darle un nombre a mi estilo, lo llamaría transformativo. Por otro lado, mi arte no es más que la expresión de mi esencia. Es mi manera de decir quién soy, de habitar el mundo y de dialogar con él. A través de mi obra, busco aportar mi pequeño granito de arena para embellecer el entorno, con la esperanza de generar una experiencia emocional positiva en quienes la contemplan. -¿Qué expectativas tenés como artista? -En mi carrera como arquitecta y urbanista ya experimenté toda la adrenalina de "llegar", de querer ser reconocida, exitosa. Ahora todo lo que quiero es algo para mí, para mi bienestar y satisfacción. No depende de lo que logre o quién me reconozca, sino de cuánta satisfacción y tranquilidad personal me procure mi arte. No sueño con hacerme famosa, porque estoy convencida de que en esta etapa de mi vida lo importante es hacer algo que me dé profunda satisfacción, que también mantenga vivas mis expectativas y me proporcione felicidad por lo que aún me falta por lograr y por descubrir. Sobre todo, que me dé paz, tranquilidad y alegría. -¿Y qué le recomendarías a alguien que quiere dedicarse a esto? Teniendo en cuenta todo tu recorrido personal y artístico -Yo recomendaría a quienes quieran dedicarse al arte, que lo hagan sin miedos y sin dudas, pero sabiendo que el trabajo es arduo y el camino duro, ni más ni menos que en cualquier otra profesión. Creo que si uno lo hace más para sí mismo que para lograr reconocimiento público, la satisfacción será infinita, positiva y sobre todo, super gratificante. Por otro lado, si uno busca solamente reconocimiento o lucro, lo esperan tiempos difíciles y muchos desencantos. La fórmula que a mí me funciona y que me gratifica, es trabajar duro y esperar poco.

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