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  • Del conurbano a casi morir en Ucrania: la increíble historia de uno de los argentinos que combate en la guerra con Rusia

    » TN

    Fecha: 08/02/2026 15:08

    Julián Nieto tiene 30 años, es de Merlo y hasta hace poco su vida transcurría lejos del frente de batalla: trabajaba en una fábrica de muebles y en el acondicionamiento de sucursales para grandes empresas multinacionales. Hoy, su nombre se sumó a la lista de argentinos que viajaron como voluntarios a Ucrania para combatir en la guerra contra Rusia, la historia que cuenta Morir en guerra ajena, el documental de TN. A los pocos días de haber llegado, un ataque con drones cambió su historia para siempre: perdió un ojo, estuvo a punto de perder una pierna y sobrevivió de milagro. Nieto tenía experiencia militar previa. Había sido soldado del Ejército Argentino y, según él mismo relata, su decisión de ir a una guerra no fue algo largamente planeado. ¿Si había pensado antes alguna vez en ir a una guerra? No, es la primera vez que me lo planteé en serio y pelear por otro país que no es el tuyo, explicó a TN. Leé también: Morir en guerra ajena: la historia de los argentinos que combaten en Ucrania En ese punto, su motivación aparece atravesada por una idea que repite a lo largo de su testimonio: Yo soy un defensor de la libertad y cada uno defiende la libertad desde donde puede, pero a veces no de donde quiere. Yo tengo la oportunidad de hacerlo ahora desde donde quiero y desde donde puedo. Antes de viajar, su vida estaba anclada en el conurbano bonaerense. No tengo hijos, no tengo mujer, tengo a mi mamá y mis cuatro hermanos, contó. Sobre el impacto de su decisión en su familia, fue directo: Yo sé que mi mamá siente dolor, tristeza, porque creo que ella sabe que yo no voy mentalizado en volver. El ataque que casi lo mata ocurrió apenas días después de su arribo al frente. Nieto lo reconstruye con precisión. De pronto estábamos hablando, esperando, formando. Uno de los comandantes recibe una alerta por radio. No entiendo su idioma, pero lo único que dijo fue drone, dron, recordó. Como líder de grupo, dudó en ponerse a salvo primero. Quedaba mal que yo saliera corriendo primero. Saqué a todos los muchachos del árbol, a uno lo manoteé, lo revolé, le dije que corra. No sé quién era. Cuando todos comenzaron a huir, él también lo hizo, pero no llegó lejos. No llegué a ser más de 10 metros corriendo. Cuando vi que el impacto era inminente, me tiré al suelo. Caí con todos los protocolos, con la boca abierta para no reventarme los tímpanos. La explosión fue inmediata. Siento la explosión y no siento nada en el cuerpo, relató. Segundos después, al incorporarse, se dio cuenta de la gravedad de las heridas: Cuando abro los ojos no veía de uno y empiezo a gotear sangre en las manos. Ahí sí empecé a sentir el dolor. Leé también: El dramático relato de un argentino que combate para Ucrania y sobrevivió a un poderoso ataque ruso con drones El fuego y la metralla hicieron el resto. Creí que me estaba prendiendo fuego porque sentí un ardor en todo el cuerpo, sobre todo en la pierna. Me doy vuelta y tenía la pierna que me estaba saliendo muchísima sangre. Intentó ponerse de pie, pero cayó nuevamente. En ese momento que caigo, una explosión más. Logró arrastrarse hasta que apareció uno de sus hermanos, que también combate allí. Me arrastro boca arriba y me encuentra mi hermano, contó. La asistencia de sus hermanos y compañeros fue clave para salvarle la vida. El ataque dejó un saldo devastador. Básicamente el ataque hubo muchísimos muertos, lamentablemente, además de los heridos, dijo. También tuvo un impacto psicológico en el resto de la tropa. La otra consecuencia fue que muchos soldados se dieron cuenta que no estaban preparados para este tipo de guerra. Muchos pidieron irse. En su caso, el golpe no quebró su decisión. A mí en lo personal no me afectó y el hecho de haber perdido un ojo tampoco. Yo todavía estoy con la moral muy alta y espero la hora de recuperarme, aseguró. Leé también: En la Rusia de Putin, hacer chistes sobre la guerra en Ucrania o sobre religión te puede llevar a la cárcel La historia de Nieto se conoce en un contexto marcado por nuevas muertes de argentinos en el frente ucraniano. En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Cristian Airala, un misionero de 27 años que combatía como voluntario en una unidad de asalto del ejército de Ucrania y murió durante un ataque ruso con drones y misiles en la región de Járkiv. En el mismo episodio también murieron dos combatientes colombianos. Airala, conocido por la chapa de guerra Machete, tenía formación previa en el Ejército Argentino y se desempeñaba como instructor de tiro. Su muerte se suma a una lista creciente de argentinos que perdieron la vida desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, hace más de tres años y medio, ya que los voluntarios extranjeros suelen ser destinados a unidades de asalto, las más expuestas del frente. No existen cifras oficiales, pero distintos episodios confirmados en los últimos meses dan cuenta de la magnitud del fenómeno.

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