Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • El fenómeno K4OS: las claves de la banda femenina argentina que enloquece a niños y adolescentes y dio su primer show multitudinario

    » Clarin

    Fecha: 08/02/2026 13:48

    El fenómeno K4OS dejó de ser exclusivamente digital el sábado 7 de febrero, cuando la girlband argentina dio su primer show en el Teatro Gran Rex y confirmó que su impacto trasciende las pantallas. El grupo conformado por Mariana Taurozzi (Tau), Inés Civit (Ine), Mercedes Bitzer (Mechi) y Lynette Ladelfa (Lily) inauguró así una serie de diez funciones agotadas en Buenos Aires, un hito que consolida a la banda como uno de los nombres más fuertes del nuevo pop adolescente local. Nacidas como un proyecto de redes sociales K4OS construyó en poco tiempo una comunidad fiel que encontró en sus canciones, coreografías y videos un espacio propio. En 2023, Mariana Taurozzi, la líder del grupo -que en ese entonces ya era una reconocida influencer-, tuvo la idea y organizó un casting para crear la primera banda de estilo K-Pop en el país, aunque atravesada por un marcado sello argentino. Y el resto es historia. Lo que comenzó como contenido pensado para TikTok y YouTube se traduce hoy en un fenómeno en vivo que moviliza multitudes. Y Clarín fue testigo de esa transformación en una noche que convirtió al Gran Rex en una auténtica ola violeta. Ese color, elegido como emblema del grupo, dominó la postal desde mucho antes de que sonara la primera canción. La vereda del teatro se transformó en una marea monocromática donde cada detalle había sido pensado con dedicación. Niños, niñas y adolescentes diseñaron sus outfits como si se tratara de una alfombra roja. Brillos, vinchas, maquillaje, carteles con los nombres de sus favoritas y hasta réplicas exactas de vestuarios vistos en videoclips. No se trató sólo de asistir a un recital: fue formar parte de una identidad colectiva. Desde la entrada resultó inevitable pensar en otro fenómeno que marcó a una generación: Bandana. La comparación surgió sola, no tanto por el sonido, sino por la energía. Y la coincidencia visual completó la escena. En lo alto del ingreso al teatro, dos carteles parecían dialogar entre sí: a la derecha, la promoción del show por los 25 años de Bandana; a la izquierda, el nombre de K4OS. Como si la antorcha generacional quedara suspendida en ese cruce simbólico de marquesinas. La emoción se percibió en los gestos. Para muchos chicos, ese sábado significó la primera vez en un teatro de la calle Corrientes. El asombro ante la inmensidad de la sala, las fotos al techo, los abrazos nerviosos antes de tomar asiento. En minutos iban a ver en vivo a las cuatro chicas que musicalizan sus días, que aparecen en sus pantallas a diario y que, en poco tiempo, se convirtieron en sus referentes. A las 20.45 exactas comenzó a sonar CAOS, la canción con la que la banda debutó oficialmente. Y, como si el título funcionara como una orden, la locura se desató. Todo el teatro se puso de pie y así se mantuvo durante la hora y media de show. No hubo descanso: se cantó, se saltó y se bailó con una intensidad que transformó la sala en una pista multitudinaria. De las redes a un teatro emblemático de la calle Corrientes K4OS no nació en un casting televisivo tradicional. Por ello, Tau, Ine, Mechi y Lily comenzaron a construir comunidad incluso antes de consolidar un repertorio estable. Con contenido constante, desafíos coreográficos replicables y un vínculo directo con sus seguidores -los autodenominados K4oticos- lograron algo poco frecuente: que el público creciera junto con ellas. Agotar diez funciones en uno de los teatros más importantes del país no es un dato menor. Pero más allá de las cifras, lo que impactó fue el fenómeno emocional. K4OS no sólo vende entradas: genera pertenencia. Y esa pertenencia quedó expuesta desde el primer acorde hasta el último saludo. El show se desarrolló con una exactitud cronometrada de envidiar, sin pausa, con un ritmo que no dio espacio a la distracción ni al aburrimiento. Hubo bloques de baile en los que, como si se tratara de una consigna tácita, cada espectador desde su asiento replicó los trends de TikTok impuestos por la banda. Los brazos se movieron al unísono y las coreografías circularon por la platea como si el teatro entero formara parte de un mismo video viral. Pero también hubo lugar para la emoción. Baladas cantadas con el corazón y la voz cargada de historia recordaron que detrás del fenómeno digital hay cuatro chicas que hicieron nacer su proyecto en redes sociales y hoy cumplen un sueño de presentarse en uno de los escenarios más emblemáticos del país. Y con esto dan un mensaje claro: no hay que sentarse a esperar que la oportunidad aparezca, hay que moverse para hacer que las cosas sucedan. El despliegue técnico acompañó la ambición artística de Tau, Mechi, Ine y Lily. Escenografía imponente, pantallas dinámicas, cambios constantes de vestuario y un storytelling que hilvanó cada tramo del recital con lógica teatral. No se trató de una sucesión de canciones, sino de una experiencia diseñada para sostener la atención durante una hora y media sin respiro. Prometemos estar 4EVER El momento más emotivo de la noche llegó con 4EVER, una de las canciones más significativas del repertorio. El tema habla sobre la amistad entre las integrantes y el camino recorrido juntas. Allí, el Gran Rex completo levantó carteles con la leyenda Prometemos estar 4EVER ("Prometemos estar para siempre", en español). Para muchos de los presentes, K4OS no es una banda más. Es un acompañamiento. Un espacio musical pensado para niños y adolescentes con letras que, según expresan sus fans, los representan y los ayudan a encontrar su camino en una etapa atravesada por cambios. Valentina, de 11 años, lo explicó con claridad. Cada canción nos representa y nos muestra un nuevo lado de ellas. Las queremos un montón y conectan mucho con nosotras. Las escuchamos con mis amigas del colegio. Nos encanta K4OS, le dijo a Clarín. Video Por su parte, Ian, de 12 años, puso el foco en el vacío que siente que la banda vino a cubrir. Faltaba una banda como ellas en la Argentina. Taparon ese hueco que le faltaba a mucha gente con sus canciones. Las amo un montón y marcaron una parte muy especial de mi vida, afirmó. Chiara, de 15 años, aportó una mirada más amplia sobre la industria actual. Siento que K4OS llegó para revivir algo que la industria no estaba teniendo, que es apelar a los adolescentes. Porque ahora la música está muy sexualizada. Pero ellas llegan a hablarle a chicas como nosotras, reflexionó. Sus palabras ayudan a comprender el trasfondo del fenómeno. En un contexto en el que gran parte del mainstream apunta a públicos más adultos, K4OS ofrece identificación desde otro lugar: amistad, autoestima, compañerismo y diversión. La noche del Gran Rex dejó en claro que el pop adolescente argentino tiene nuevas referentes. La escena recordó que el fanatismo juvenil siempre encuentra la forma de reinventarse y que, cuando logra conectar de manera auténtica, trasciende la pantalla y se convierte en experiencia compartida. Cuando las luces se encendieron y el teatro comenzó a vaciarse, la marea violeta no se disipó de inmediato. En la vereda todavía resonaron estribillos y promesas de volver. Padres sorprendidos por la magnitud del fenómeno, chicos que repasaban cada momento y celulares que intentaban capturar lo que, en realidad, sólo podía sentirse en vivo. El sábado 7 de febrero no fue simplemente el primer Gran Rex de K4OS. Fue la confirmación de que una generación encontró su banda. Y de que, en ese cruce simbólico entre la marquesina histórica de Bandana y el nombre luminoso de K4OS, comenzó a escribirse un nuevo capítulo en la historia del pop argentino. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por