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  • Las monedas desaparecieron del bolsillo, pero no del sistema: ¿Por qué algunos bancos en Concordia aplican cargos por la operatoria de cambio de efectivo de bajo valor?

    Concordia » Despertar Entrerriano

    Fecha: 07/02/2026 06:36

    Las monedas desaparecieron del bolsillo, pero no del sistema: ¿Por qué algunos bancos en Concordia aplican cargos por la operatoria de cambio de efectivo de bajo valor? Siguen siendo de curso legal, nadie las dio de baja y, sin embargo, casi no se ven. Las monedas dejaron de circular en la vida cotidiana de Concordia: no hay vuelto, no se piden y muchos comercios ni las recuerdan. ¿Qué pasó con ellas, qué monedas siguen vigentes y qué rol cumplen hoy los bancos? Despertar Entrerriano intentó dialogar con el Banco Nación, pero desde la entidad respondieron que no brindan notas a la prensa, por esta razón hablamos con un gerente bancario y con comerciantes de la ciudad para entender por qué las monedas existen, pero ya no suenan. Durante años, las monedas fueron parte del día a día: el vuelto del kiosco, el colectivo, un caramelo o una compra mínima se resolvía con algunas en el bolsillo. Hoy, esa escena parece de otra época. En recorridas por comercios y charlas con vendedores, la respuesta se repite: hace años que nadie paga con monedas y casi nadie las pide. Algunas siguen guardadas en frascos, cajones o carteras viejas, pero fuera de la circulación real. Existen, pero no circulan: qué pasó con las monedas Desde el sistema bancario, la explicación es clara. Según explicó a nuestro medio el gerente de un banco privado de la ciudad, las monedas nunca fueron retiradas oficialmente de circulación. Siguen siendo de curso legal en todo el país, tanto en Concordia como en el resto de Argentina. Lo que sí ocurrió fue una decisión clave: dejaron de emitirse. El costo de emitir una moneda terminó siendo más alto que el valor de la moneda en sí, explicó. Por ese motivo, hace años se optó por no fabricar nuevas unidades. Así, el único stock disponible es el que quedó en la plaza, con una rotación mínima. A eso se suma un dato contundente: la moneda de mayor denominación en circulación es la de 10 pesos, un valor totalmente desactualizado frente a los precios actuales. No alcanza prácticamente para comprar nada, reconoció. Como dato extra, aclaró que las monedas que siguen en circulación son las de: 1 centavo, 5 centavos, 10 centavos, 25 centavos, 50 centavos, 1 peso, 2 pesos, 5 pesos y 10 pesos. La pérdida de valor explica gran parte del fenómeno. Sin poder de compra, la moneda dejó de cumplir su función básica y quedó relegada al olvido. Lo mismo ocurre con los billetes de baja denominación, como los de 10, 20, 50 o incluso 100 pesos, que siguen vigentes pero muchas veces son rechazados por la sociedad. El comercio y el vuelto: redondear antes que complicarse Quienes atienden al público coinciden en que las monedas dejaron de aparecer hace más de diez años y que su desaparición fue gradual, casi sin que nadie lo notara. Antes se usaban para compras chicas o arreglos simples, pero la inflación las fue vaciando de valor hasta volverlas inútiles. Hoy no solo no se pagan cosas con monedas: tampoco se las pide ni se las espera. El vuelto, en general, se volvió un problema y muchos clientes prefieren directamente no recibirlo antes que llevarse billetes de bajo monto. Esa lógica se extendió también a los billetes chicos. Todo lo que esté por debajo de los 100 pesos genera rechazo y, en la práctica, queda fuera de circulación. En los comercios se opta por redondear precios, cobrar un poco menos o buscar alternativas para evitar discusiones. Para quienes están detrás del mostrador, la explicación es clara: la moneda perdió poder de compra, dejó de tener sentido práctico y quedó obsoleta sin necesidad de una decisión formal. La inflación hizo el resto y terminó de empujarla al olvido. Billetes rotos y viejos: legales, pero cada vez menos aceptados Otro capítulo del efectivo en retirada tiene que ver con los billetes rotos, gastados o en mal estado, una situación que genera confusión y enojo en el día a día. Desde el banco privado explicaron que, según la normativa del Banco Central, un billete sigue siendo válido mientras conserve al menos el 60% de su estructura, incluso si está partido o deteriorado. En esos casos, las entidades financieras están obligadas a recibirlos. El problema aparece fuera del banco. El 90 o 95% de los comercios no los aceptan, explicó el gerente, lo que genera un círculo vicioso: el billete roto queda fuera del circuito no por una prohibición formal, sino por una cuestión de uso y costumbre. Nadie lo quiere recibir, entonces termina guardado, descartado o directamente fuera de circulación. A eso se suma otro factor clave: el valor simbólico y real. Un billete de 10 o 20 pesos en mal estado hoy no mueve la aguja en la economía cotidiana, por lo que muchas personas prefieren no usarlo. Lo guardan como reliquia, lo tiran o lo dejan olvidado en un cajón, graficaron desde el banco. Así, sin que haya una baja oficial, los billetes chicos y deteriorados corren la misma suerte que las monedas: existen, son legales, pero ya casi nadie los quiere. ¿Los bancos aceptan monedas? Qué dice la norma A pesar de su desuso, los bancos deben aceptar monedas, ya sea para depósito o canje, siempre que estén ordenadas por denominación. El gerente explicó que el principal obstáculo no es legal, sino operativo. Manejar grandes volúmenes de monedas implica tiempo, personal y costos. Por eso, algunas entidades establecen condiciones internas o cobran comisiones por el manejo de efectivo de baja denominación, algo que termina desalentando su uso. De todos modos, aclaró que cualquier restricción puede ser cuestionada por el cliente. Las monedas y los billetes chicos siguen siendo de curso legal. Si no están dadas de baja, deberían ser aceptadas, explicó, marcando que muchas veces el rechazo responde más a una práctica social instalada que a una prohibición formal. Más allá de la inflación, hay otro factor clave: el cambio en la forma de pagar. Transferencias, QR, billeteras virtuales y tarjetas redujeron drásticamente el uso del efectivo. Hoy se paga el monto exacto, no hay vuelto, explicó el gerente. Sin vuelto, no hay monedas. Así de simple. La combinación de inflación, falta de emisión, pérdida de valor y digitalización terminó dejando a las monedas fuera del circuito cotidiano. Siguen existiendo, siguen siendo legales, pero ya no cumplen un rol real en la economía diaria. Fuente: Despertar Entrerriano

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