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  • Netanyahu enfrenta una carrera contra el tiempo y la ley para revalidar su poder en Israel

    » La Nacion

    Fecha: 07/02/2026 20:00

    Netanyahu enfrenta una carrera contra el tiempo y la ley para revalidar su poder en Israel Los comicios están convocados para el 27 de octubre, pero el gobierno debe superar aún varios obstáculos para evitar un adelantamiento; las chances del premier israelí de renovar su mandato - 7 minutos de lectura' Este 2026 es otro año crucial para Benjamin Netanyahu, el hombre que batió varios récords en Israel, pero que tiene en las elecciones parlamentarias de este año un amenaza real al poder que acumuló en tres décadas. En 1996, a los 46 años, se convirtió en el primer ministro más joven en la historia del país, y desde julio de 2019 es el que ha permanecido más tiempo en el cargo. Pero también suma récords negativos. Desde mayo de 2020 es el primer jefe de gobierno israelí que está siendo enjuiciado por corrupción mientras está en ejercicio. La última guerra que lanzó en la Franja de Gaza fue la más larga y sangrienta, incluso más extensa que la que siguió a la declaración de independencia en 1948. Y además, por ese conflicto, es el primer líder de ese país sobre el que pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes contra la Humanidad. Bibi, que ahora tiene 76 años, dijo que quiere ser recordado como el protector de Israel, según él, el líder de un país fuerte en un vecindario duro. Y sin dudas es hoy el hombre más poderoso de toda la región. De hecho, el próximo miércoles viajará a Washington para conversar con el presidente Donald Trump e imponer sus propias condiciones para cualquier acercamiento con Irán. El primer ministro cree que todas las negociaciones deben incluir la limitación de los misiles balísticos y el fin del apoyo al eje iraní, declaró el despacho de Netanyahu en un breve comunicado, refiriéndose al apoyo de Teherán a grupos violentos incluidos Hezbollah en Líbano y Hamas en los territorios palestinos. Este halcón israelí sigue así encabezando las encuestas para las elecciones parlamentarias de este año al frente del Likud según todos los sondeos, pero no estaría en condiciones de formar gobierno sin hacer alianzas y concesiones que rechaza gran parte de la población. Para alzarse con una nueva victoria tiene entonces por delante una carrera de obstáculos en la que también necesita de otro aliado: el paso del tiempo. Por muchos motivos Netanyahu quiere mantener el control del poder y que las elecciones se realicen lo más hacia fines de año posible, comentó en diálogo desde Israel con LA NACION la exlegisladora Ksenia Svetlova, CEO de la Organización Regional para la Paz, la Economía y la Seguridad (Ropes). Netanyahu necesita estar consolidado en el cargo cuando Donald Trump, que es muy popular en Israel, visite el país en mayo para las celebraciones del día de la independencia, y también es importante para él que nos alejemos cada vez más del 7 de octubre de 2023 y que no se forme un comité de investigación independiente sobre esos hechos, agregó. El plazo máximo que fijó la Justicia electoral para las elecciones es el 27 de octubre. Pero, por ejemplo, si el gobierno no logra la compleja aprobación del presupuesto antes de fines de marzo, debe disolver el Parlamento y convocar a comicios en un plazo máximo de 90 días. Además, aprovechando su fugaz cuota de poder, los partidos ultrarreligiosos que sostienen la coalición condicionan todo apoyo en el Parlamento a que el gobierno ratifique mediante una ley la exención de realizar el servicio militar para los haredim, unos 60.000 jóvenes religiosos que se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras. Se trata de una dispensa autorizada desde la fundación del Estado de Israel hasta junio de 2024, que permitía que los varones judíos que se dediquen al estudio religioso a tiempo completo no cumplan con el servicio militar obligatorio de por los menos 32 meses. Esos partidos amenazan con abandonar la coalición y hacer caer el gobierno -con el consiguiente adelantamiento de las elecciones- si no se aprueba una ley con la exención. A su vez, también se podría romper la coalición si Netanyahu cumple con una orden que le dio la Corte Suprema -y que hasta ahora se ha negado a obedecer-, y echa al ministro de Seguridad, el ultraderechista Itamar Ben Gvir por incumplimiento de sus funciones legales. Finalmente otra sombra que amenaza el futuro político del premier y hasta lo pone en riesgo de terminar en prisión es que desde 2019 enfrenta en la Justicia tres causas diferentes por soborno, fraude y abuso de confianza. No está previsto que el proceso termine este año, pero en noviembre pasado el mandatario ya pidió al presidente Isaac Herzog que le conceda un indulto, una solicitud insólita teniendo en cuenta que los juicios aún están en marcha y que Netanyahu no reconoce culpabilidad, por lo que técnicamente se trataría de perdonar a un inocente. Trump también pidió el indulto para su aliado. En cuanto a la orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la Humanidad cometidos durante los combates en Gaza, aunque le impediría viajar a ciertos países, no tiene ninguna influencia en la opinión de los votantes. La población, en general, desconfía de todos los organismos internacionales, desde la ONU hasta la Corte Penal, afirmó Svetlova. Para el político más hábil que hay hoy en Israel, entonces, no todo está perdido. Hay un modus operandi de Netanyahu que le permitió sobrevivir a todas las tormentas políticas de estos años y al que seguramente apelará en 2026 para alejar las amenazas que tiene hoy en su futuro político: tirar la piedra para adelante en todos los temas controversiales, dijo a LA NACION Arie Kacowicz, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Jerusalén. El paso del tiempo es fundamental para el premier. Como prueba, baste recordar que esta semana por primera vez en más de dos años Netanyahu ya pudo asistir al funeral de un exrehén que estuvo en manos de Hamas, sin riesgo de ser abucheado. E incluso en su discurso se ufanó de todo lo que hizo desde el 7 de octubre en adelante y de haber traído a todos los rehenes de regreso a Israel, agregó Kacowicz. Una oposición débil y fragmentada Según los sondeos, si las elecciones se realizasen hoy en este país que tiene un sistema parlamentario, en una Knesset (asamblea) de 120 bancas, la coalición de gobierno pasaría de las 61 bancas actuales a apenas 51 escaños, y solo 26 para el Likud de Netanyahu. Pero enfrente, el panorama de la oposición es paupérrimo, muy fragmentada y con escaso apoyo popular. Los exprimeros ministros de centro Naftali Bennett y Yair Lapid, fueron buenos gobernantes, y hay otros candidatos como el exjefe del Estado Mayor, Gadit Eisenkot, o el exministro de Defensa, Avigdor Lieberman. Son todos gente seria, que va a trabajar para la población y no para sí mismos, como Netanyahu. Pero por sus diferencias y enfrentamientos, no están en condiciones de formar coaliciones de gobierno, afirmó Kacowicz. Con este panorama, y si la oposición no se une para forjar alianzas, todo indica que será un año muy difícil para Netanyahu pero que, pese a todo, sigue teniendo las mejores chances de renovar su mandato por cuatro años, concluyó el experto. Otras noticias de Israel Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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