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  • Urquiza, el entrerriano que cambió el destino de un país

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 07/02/2026 20:36

    Urquiza, el entrerriano que cambió el destino de un país Justo José de Urquiza nació el 18 de octubre de 1801 en el Talar del Arroyo Largo, en cercanías de Concepción del Uruguay, en el seno de una familia acomodada del entonces Virreinato del Río de la Plata. Fue hijo del comandante y estanciero vasco José Narciso de Urquiza y Álzaga y de María Cándida García González, descendiente de portugueses. El joven Justo se crio en un entorno rural hasta que su padre lo envió a estudiar al Colegio de San Carlos en Buenos Aires. Retornó a su provincia natal para dedicarse a actividades de agricultura y ganadería que consolidaron su fortuna. La carrera militar de Justo José de Urquiza comenzó en el año 1821, como subteniente en la Compañía de Cívicos de Concepción del Uruguay. Cinco años después, emprendió su labor política, incorporándose como diputado en la Legislatura de Entre Ríos, dentro del seno del partido federal, oponiéndose a la Constitución sancionada por Rivadavia en medio de conflictos internos y la guerra con el Brasil. En 1837 asciendió al grado de coronel mayor de línea de las fuerzas de Entre Ríos, siendo lugarteniente del Gobernador Pascual Echagüe en la batalla de Pago Largo el 31 de marzo de 1839 contra las fuerzas correntinas. Y el 29 de diciembre del mismo año en la batalla de Cagancha contra los unitarios argentinos y colorados orientales. Esta contienda ocurrió en el departamento de San José, Uruguay, resultando victorioso el ejército colorado de Fructuoso Rivera. Don Justo tuvo una participación destacada pero secundaria, que no pudieron impedir el fracaso de las fuerzas entrerrianas. Los federales al mando de Echague tuvieron su revancha el 16 de julio de 1840 cuando vencieron en la batalla de Sauce Grande, cerca de la ciudad de Diamante. Fue una victoria estratégica de las fuerzas federales sobre el ejército unitario de Juan Lavalle. El choque bélico se produjo cuando los hombres de Echagüe interceptaron a los de Lavalle. A pesar de una feroz resistencia, el desgaste y la presión federal, obligaron a Lavalle a retirarse de la contienda. En 1842, Urquiza fue investido Gobernador y Capitán General de Entre Ríos. Asumió en un momento crítico donde la provincia estaba invadida, marcando el inicio de su largo dominio en Entre Ríos bajo la alianza, por entonces, con el gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas. Dicha invasión estuvo materializada por el general José María Paz quien tomó el control de Paraná, mientras que el presidente uruguayo Fructuoso Rivera ocupó Concepción del Uruguay. Urquiza logró trasladarse a Buenos Aires procurando apoyo militar De Buenos Aires. La victoria en la Batalla de Arroyo Grande el 6 de diciembre de 1842, produjo nuevamente del control de la provincia de Entre Ríos de manera permanente y por un breve tiempo de la provincia de Corrientes. Los años transcurrieron y los viejos aliados se enemistaron. Los roces, los perjuicios a la economía provincial por parte de Buenos Aires, hicieron mella, sumado a la intransigencia de Rosas de sancionar una ley madre. Antes de Caseros en 1851, lideró la invasión al Uruguay para expulsar a Manuel Oribe, aliado de Rosas, asegurando la libre navegación de los ríos. El cansancio finalmente llegó y explotó el 1 de mayo de 1851 con el Pronunciamiento de Urquiza. Este lanzó el documento que aceptaba la renuncia de Juan Manuel de Rosas a la conducción de las relaciones exteriores de la Confederación, marcando el inicio de su campaña militar para organizar constitucionalmente el país. El 3 de febrero de 1852, el Ejército Grande de Urquiza, conformado por fuerzas provenientes de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, unitarios exiliados, Brasil y Uruguay se enfrentaron contra la Confederación Argentina al mando de Rosas en los campos de Diego Casero (actuales predios del Colegio Militar de la Nación y la Base Aérea del Palomar) La Batalla de Caseros fue el enfrentamiento decisivo donde Urquiza, derrotó a las fuerzas de Juan Manuel de Rosas, marcando el fin de 17 años de hegemonía rosista. La batalla fue rápida, el combate principal duró aproximadamente 10 minutos. Fue contundente el resultado militar y político, ya que la contienda selló un cambio profundo en la estructura política del siglo XIX, eliminando la figura dominante de Rosas y transformando la administración de la Confederación Argentina. El 31 de mayo de 1852 se llevó a cabo el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos entre los gobernadores de la Confederación y en su artículo 18 designaron a Urquiza como Director Provisorio de la Confederación Argentina. Urquiza y Salvador María del Carril fueron elegidos como Presidente y Vice Presidente de la Confederación Argentina, el 20 de febrero de 1854 por un decreto del Soberano Congreso General Constituyente de la Confederación Argentina. Paraná fue declarada capital de la Confederación Argentina, tras la federalización de Entre Ríos. Urquiza se hizo cargo del país (sin Buenos Aires) el 5 de marzo. El 23 de octubre de 1859 se produjo la Batalla de Cepeda, cuando al mando de las fuerzas de la Confederación Argentina, venció a las tropas del Estado de Buenos Aires, forzando la firma del Pacto de San José de Flores y buscando la incorporación de Buenos Aires a la nación. En la Batalla de Pavón, ocurrida el 17 de septiembre de 1861, Urquiza con una posición ventajosa de sus fuerzas sobre las de Mitre, decidió retirarse del combate. Esta acción estratégica es interpretada como un gesto político para evitar mayores derramamientos de sangre y facilitar la unión nacional, aunque cedió la hegemonía a Buenos Aires. Pero debemos resaltar que este gesto fue interpretado también, como una traición que llevaría 9 años después a su asesinato y dos de sus hijos en Concordia. Urquiza mantuvo la autonomía de gobierno en Entre Ríos ante el poder porteño. En 1868, se presentó nuevamente como candidato a la Presidencia de la Nación, siendo derrotado por Domingo Faustino Sarmiento. El 11 de abril de 1870, fue asesinado por un grupo armado liderados intelectualmente por López Jordán que irrumpió en su residencia, el Palacio San José. La batalla de Caseros (el martes se cumplieron 174 años) no fue una más en la historia de nuestro país, sino que marcó el camino de la organización nacional, el punto de partida para la promulgación de la postergada Constitución Nacional en 1853. Este entrerriano de cepa con sus virtudes y defectos, ha sido poco valorado, pese a su brillantez como militar y estadista, que debería estar en el panteón de los grandes próceres nacionales. Es un deber cívico enaltecerlo, porque con su actuación cambió el destino de un país. Para nosotros los entrerrianos, Urquiza es una figura fundamental de la historia argentina, siendo un excepcional líder federal, el gobernador notable de nuestra provincia y el primer presidente constitucional de la Confederación Argentina. Por más que se haya divulgado erróneamente, que Rivadavia fue el primer mandatario del país y se hable de su sillón. Y coso, como diría Federico Peralta Ramos. Urquiza fue el primero, la constitución es su legado fundamental, y está en nosotros, los ciudadanos respetarla y hacerla cumplir a sus representantes a quienes delegamos el gobierno.

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