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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 08/02/2026 12:14
La controversia por el motor de 6 cilindros de Mercedes desafía la estabilidad técnica de la Fórmula 1 a las puertas de la temporada, con la posibilidad de que la disputa escale hasta los tribunales si surgen cambios en la normativa. La FIA validó la solución técnica que fue desarrollada en Brixworth, que permite a Mercedes alcanzar una relación de compresión de 18:1 en condiciones de motor caliente, manteniéndose en 16:1 en controles a temperatura ambiente, una maniobra que abre un dilema competitivo y jurídico sin precedentes. El análisis reciente de la revista alemana Auto Motor und Sport, aporta una de las claves técnicas más buscadas: cada cilindro del propulsor Mercedes alberga una segunda microcámara de combustión, invisible a temperaturas bajas y activable bajo las presiones extremas de carrera. Esta innovación utiliza el frío para respetar la relación exigida por el reglamento en inspecciones técnicas, pero la excluye cuando el motor opera al máximo, permitiendo el salto de compresión. Este mecanismo, avalado por la máxima autoridad del deporte, inquieta a los equipos rivales, que planean reclamar formalmente en el Gran Premio de Australia. Según el informe publicado por el sitio especializado Motorsport, los cálculos estiman una ventaja para Mercedes de aproximadamente 10 caballos de potencia, reflejado en un par de décimas por vuelta. El impacto sería aún mayor gracias a un nuevo combustible sostenible diseñado específicamente para estas condiciones, cuya capacidad calorífica podría amplificar la ventaja e incluso aportar mejoras de peso. Mientras Honda, Ferrari, Audi y el propio Red Bull Powertrains-Ford observan con recelo, y según el reporte del medio alemán, intentaron reproducir la solución de Mercedes, el desarrollo no es inmediato. La industria valora el uso de impresión 3D para acelerar la creación de nuevas piezas motoras y anticipa que el proceso de realineación podría prolongarse hasta 2027, aunque algunos apuestan por una respuesta antes de finalizar el año. En relación a las consecuencias reglamentarias, los fabricantes consideran el recurso a la Additional Development and Upgrade Opportunities (ADUO), un anexo destinado a fomentar el desarrollo motor sin rebasar límites presupuestarios. La normativa permite implementar esta medida si, durante el sexto Gran Premio de la temporada (1 al 3 de marzo en Miami) se constata una diferencia de potencia del 2 % entre la unidad Mercedes y el resto de los impulsores de la categoría. SIMULADOR Juega y simula el camino de las selecciones hasta la final del Mundial La legalidad de la solución está blindada: la FIA comunicó que no podrá contradecir su veredicto anterior, de modo que cualquier rectificación deberá ser consensuada por unanimidad en instancias como el Power Unit Advisory Committee (PUAC), el comité que controla las unidades de potencia, lo que reduce la probabilidad de cambios inmediatos. El estado de ánimo en el paddock está revolucionado. Stefano Domenicali, presidente y director ejecutivo de la Fórmula 1, enfrenta ahora el reto diplomático de evitar una abierta guerra de motores en un contexto que estrena la era de autos más ligeros. Si bien la superioridad de Mercedes se interpreta como una consecuencia directa de la creatividad técnica, el debate está lejos de resolverse. Entre las vías de compromiso, una propuesta podría ser rebajar el poder calorífico del combustible homologado por Mercedes. En esta temporada, la FIA no controla el caudal de combustible sino el flujo energético: a cada e-fuel se le asigna un valor calorífico en función de muestras registradas, sugiriendo que las oscilaciones de rendimiento se mantendrán a lo largo de la temporada. La turbulencia que se generó con el cambio de regulaciones amenaza con perjudicar a escuderías como Alpine, McLaren, Williams y su proveedor de motores, Mercedes. Según el medio especializado Autosprint, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) se dispone a adoptar una interpretación más estricta sobre el control de los motores, tras aceptar la postura de Ferrari ante las controversias surgidas por las estrategias técnicas de los alemanes. La decisión pone en riesgo la competitividad de Mercedes y sus equipos asociados, ya que el equipo alemán había conseguido explotar al máximo los límites del reglamento anterior, alcanzando una fiabilidad notable. Durante los tests privados en Barcelona, Mercedes registró 500 vueltas sin inconvenientes mecánicos, y la suma combinada con Alpine y McLaren también clientes de la casa alemana llegó a 1.128 vueltas. En la construcción final de esta disputa reglamentaria, la correlación de fuerzas ha virado. Red Bull Powertrains-Ford, que en un primer momento evitó suscribir la protesta, ahora respalda la moción promovida por Ferrari, junto con Honda y Audi. De acuerdo con Autosprint, la mayoría necesaria para modificar el reglamento técnico puede conseguirse con el apoyo de cuatro de los cinco fabricantes de motores, sin requerir unanimidad. De confirmarse la votación, la única oposición vendría de Mercedes, explicaron en el medio italiano, lo que dejaría en situación vulnerable a McLaren, Alpine y Williams, equipos que dependen de la tecnología del consorcio germano y que pueden ver afectadas sus aspiraciones deportivas bajo las nuevas condiciones. La situación reviste una urgencia notable: la primera sesión de pretemporada tendrá lugar en Bahréin entre el 11 y el 13 de febrero, y el estreno oficial de la temporada está marcado entre el 5 y el 8 de marzo en Australia. Con Mercedes como el constructor que más rodaje acumuló en la pretemporada y con la incertidumbre para sus socios, el desenlace de la votación y la posible revisión técnica marcan un momento definitorio para la temporada 2026. Las implicancias de este viraje normativo pueden sentirse en cada vuelta, como ilustró The Race: las posibles ganancias asociadas a las ventajas técnicas alcanzarían los 10 kW (13 caballos de fuerza), equivalentes a hasta 0,4 segundos por vuelta dependiendo del circuito. El desafío de la FIA y los fabricantes reside en cerrar la puerta a interpretaciones flexibles que puedan repetir episodios de desigualdad tecnológica en las pistas de todo el mundo.
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